Toda la piel de América en su piel

Fidel Díaz Castro • La Habana, Cuba

Salgo a caminar
por la cintura cósmica del sur
piso en la región
más vegetal del tiempo y de la luz

Como un eco lejano llega desde la raíz del continente su voz; viene amasando el espíritu de todas las razas, de todos los pueblos, con todos sus muertos —que los carga vivos—, de todos sus vivos —que parecen muertos.

Imagen: La Jiribilla

siento al caminar
toda la piel de América en mi piel
y anda en mi sangre un río
que libera en mi voz su caudal.

La india tucumana ha recorrido el continente americano y se ha ido convirtiendo en él; su rostro, su figura, su voz, ha venido espesando en sí, canción a canción, ese ajiaco espiritual de los pueblos de todo el sur, hasta ser ella misma el ícono activo de su integración. Y no es una frase escrita al vuelo, o buscando un efecto; no hay mejor manera de definir la América que se condensa desde Bolívar y Martí,  Fidel y Chávez, y Allende, y Kirchner… no hay manera más sintética de expresar esa América Nuestra y Nueva de los que están y los que vienen, que diciendo su nombre: Mercedes Sosa.

subo desde el sur
hacia la entraña América y total
pura raíz de un grito
destinado a crecer y a estallar.
Todas las voces, todas
todas las manos, todas
toda la sangre puede
ser canción en el viento.
¡Canta conmigo, canta!
hermano americano
libera tu esperanza
con un grito en la voz.

Haydée Mercedes Sosa está cumpliendo hoy mismo 80 años, nació en San Miguel de Tucumán, Argentina, el 9 de julio de 1935, así que podemos felicitarnos todos los pobres de la tierra, porque es el cumpleaños de la gran cantora, la que nos contiene, nos une y nos libera en su voz.

Quiero que mi voz llegue donde estás
y que mi canción llene de pasión a tu corazón
mi canto es distancia, tu nombre es ausencia
mi vida es tu amor.

Nació en un hogar obrero, muy humilde, y desde la adolescencia le gustaba cantar, y claro que tamaña voz no pasaría mucho rato en el anonimato. Tenía 15 años cuando participó en un concurso de la radio de su pueblo, por temor a su padre se presentó con otro nombre Gladys Osorio.

En una entrevista la propia Mercedes recuerda:

“La verdad es que sabía una sola canción completa, "El pintao", y esa canción es la que canté. El premio eran unos pesos y dos meses de contrato. Yo gané el concurso, pero sin alegría porque sabía que en mi casa no podía decir nada: recibiría una buena tunda. Calladita la boca' en mi casa, empecé a cantar por la radio. Pero con mucho miedo: estaba haciendo dos cosas que por aquellos años no eran bien miradas: cantar por la radio y, encima, folclore. Mi papá, que trabajaba con la radio prendida en el aserradero, a los pocos días me descubrió por la voz, a pesar de que yo usaba otro nombre. Al llegar a la casa después de mi actuación, me dio una paliza. Pero fue una paliza nada más. Enseguida comprendió que yo necesitaba cantar. Al poco tiempo ya empecé a cantar en otras radios, después en otros pueblos. A donde fuera venían conmigo mis padres y mis dos hermanos varones...".

Romperá la tarde mi voz
hasta el eco de ayer.
Voy quedándome solo al final
muerto de sed, harto de andar
pero sigo creciendo en el sol, vivo.

Veo en el tiempo a Mercedes, una joven delgada, muy inteligente, porque capta al vuelo la esencia de cada verso de su entorno: los que declaman y escriben los poetas populares, y los versos que traza su gente en la vida cotidiana; versos de la rutina, de la miseria, de la dignidad, de la existencia que carga con sus ancestros, sus tradiciones; versos de los detalles de la naturaleza que solo un alma muy sensible sabe calibrar, alimentarse de ellos.   

Mi razón no pide piedad
se dispone a partir.
No me asusta la muerte ritual
sólo dormir, verme borrar
una historia me recordará, vivo.

Veo el campo, el fruto, la miel
y estas ganas de amar.
No me puede el olvido vencer
hoy como ayer, siempre llegar
en el hijo se puede volver, nuevo.

Empezaba a ser Mercedes Sosa en los círculos de cantores del folclore de su región y a los 21 años conoció a Oscar Matus, cantante y muy buen compositor, se casó con él y se fue a vivir a Mendoza, se consolida su canto y llegan sus primeras grabaciones. En 1962  sale a la venta su primer LP con el título La voz de la zafra. Basta echar una ojeada a los títulos para saber de qué canto se trata: “El indio muerto”, “Zamba de los humildes”, “La zafrera”, “Zamba de la distancia”, “Selva sola”, “Los hombres del río”… el folclore con fuerte carga social.

Imagen: La Jiribilla

Como un canto de la tierra
hay que cantar esta zamba,
hermana de los humildes
sembradores de esperanza,
alzada raíz de sangre
del fondo de la guitarra.

En este primer disco impera el binomio autoral Armando Tejada Gómez - Óscar Matus, está naciendo un movimiento, se van sumando cantores; desde 1960 Mercedes Sosa milita en el Partido Comunista de Argentina. Da el salto a Buenos Aires, la vida es más convulsa, más activa la circulación de informaciones, ha triunfado la Revolución cubana. También en varias entrevistas Mercedes recuerda grandes penurias, pero, con su espíritu, saca de ellas provecho: “Aprendí, viviendo, lo que significan las palabras de las canciones...".

Era el tiempo viejo, la flor,
la madera frutal,
luego el hacha se puso a golpear,
verse caer, sólo rodar
pero el árbol reverdecerá, nuevo.

Mercedes con su compañero Oscar Matus y con Armando Tejada, en intercambio con otros cantores, van puliendo conceptos que analizan críticamente lo que está ocurriendo con la canción, con las tradiciones, en cuanto a banalización, a la tergiversación de la esencia poética con fines comerciales; tan tempranamente, inicios de los 60, están sacudiendo el ambiente cultural hasta llegar a un manifiesto —aun por valorar—, que es la semilla de lo que luego sería llamada Nueva Canción Latinoamericana.

América está esperando
Y el siglo se vuelve azul
pampas, ríos y montañas
liberan su propia luz

La copla no tiene dueño
patrones no más mandar
la guitarra americana
peleando aprendió a cantar.

“Que no le escamoteen ni al artista ni a su pueblo, esta toma de conciencia, es lo que se propone el Nuevo Cancionero.”

El 11 de febrero de 1963, en el Círculo de Periodistas de Mendoza, en la Argentina se dio a conocer el Manifiesto de fundación del Movimiento del Nuevo Cancionero. Por vez primera en la historia musical de América Latina, un grupo de cantores hacen su declaración de principios y lo dan a conocer públicamente. Los cantautores Armando Tejada Gómez, Óscar Matus y una muy joven cantora, Mercedes Sosa, encabezan el manifiesto firmado también por Tito Francia, Víctor Gabriel Nieto, Martín Ochoa, David Caballero, Horacio Tusoli, Perla Barta, Chango Leal, Graciela Lucero, Clide Villegas, Emilio Crosetti y Eduardo Aragón.

En este texto, que causó gran impacto —no solo en la Argentina sino también entre cantores de buena parte del continente—, exponen la necesidad de un nuevo canto que, asuma sus raíces, se fusione con otros elementos y culturas, y rechace las trampas simplificadoras del mercado, para representar con su poética la vida, los sueños, las luchas de su pueblo. 

Veamos algunos fragmentos del Manifiesto:

 “¿Qué es el Nuevo Cancionero?

“El Nuevo Cancionero es un movimiento literario-musical, dentro del ámbito de la música popular argentina. No nace por o como oposición a ninguna manifestación artística popular, sino  como consecuencia del desarrollo estético y cultural del pueblo y es su intención defender y profundizar ese desarrollo. Intentará asimilar todas las formas modernas de expresión que ponderen y amplíen la música popular y es su propósito defender la plena libertad de expresión y de creación de los artistas argentinos. Aspira a renovar, en forma y contenido, nuestra música, para adecuarla al ser y el sentir del país de hoy. El Nuevo Cancionero no desdeña las expresiones tradicionales o de fuente folclórica de la música popular nativa, por el contrario, se inspira en ellas y crea a partir de su contenido, pero no para hurtar del tesoro del pueblo, sino para devolver a ese patrimonio, el tributo creador de las nuevas generaciones.

“¿Qué se propone el Nuevo Cancionero?

“El Nuevo Cancionero se propone buscar en la riqueza creadora de los autores e intérpretes argentinos, la integración de la música popular en la diversidad de las expresiones regionales del país.

“Quiere aplicar la conciencia nacional del pueblo, mediante nuevas y mejores obras que lo expresen. Busca y promueve la participación de la música típica popular y popular nativa en las demás artes populares: el cine, la danza, el teatro, etc., en una misma inquietud creadora que contenga el pueblo, su circunstancia histórica y su paisaje. En este sentido, adhiere a la inquietud del Nuevo Cine, como también a todo intento de renovación que intente testimoniar y expresar por el arte nuestra apasionante realidad sin concesiones ni deformaciones.

“Rechaza a todo regionalismo cerrado y busca expresar al país todo en al amplia gama de sus formas musicales. Se propone depurar de convencionalismos y tabúes tradicionalistas a ultranza, el patrimonio musical tanto de origen folklórico como típico popular.

“Alentará la necesidad de crear permanentemente formas y procedimientos interpretativos, así como obras de genuina identidad con el país de hoy, que enriquezcan la sensibilidad y la cultura de nuestro pueblo.

Imagen: La Jiribilla

“Desechará, rechazará y denunciará al público, mediante el análisis esclarecido en cada caso, toda producción burda y subalterna que, con finalidad mercantil, intente encarecer tanto la inteligencia como la moral de nuestro pueblo.

“El Nuevo Cancionero acoge en sus principios a todos los artistas identificados con sus anhelos de valorar, profundizar, crear y desarrollar el arte popular y en ese sentido buscará la comunicación, el diálogo y el intercambio con todos los artistas y movimientos similares del resto de América.

“Afirma que el arte, como la vida, debe estar en permanente transformación y por eso, busca integrar el cancionero popular al desarrollo creador del pueblo todo para acompañarlo en su destino, expresando sus sueños, sus alegrías, sus luchas y sus esperanzas.”

Hermoso y profundo este manifiesto que, en 1963, sentaba pautas que no han perdido un ápice de vigencia; es como para relanzarlo y firmarlo ahora los cantores de toda la América Nuestra.

Si bien este manifiesto del Nuevo Cancionero, gesta las esencias de este canto como movimiento, ya desde antes en el continente hay voces notables que se asumen como cantores de sus pueblos, que defienden su identidad, y se sienten voceros de su rebeldía, de su afán de justicia, de sus dolores y sueños, de sus amores; especialmente resaltan Atahualpa Yupanqui y Violeta Parra.

Si yo le pregunto al mundo,
el mundo me ha de engañar.
Cada cual cree que no cambia,
y que cambian los demás.

Y paso las madrugadas,
buscando un rayo de luz.
Porqué, la noche es tan larga,
guitarra, dímelo tú.

                                (Atahualpa Yupanqui - Pablo del Cerro)

En 1965, Mercedes Sosa llegaría a los 30 años de edad, serían meses de grandes sacudimientos para ella; por una parte el esposo la abandona, con un hijo pequeño, y dejando en el aire su proyecto musical; pero vendría también un momento que redimensiona su popularidad.  

Asiste al Festival Folclórico de Cosquín, el más importante de la Argentina, aunque no invitada al evento. El importante músico Jorge Cafrune, sorpresivamente, en su actuación, hizo subir al escenario a Mercedes Sosa, que se encontraba en el público presentándola con palabras que causaron alarma:

“Yo me voy a atrever, porque es un atrevimiento lo que voy a hacer ahora, y me voy a recibir un tirón de orejas por la Comisión, pero que le vamos a hacer ―siempre he sido así, galopeador contra el viento―. Les voy a ofrecer el canto de una mujer purísima, que no ha tenido oportunidad de darlo y que como les digo, aunque se arme bronca, les voy a dejar con ustedes a una tucumana: Mercedes Sosa.”

Nerviosa, Mercedes subió al escenario y cantó, acompañada solo por su bombo “Canción del derrumbe indio” de Fernando Figueredo.

Juntito a mi corazón,
juntito a mí.
Charango, charanguito,
¡Qué dulce voz!

Ayúdame a llorar
el bien que ya perdí.
Charango, charanguito,
¡Qué dulce voz!

El público estalló en aplausos, había llegado la voz de los pueblos discriminados, la herejía de los desposeídos convertida en canto.

Tuve un Imperio del Sol,
grande y feliz.
El blanco me lo quitó,
charanguito.

Llora mi raza vencida
por otra civilización. 

Un nuevo matrimonio, con el músico Francisco Mazzitelli, traerá a Mercedes Sosa giras internacionales a partir de 1967 y un número considerable de discos, que van tejiendo una obra de considerables dimensiones por la diversidad temática, y por asumir a autores de otros países, siempre canciones de gran carga poética, filosófica, humana, sea de tema amoroso, social, político; ya desde entonces todo lo que pasa por su voz queda convertido en clásico latinoamericano.   

En nueve años contando desde el primer LP, La voz de la zafra de 1962, Mercedes Sosa graba diez discos. 1965: Canciones con fundamento, 1966: Yo no canto por cantar, 1966: Hermano, 1967: Para cantarle a mi gente, 1968: Con sabor a Mercedes Sosa, 1969: Mujeres argentinas (con Ariel Ramírez y Félix Luna), 1970: Navidad con Mercedes Sosa (con Ariel Ramírez y Félix Luna); 1970: El grito de la tierra; 1971: Homenaje a Violeta Parra.

Este disco, es doblemente hermoso, porque une a la gran cantora argentina con otra diosa de la cultura nuestroamericana, Violeta Parra, quien en 1967 se había quitado la vida, en su Carpa de la reina, espacio para la cultura popular en su Santiago de Chile.

El álbum incluye piezas compuestas por la gran cantautora chilena: “Gracias a la vida”, “Según el favor del viento”, “Y arriba quemando el sol”,  “Me gustan los estudiantes”, “Volver a los diecisiete”, “Los hambrientos piden pan (o La carta)”, “Qué he sacado con quererte”, “La lavandera”, “Rin del angelito” y “Los pueblos americanos”. 

Abre Mercedes esta obra discográfica cantando el estremecedor poema de Nicanor Parra por la muerte, más que de la hermana, de esa intensa creadora, alma de su pueblo (el chileno y el humano) “Defensa de Violeta Parra

¿Por qué no te levantas de la tumba
a cantar
           a bailar
                        a navegar
en tu guitarra?

Cántame una canción inolvidable,
una canción que no termine nunca,
una canción no más
                              una canción.
es lo que pido.

Qué te cuesta mujer árbol florido,
álzate en cuerpo y alma del sepulcro
y haz estallar las piedras con tu voz,
Violeta Parra.

Hoy quiero despedir este recuento por su cumpleaños 80 encontrando a Mercedes Sosa con Violeta Parra, y la canción que cierra ese disco, y que es un canto a la integración que ellas representan, la de la América Nuestra y Nueva.  

 

Los pueblos americanos

Autora: Violeta Parra

 

Los pueblos americanos
se sienten acongojados
porque los gobernadores
los tienen aprisionados.

¿Cuándo será ese cuando,
señor fiscal,
que la América sea
solo un pilar?
Solo un pilar, ay sí,
y una bandera.
Que terminen las bullas
en la frontera.

¡Por un puña’o ’e tierra
no me armen guerra!

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato