Johnny Ventura trajo la música de tierra adentro

Leandro Maceo • La Habana, Cuba

Aunque la sabiduría popular insiste en que una imagen dice más que mil palabras, no existe nada semejante a la voz propia, máximo si la que se escucha en la sala es la de Johnny Ventura. Tanto es así que este no se siente cómodo a la sombra de calificativo alguno que lo aleje de aquella condición natural y a la que dice estar “acostumbrado” en tanto es y prefiere ser “el hijo del pueblo”.

Imagen: La Jiribilla

“Un saludo para todos, yo soy el que los va a entrevistar, ¿cómo andan?, ¿cómo los tratan?” retumbó de pronto y se rompió la espera.

Luego de sus tres cuartos de siglo de existencia, esta leyenda viva del merengue mundial está por primera vez en Cuba, graba un disco en la Isla y ofrece dos conciertos este viernes y sábado en el Karl Marx. Pero la tarde resultó una suerte de revelación.

La arrancada

“Me gustaba tanto toda la música tropical que bailaba, cantaba y hacía mímica con las victrolas de aquellos tiempos y me ganaba algunos centavitos, pero jamás pensé que dentro de mí pudiera residir un artista. Yo no soñaba con ello. Estudiaba y me preparaba para ser no solamente arquitecto, sino el mejor de la República Dominicana. Ese era mi afán.

“Las situaciones económicas que nos bloqueaban en ese momento impidieron que entrara en la universidad y entonces me fui a un Instituto a estudiar dos años. Aprendí taquigrafía, mecanografía, contabilidad y archivo, todo como parte de algo que se le llamaba en aquel tiempo Secretariado Comercial. Con eso podía acceder al mercado laboral, empezar a trabajar y entonces poder cubrir mis estudios de arquitectura. Pero ese instituto era mixto y no sé si has notado que la vieja mía cuando quedó en estado de gestación se volvió loca y le pidió a la cigüeña muchísimas cosas, pero se olvidó solicitarle un rostro agradable a la vista. Y me mandaron tal como ella lo ordenó.

“En este Instituto que me tocaba compartir con muchachas tenía la necesidad de hacerme el simpático y empiezo a bailar, a cantar, a declamar, a animar... hacía de todo para amortiguar la realidad, y si te digo la verdad, me funcionó.

“Dos de los muchachos me empezaron a ver más allá de esas actividades culturales de la escuela e insistían en que fuera a los programas de aficionados de la época, a lo cual me negaba. Pero un día me llevaron engañado hasta la puerta de la emisora La voz de la alegría. Allí empezó una discusión de si entrar o no, y en medio de esta uno de ellos me dice que si era un hombre que lo hiciera, o sea, me retó. Solo por ello accedí.

“Ese día interpreté un tema que era muy popular allá de La Sonora Matancera cantado por Bienvenido Granda, o sea empecé por el bolero. Eso fue el dos de junio de 1956 y lo considero el punto de partida a mi carrera.

“Pero si bien me gusta toda la música tropical soy un romántico frustrado. Uno de los grandes musicólogos de la República Dominicana, José Dolores Solón me dijo un día —porque parece que notó mis deficiencias— que si me dedicaba a cantar música romántica iba a tener que pelear con Leo Marini, Lucho Gatica… me dio una lista enorme de artistas de la época con los que tendría que enfrentarme, pero que sin embargo, si me inclinaba por el merengue solamente lucharía con Joseíto Mateo y encontré que era un camino más corto”.

Merengue vs nuevos géneros

“Cuando vino todo este nuevo boom llegó de la mano de la piratería del disco y eso ahuyentó a los disqueros, además de Internet que le dio en el cuello a estos. En ese momento había un gran auge internacional del merengue y como todas las cosas que están arriba son las que se pueden caer, el género ha tenido en los últimos años un gran vacío.

“Lo que ocurrió fue que el disco desapareció y los cultores del merengue no entendimos rápidamente que a partir de ahí teníamos que asumir una responsabilidad que no era nuestra hasta ese momento, algo de lo que en los últimos tiempos si se ha tomado consciencia.

“En medio de eso surge la dificultad de que no teníamos sustitutos prácticamente y ese vacío trajo consigo una confusión: se ha creado un género musical al que le llaman merengue y cuando lo examinas no tiene en su estructura nada de eso. Y esa confusión es la que nos trae a discusión porque hay muchos artistas haciendo estos nuevos géneros.

“Pienso que ellos hicieron una fusión a la que no le pusieron un nombre definido porque si uno indaga conoce que empezaron como «mamberos» y cuanto se les advirtió de que esto era solo una pretensión, buscaron otra nomenclatura y fue merengue de calle. A partir de ahí me han confundido bastante porque vivo preguntándome si el mío es de la sala, del patio… En verdad habría que definir si eso es merengue y digo que no. Como profesional de la música aprendí muy temprano que los géneros musicales toman su nombre de la base rítmica y ellos no tienen esa estructura en lo que hacen.

“Por otro lado se habla de que el merengue está en crisis y me pregunto cómo si hay tantos de ellos haciendo eso pueda asegurarse lo anterior. Una de las dos es mentira. O el género no está en crisis o ellos realmente no lo están cultivando. Incluso les he sugerido que ellos tienen ventaja sobre nosotros. El merengue es una música ancestral y en este caso ellos son dueños de lo que hacen y podrían patentarlo, si le buscaran un nombre real a lo que hacen y que no guarda relación alguna con el merengue. Son discusiones que tenemos abiertamente.

“En sentido general en Dominicana se hace otro tipo de música muy buena, como es el caso de la bachata, de la cual ustedes son testigos del éxito que ha tenido. Soy de los que me atrevo a decir que esta tiene sus raíces aquí, en Cuba. Y eso es lo que está pasando”.

Primera vez en Cuba

“Estar en Cuba es un sueño hecho realidad. Lo que no sabía era del trato desbordante de cariño que ustedes me han dado. Decía que no había sentido la sensación que experimentan las madres cuando están en gestación, pero me han preñado de alegría y de emoción.

“Este es un acontecimiento sin precedentes en mi propia vida. Desde que era un niño Cuba vivía en Santo Domingo a través de la radio. En aquellos tiempos en el dial no teníamos tantas emisoras, solo unas seis o siete y el resto estaba ocupado por Radio Habana, CMK, Radio Progreso… es decir, nosotros vivíamos aquí. Así mi adolescencia discurrió con la música cubana que ustedes nos mandaban a través de La sonora matancera, Barbarito Diez, Los Compadres, Compay Segundo, Benny Moré…Todo el Caribe ustedes lo contagiaron.

“Entré a Cuba por Santiago con el espectáculo La Gallera, el cual trata de contar la historia del merengue y los diferentes hitos en su discurrir, montado de una manera muy especial en la que canto mucha música de la que no fui su intérprete oficial. Por coincidencia de la vida muchos de esos merengues tradicionales que posteriormente grabé y fueron éxitos en mi voz se incluyen en el programa del evento. Pero este último tiene un propósito que es recordar y hacerle saber a quienes lo ignoran que el merengue nace en las campiñas, en el momento en que la República Dominicana necesitaba ser independiente y libre de toda potencia extranjera y para alegrar a nuestras tropas se interpreta una música que se le llamó así. Desde entonces el género se refugia en el campo porque la sociedad no lo aceptaba y es en las galleras donde se mantiene vivo. Al extremo que desde sus inicios los merengueros típicos de mi país tocan permanentemente para acompañar las peleas de gallo. Esto es algo que no se conoce bien, de ahí el título del espectáculo con la función de contar toda esta historia.

“Para La Habana traemos el recorrido musical de Johnny Ventura, la discografía que los cubanos conocen y para ello estará la orquesta de mi hijo junto a otros miembros de la familia que hemos venido con el corazón a ofrecer un concierto junto a Elaín Morales y Tony Ávila en el que el pueblo de La Habana y nosotros nos confundamos en un solo abrazo”.

El nuevo disco

“Empecé a escuchar música de Tony Ávila y me llamó la atención algunas cosas picarescas que él hace y quise conocerlo. De repente alguien que sabía de este interés lo llevó a mi casa y ahí tuve la oportunidad de conocer no solo al cantante y compositor que es, sino al ser humano y surgió la idea del disco.

“Ahí se cumple otro sueño, porque después de ser artista y grabar en tantos lugares del mundo mi sueño era hacerlo en Cuba. Si revisas mi discografía son 105 discos de larga duración donde verás la fuerte presencia de la música cubana. Eso es algo de lo que nunca me he desprendido, por lo que venir a Cuba con este objetivo es para mí otro largo anhelo. Dirán que no voy a despertar pero es que son muchas cosas acumuladas por años.

“Estuve en el estudio de grabación con Edesio Alejandro y lo que ha hecho ese señor es para lamerse los dedos. Estoy altamente satisfecho con lo que se está haciendo.

“En el disco hay alrededor de cuatro temas de Tony, tres míos, un par de Edesio y estamos incluyendo un tema que es un mosaico que grabé en el año 1969 y ahora lo estamos incluyendo en este trabajo”.

La complicidad de Benny

“Yo pienso que él fue tan fuerte y grande que dejó un pedazo en mucha gente. Todo el que hace música tropical y afroantillana cogió algo de Benny. “Asimismo su influencia en mí fue demasiado fuerte, todo un gran ídolo. Para dicha personal tuve la suerte de que la orquesta que lo acompañó en República Dominicana era justamente la primera con la que yo cantaba. También pude tocarle maracas, conversar mucho con él y aún guardo su arreglo de “Como arrullo de palma”, el cual me regaló.

“El mismo día de su muerte en febrero de 1963 llegaba a Venezuela y en la emisora del aeropuerto de Maiquetía dieron la noticia. Soy hijo de divorcio, mi padre se fue y dejó a la negra y a los negritos cuando tenía cinco años de edad. Y la idolatría por Benny Moré era tal que ese momento fue como si hubiese sentido que murió mi padre, un golpe muy fuerte. Lo recibí como la pérdida de un familiar cercano. He dicho en todo el mundo que si soy artista, posiblemente él es el culpable”.

 

Nota: Estad declaraciones fueron hechas por el artista dominicano en conferencia de prensa celebrada el martes 7 de julio de 2015 en los Estudios de la EGREM de la Calle 18 en La Habana

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