Entrevista al coleccionista australiano Paddy Macdonald

Focus on Chaplin

Perla Dayana Massó • La Habana, Cuba

Puede ser difícil de creer pero un día hubo un mundo sin Charles Chaplin, el ingenioso Charlot, el ícono del cine mudo y uno de los cómicos más grandes que ha conocido la humanidad.

Chaplin emergió de la multitud en 1914 y para siempre, y con él nació una iconografía, la poesía y la polisemia de la risa... Desde entonces nos hemos empeñado en perpetuarlo tramoyista, bombero, buscador melancólico de fortunas perdidas, a través de su obra, y de libros, revistas, sellos, postales que nos recuerdan al genial artista.

A propósito del primer Festival Chaplin en La Habana La Jiribilla conversó con el coleccionista australiano de origen irlandés Paddy Mcdonald, entrañable amigo de Cuba y quien atesora miles de artículos relacionados con el creador de Charlot.

Sabemos que es quizá el mayor coleccionista privado de posters originales de filmes de Charles Chaplin y que atesora, igualmente, un número importante de Chaplin memorabilias. ¿Cómo valora la experiencia de exhibir su colección ante el público cubano en el contexto del Festival?

La primera exhibición de Chaplin memorabilias que realizamos fue en Irlanda. La familia Chaplin pasó allí todas sus vacaciones durante 30 años y ama mucho a este país. Oona O’Neil, la última esposa de Charlie, estaba muy interesada en Irlanda debido a sus orígenes, y su abuelo, quien era zapatero, procedía igualmente de estas tierras.

En el 2012 me invitaron a exhibir mi colección en Waterville, Irlanda, en el primer Festival de Cine Charlie Chaplin, patrocinado por el presidente irlandés Michael Daniel Higgin, quien creyó y apoyó desde el principio esta gran iniciativa y expusimos artículos relacionados con Charlie que procedían de todas partes del mundo.

Hay una gran conexión entre este primer festival en Irlanda y el de La Habana, porque yo llevé a Waterville como parte de la exhibición algunas imágenes de artistas cubanos que habían representado a Chaplin, y fueron precisamente esas imágenes las que más le comunicaron al público, y la televisión china que estaba en Waterville realizando la cobertura internacional del evento utilizó varias de ellas para promocionar el festival.

Entonces por todas partes teníamos la visión de Chaplin que nos llegaba desde La Habana, la imagen de Cuba, muy clara, muy elocuente y extraordinariamente emotiva, que nos transmitía un mensaje, el mismo mensaje que Chaplin intenta comunicarnos: ser buenos unos con los otros, ser amables, y asegurarnos de tener una sonrisa cada día.

¿Cómo y cuándo comenzó su fascinación por coleccionar lo que se conocen como Chaplin memorabilias, es decir, revistas, artículos que perpetúan la memoria del inolvidable creador de Charlot?

Comencé a coleccionar hace aproximadamente 30 años. Compré mi primer artículo en Vevey, Suiza, donde Chaplin vivió los últimos 25 años de su vida. No llegué a conocerlo personalmente pero mi familia conocía muy bien a los Chaplin, teníamos una relación familiar muy cercana. También tuve éxito en encontrar muchos artículos de colección aquí en La Habana, objetos, posters, revistas...

Me inspiré en la brillantez de Chaplin para iniciar esta colección, en su inagotable energía y creatividad, en su atención a los detalles. Por ejemplo, en Luces de la ciudad filmó la escena de la muchacha ciega que vendía flores 342 veces. Ese era él.

¿Cuáles considera usted que sean las claves de esa relación de proximidad, de extraordinaria simpatía entre el público cubano y la figura de Charles Chaplin?

Todo en él desbordaba significado, un sentido profundo. Sentía que aún su forma de vestir debía transmitir algo a la gente que veía sus películas: el sombrero bombín, el esfuerzo por mantener la dignidad; el bigote por vanidad; la chaqueta ajustada y abotonada; el bastón y todo su estilo eran un gesto de galantería.

Él tiene tantas historias maravillosas que contarnos, tantas cosas que decirnos. Charlie es querido y admirado dondequiera que la gente ama reír, desde La Habana hasta Helsinki, Londres, Sydney o Dublín. Rompió todas las barreras lingüísticas porque nunca habló y, sin embargo, nos transmitió ideas trascendentes como: “un día sin risa es un día perdido”; “la acción es generalmente mejor entendida que las palabras; “levantar una ceja, aún sutilmente, puede transmitir más que 100 palabras; “lo que cuenta no es cuan grande seamos nosotros personalmente sino nuestra grandeza en la relación con los otros” o “el fracaso es importante porque nos da valor para burlarnos de nosotros mismos”.

Todo en él desbordaba significado, un sentido profundo. Sentía que aún su forma de vestir debía transmitir algo a la gente que veía sus películas: el sombrero bombín, el esfuerzo por mantener la dignidad; el bigote por vanidad; la chaqueta ajustada y abotonada; el bastón y todo su estilo eran un gesto de galantería.

Personalmente he vivido y viajado alrededor de todo el mundo y puedo decir que Cuba es un país especial, tiene una energía que no he podido encontrar en ningún otro lugar del planeta. Aquí se puede sentir la emoción de la gente, la fuerza de la música, el baile, el arte, el gusto de los cubanos por la risa y la diversión. Creo que quizá ahí podamos encontrar la respuesta a esa relación especial entre el público cubano y Chaplin. Se conoce, además, que él pensó alguna vez en visitar la Isla.

Paddy Macdonald es un apasionado de la cultura cubana, del pueblo y de la historia de nuestro país. ¿Cómo es exactamente esta relación?

Esta es mi tercera vez en Cuba, vine la primera ocasión por invitación del Gobierno cubano para participar en un intercambio cultural, luego volví el pasado diciembre para el Festival de Cine y desde entonces he mantenido conversaciones con las autoridades cubanas para traer a La Habana esta colección, de manera que esta es la primera exhibición de Chaplin memorabilias en Cuba y en Latinoamérica.

Estoy impresionado por el excelente sistema educacional que ustedes tienen. Y es muy emocionante estar de nuevo aquí, porque en todas partes del mundo, en París, Nueva York, Londres… actualmente solo se habla de Cuba. Este es un momento muy importante para esta Isla, para mostrar su arte, su cultura, su energía, su música, su amor por la vida.

¿Proyectos?

El homenaje a Chaplin está presente siempre en todas partes del mundo. Justo antes de venir a Cuba fui a Vevey, Suiza, donde descansa su cuerpo, y quedé conmovido por la cantidad de flores, postales, dinero… que la gente pone sobre su tumba, la gente está intentando comunicarse con él. Esperamos la apertura el próximo año de su casa-museo en Suiza, y será maravilloso que esté presente también allí un poco de la historia de Cuba y su relación con Charles Chaplin. He conversado con el curador del museo para incluir allí algunas muestras del tributo del pueblo cubano a Charlot.

El otro proyecto en el que estoy trabajando actualmente es en la exhibición internacional de postales sobre Cuba, son imágenes asombrosas que reflejan cada región del país y muestran las calles, las casas, los campos cubanos, cómo vivía la gente, cómo se vestía desde 1920 a 1960. Quiero estimular al mundo a venir a este país, a grabar con los músicos cubanos, a trabajar con los artistas, a colaborar en todos los ámbitos con toda la gente talentosa que vive aquí porque hay mucho talento en esta Isla que ha dado una lección extraordinaria al mundo de que se puede hacer mucho con pocos recursos.

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