Diálogo con Tomás Piard

La ciudad como símbolo de una sociedad en restauración

María Carla Gárciga • La Habana, Cuba

Un tributo intimista y nostálgico a La Habana como testigo de regresos y partidas, de odios y amores, de historias pasadas y presentes, constituye el más reciente filme de Tomás Piard, La ciudad, que se exhibe por estos días en los circuitos nacionales de cine.

Imagen: La Jiribilla

“Para mí la ciudad es el receptáculo de una sociedad que está en proceso de restauración. Los conflictos que se han generado a lo largo de tantos años y los problemas que se han desatado en el país necesitan de una reparación. En realidad, ese el gran tema de la película: la restauración del alma cubana”, afirmó Piard a La Jiribilla.

La cadencia de los diálogos, la atmósfera al interior y los largos espacios de silencio e introspección transmiten, por momentos, impresiones más teatrales que cinematográficas. Desde su estilo muy personal, el realizador de El viajero inmóvil afronta el riesgo de apostar por uno de los tópicos más abordados dentro del cine cubano en los últimos tiempos: la emigración. A este se suman la homosexualidad y la religión, lo cual presupone una singular trilogía de fenómenos que, de