¿Justa, qué estás haciendo?

Paquita Armas Fonseca • La Habana, Cuba

Creo que a Alina Rodríguez le hubiera gustado ver su imagen repetida y multiplicada en Facebook. Cubanos residentes en diversas latitudes colgaron su foto, generalmente sonriendo, y su pesar porque el cáncer de páncreas se la llevó en pocos meses. Y no cubanos también.

Imagen: La Jiribilla

Una buena amiga posteó y luego de lamentar su deceso comentó que Alina estaba en su mejor momento, que luego de María Antonia había hecho muy poco cine hasta Conducta. Es cierto: después que Sergio Giral, en 1990, la vistiera del personaje basado en aquel que en 1964 bordara Eugenio Hernández Espinosa, la actriz no había tenido un papel que estremeciera a los cinéfilos, aunque siempre estuvo bien, con cortas apariciones, lo mismo en Chamaco de Juan Carlos Cremata que en Lista de espera con Juan Carlos Tabío.

¿Pero y sus incursiones televisivas y teatrales? Alina, la maestra que dejó sus estudios a la mitad, y luego se hizo técnica en Patología, fue capaz de matricular actuación en el Instituto Superior de Arte (ISA), cuando ya tenía un hijo de cinco años e, incluso, durante un curso se vio obligada a dejar su puesto laboral, porque le dieron ingreso en la enseñanza normal, no en la dirigida a los trabajadores. “Estuve trabajando en el Teatro Musical de Jefa de Sala, todo eso estando en el ISA. Lo que necesitaba era un salario”, dijo un tiempo atrás.

Alina, la maestra que dejó sus estudios a la mitad, y luego se hizo técnica en Patología, fue capaz de matricular actuación en el Instituto Superior de Arte (ISA)

Su gran papel en el teatro le llegó con En el parque del escritor ruso Alexander Guelman, luego de “caerle atrás” a Raquel Revuelta durante un buen tiempo. Cuando le dieron un chance enganchó esa actuación con Adolfo Llauradó  y después protagonizó Contigo pan y cebolla, de Héctor Quintero, “un clavo ardiente lo que me dejaron, porque lo había hecho anteriormente y con un éxito total Bertha Martínez”, confesó a un colega.

La séptima familia fue una serie televisiva en la que valores estéticos y aceptación de los públicos caminaron de la mano, y Alina obtuvo una mención de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), por su desempeño actoral.

Casi todos los integrantes del elenco de Tierra Brava, telenovela de Xiomara Blanco, perdieron el nombre por el de los personajes que interpretaron; Alina ha seguido siendo Justa Quijano, como confesó poco tiempo atrás, a pesar de que nos rendimos ante Carmela, la maestra de Conducta y que le proporcionó a la actriz numerosos reconocimientos en Cuba y en el extranjero: el Premio Nacional de actuación Caricato, así como los premios a Mejor Actriz en el Festival de Málaga; en el Habana Film Festival New York; en el Festival Internacional de Cine Fine Arts Miramar, de República Dominicana; en el Festival de Goa, en la India; en la Mostra de Cinema Llatinoamericá de Catalunya, Barcelona, a la vez que fue reconocida como la mejor actriz latina del año por la Asociación de Cronistas de Espectáculos de Nueva York.

Ernesto Daranas, director del reconocido filme, al recibir el Gran Premio recibido por Conducta en el Japan’s SKIP City International D-Cinema Festival dijo: “No es necesario que les diga que esta película es de Alina Rodríguez y de los niños de la clase de Carmela... Yo no la conocía personalmente, la admiraba desde lejos como cualquier cubano y soñaba con poder trabajar algún día con ella... Alina fue una síntesis excepcional de lo que somos como pueblo, y eso llenó de verdad y de sentido cada una de sus interpretaciones..."  Y subrayó: "Para ustedes es Carmela, pero para los cubanos es Justa, María Antonia o Lala Fundora. Ella nos emocionó siempre a su antojo con su verdad y su talento.... Rebelde, alegre y honesta, así la recordaré siempre".

Imagen: La Jiribilla

Con el éxito de Conducta,  Alina declaró “Quiero trabajar en mi país y para mi gente. En ese sentido no creo que haya perdido oportunidades. Tengo una carrera bonita, grandes satisfacciones… A lo mejor hubiese estado en otro país y fuera una más, entre tantos. No me voy de este país para nada, ni a servir copas ni nada. Mi carrera me costó mucho esfuerzo. Esfuerzos personales y no lo voy a tirar por la borda”.

La última aparición televisiva de Alina fue en la segunda edición del programa Con dos que se quieran. Consiguió algo difícil: apocó a Amaury Perez. Luego él me dijo: “ella es telúrica, no tuve que preguntarle nada”. Entonces y en otras entrevistas María Antonia, Justa, Carmela, Lala… Alina confesó: “Nada es fácil: ni la televisión, ni el cine, ni el teatro ni la radio”.

Ese “tronco de actriz”, así la definió otro tronco de artista, Consuelo Vidal, nunca aspiró a hacer un personaje específico: “Jamás he tenido esas preferencias. Los personajes que más me han interesado en determinados momentos son los más trágicos, los más dramáticos. Pero en general trato de buscarles lo mejor y lo peor que tengan”.

Ese “tronco de actriz”, así la definió otro tronco de artista, Consuelo Vidal, nunca aspiró a hacer un personaje específico

Puntualizó lo que hace con un guion: “Como actriz, tengo que tomar ese texto que me pusieron en las manos y hacerlo mío. Hacerlo natural, orgánico. Hay como una violencia entre la manera de expresarme y la del personaje, pero el actor tiene que vencer eso porque es su trabajo”.

Y agregó: “En la televisión, que tanto he hecho, cada vez que me enfrento a un personaje nuevo es como si empezara por primera vez. Mientras más haces más tienes que exigirte porque la gente cada día espera más de uno”.

Su obra más completa según dijo siempre fue “Huguito”, su hijo, el actor, director y escritor Hugo Reyes: “A veces tenemos criterios encontrados porque somos de generaciones diferentes, pero en sentido general nos llevamos bien, con las discusiones normales. Estudió en el ISA también, y por eso tenemos muchos puntos de coincidencia en lo profesional”.

Cuando no tenía trabajo Alina leía mucho y volvía a su carrera inicial impartiendo clases… si no estaba metida en una permuta, porque le encantaba mudarse.

Como una buena parte de las personas que se encontraban con Alina, hoy, esté donde esté, le pregunto ¿Justa qué estás haciendo? Su risa y una frase rápida serán la respuesta. La escucharé decir con su peculiar sentido del humor: “Me mudé”.

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