Entrevista con el realizador Hugo Navarro

La gran aventura de hacer cine

Ailyn Martín Pastrana • La Habana, Cuba
Imágenes de Internet

Un grupo de realizadores nueviteros han demostrado, luego de varios años de trabajo ininterrumpido, que el mito del habanocentrismo en el cine cubano puede tener un final distinto. El Movimiento Audiovisual Nuevitero (MAN) surgió en el norteño municipio camagüeyano como un grupo de creación alternativo que se ha inclinado por el cine de ficción. Hijo de este empeño es Hieroscopia, evento que sirve de pretexto a realizadores de toda la Isla para presentar sus materiales. En la 5ta. Edición de la cita tuvo lugar esta entrevista con Hugo Navarro, realizador camagüeyano que despunta con varios cortometrajes de ficción y el largometraje La pira (2013).

Sobre todo en tus primeros trabajos (Aguas negras, Examen final, Consecuencia y sobre todo La pira) se nota mucho la necesidad de contar historias locales; Nuevitas no es solo una locación, sino parte esencial de la obra. Como joven realizador, ¿te inclinas más por hablar sobre tu realidad inmediata o prefieres abordar otros tópicos? ¿Te motiva hacer historias fuera de tu ciudad?

Nuevitas fue, y sigue siendo, el escenario para dar mis primeros pasos como realizador de audiovisuales, en ella encontré los mejores actores, las mejores locaciones y las mejores historias para comenzar esta gran aventura que se ha convertido mi vida desde que tomé cámara en mano y salí a plasmar memoria gráfica de lo que es nuestra realidad en este municipio.

Me interesa mucho seguir produciendo desde Nuevitas pero nunca obviar la posibilidad de crear en otros lugares y con nuevas personas que vivan y disfruten tanto como yo del cine. Como ocurrió recientemente durante el “Festival Por Primera Vez” de Holguín, donde tuve la oportunidad de rodar un corto junto a unos colegas de Mayarí, quienes son también realizadores independientes, pero que esta vez me colaboraron como actores y  junto a otro amigo del municipio de Moa, quien me ayudó con la asistencia de dirección. Es decir, que siempre que tenga la oportunidad de grabar una buena historia en el lugar que sea, allí estará mi voz diciendo: Acción!!!

Imagen: La Jiribilla

Casi todos los materiales están protagonizados por jóvenes iguales que tú. ¿Cuánto pones de tus propias vivencias en los filmes?

Creo que desde el inicio, inconscientemente, en todas las historias y en cada uno de los personajes había un poco de mí, tenía muchas cosas escondidas con ganas de ser gritadas y de ponerlas al sol; a pesar de mi formación como instructor de artes plásticas no encontré en la pintura la forma de poder expresar todo lo que realmente quería decir, gritar o manifestar. Necesitaba hallar una vía por donde realmente pudiera sentirme realizado como ser humano y como artista, y fue a través del audiovisual donde lo encontré.

¿Cómo funcionan las dinámicas de producción del Movimiento Audiovisual Nuevitero (MAN)? ¿Cuándo comenzaron a llamarse así?

Las dinámicas de producción son tan alternativas como nuestros cortometrajes. Nos apoyamos en nosotros mismos muchas veces para cubrir nuestras necesidades de producción. Con el tiempo hemos ganado en orden, aunque aún nos falta también aprender en ello, pues la producción es una especialidad que requiere, más allá de aprendizaje, adaptación a los distintos contextos, y hemos de asimilar hacerla tanto en Nuevitas, como en La Habana si es necesario. 

El nombre de MAN surgió el 10 de octubre de 2013. Más allá de los nombres de distintas productoras que tenemos en Nuevitas, necesitábamos uno que nos aunara y nos identificara como nueviteros, que las siglas sean MAN es otra casualidad, pero que ayuda a recordar el nombre y también nos gusta que haga referencia al carácter humanista de nuestro movimiento y del arte y la cultura en sí.

En casi todos los trabajos hay escenas en exteriores (calles, playas), algo muy difícil de conseguir en las grandes urbes como La Habana. ¿Cómo funciona la interacción con las autoridades locales y los realizadores?

Realmente son pocas las veces que hemos tenido dificultad para poder grabar en exteriores u en otro lugar, a pesar de que somos bastante atrevidos, ya que en muchas ocasiones, sin previo aviso a las autoridades o la misma comunidad, son sorprendidos de una forma muy performática por personas de otra época caminando por las calles con sus extravagantes vestuarios o por una gran pelea callejera donde todos terminan abrazados  bajo las voz de: ¡Corten!

La vocación comunitaria de la producción audiovisual nuevitera es evidente. Ustedes (los realizadores) ponen la mirada en problemas o situaciones cotidianas de su localidad. ¿Cómo ha sido la reacción de los nueviteros cuando se han visto reflejados en las películas?

Creo que ya el pueblo de Nuevitas se ha adaptado a que ocurran usualmente fenómenos de este tipo cada vez que estamos rodamos un filme. Ya ellos quieren ser también protagonistas de las historias; tal vez no actuando como tal en una de las escenas, pero si ayudándonos con brindar sus casas para los rodajes o con meriendas en ocasiones; y también algunos atrevidos que sí desean salir en la pantalla logrando con ellos actuaciones muy orgánicas que tal vez con un actor de profesión no la hubiésemos alcanzado.

Luego, el hecho de proyectar las obras ya terminadas en sus propias comunidades y de ellos poder verse reflejados en una gran pantalla, rodeados de los vecinos entre risas y algunas veces con lágrimas en los ojos es realmente una experiencia fabulosa.

La violencia, solapada o evidente, es un elemento común en tus materiales. ¿Por qué?

Cuando veo mis primeros trabajos me doy cuenta que realmente eran muy violentos, pero en ese momento creía que era la forma más fácil para atraer y complacer al público. Con el paso de los años fueron surgiendo otras inquietudes que deseaba tratar en mis cortos que aún en ocasiones tenían sus momentos de violencia pero ya no era el hecho de matar por matar sino que intentaba plasmar en mis nuevas obras, pero denunciándola, por el hecho de que algunas personas las sufren por su orientación sexual.

Imagen: La Jiribilla

Hugo Navarro (derecha) junto al fotográfo Daniel Arévalos
 

A partir de Dialogando tus obras parecen más elaboradas, tanto en la puesta en escena como en la concepción del guion. Sobre el trabajo de preproducción que realizas quisiera preguntarte: ¿Cómo concibes tus películas? ¿Le das más prioridad a la historia o a la puesta en escena?

Dialogando se me ocurrió en medio de una conversación con los amigos en casa de mi abuela. Todos hablábamos de nuestras cosas, de nuestros intereses, y al final, nadie sostenía una conversación, un intercambio real. Entonces me dije: “aquí hay tela por donde cortar”. De inmediato buscamos los actores, la comida (lo típico, un poco de arroz y huevo frito) y grabamos esa misma tarde, sin previo ensayo. El texto de los actores fue prácticamente improvisado. El resultado fue bueno, sin embargo, sé que con un trabajo de mesa, hubiese quedado mucho mejor, porque es una buena idea para explotar.

Luego de Del mismo aire comienzas una colaboración ininterrumpida con Naylén Núñez, músico que ha compuesto varias piezas para tus películas. ¿Qué jerarquía le otorgas a las bandas sonoras de tus filmes?

Lo pienso antes, aunque no en todas las ocasiones… Quizá tenga un músico dormido dentro. A veces escucho un sonido, una canción, y a partir de ahí se me ocurre un corto. Así sucedió con Desinstalándome (2014).

Con Naylén Núñez tengo química. Cuando pensé el cortometraje Del mismo aire tenía concebida una mujer madura, con cierta experiencia, no una muchacha joven. La imagen que había pensado para el personaje era la de Naylén, porque ella guarda un gran parecido con la persona real que inspiró la historia, una amiga a la que admiro mucho. Además, me acerqué a ella por su formación como músico. El corto es muy musical, hay muchos momentos en que la música nos ahorraba las palabras. Apenas le comenté la idea del trabajo surgieron otras de conjunto. Al momento, se sentó frente a la computadora y comenzó a componer la música incluso antes de tener concebido el crudo, las imágenes…

Me gusta que la música y las imágenes expresen lo que siento como creador, lo que tenía pensado. Pero realmente me gusta escuchar las opiniones, porque es importante que los vecinos, los amigos… vean el trabajo y sientan lo mismo que yo. El proyecto siempre es modificable, aunque manteniendo la esencia.

La pira fue un parte aguas, no solo para ti, sino para el MAN, por asumir la realización de un largometraje de manera independiente. ¿Cuál crees que fue el mayor aprendizaje que sacaste de esta experiencia?

Fue una escuela. Tuve que hacer la cámara y dirigir al mismo tiempo aproximadamente 60 personas que nunca habían actuado (yo mismo tuve que actuar aunque no era la primera vez); realicé la edición e incluso funcioné como maquillista. Es decir, tuve oportunidad de practicar todo lo que sabía y perfeccionarme tras varios meses de grabación, de lucha. A pesar de que luego de La pira he realizado trabajos mejor elaborados, la gente me identifica como: “¿Tú no eres el de La pira?”.

¿Cuál es el camino que sigues para dirigir actores?

En La pira trabajé con niños de diez años, con mi abuela que en aquel momento tenía 83. Es muy rico ver la seriedad con que lo hacen, cómo preguntan continuamente si quedó bien, hasta que por unos minutos dejan de ser ellos mismo y de la nada surge el personaje… La gente que no ha hecho teatro, ni cine, a veces presenta dificultades para aprenderse los textos, entonces les doy más libertad para improvisar, para que hagan suyos los personajes.

En ocasiones me dan más de lo que quiero, a veces menos, y tengo que “regularlos” hasta que el trabajo quede como se espera. Soy de la opinión de que no existen malos actores, sino malos directores. Si trabajas con personas de la comunidad y sabes dirigirlas, pueden lograr una buena actuación. Por lo general, busco que por su físico, su forma de ser, se parezcan a los personajes, para que sea más fácil y fluido el trabajo.

Imagen: La Jiribilla

¿Cómo surge el proyecto Hieroscopia? ¿Cuáles eran sus expectativas?

El evento surgió de un grupo de jóvenes que seguimos el camino de la realización audiovisual y ya no nos conformábamos con compartir nuestras obras con la familia y amigos, sino que deseábamos exponerlas en la comunidad, para que las visualizaran. También surgió por la necesidad de intercambiar experiencias con otros realizadores, con personas que nos aportaran sus conocimientos, puesto que los jóvenes del MAN no tenemos una formación académica, sino que hemos aprendido en la práctica.

Las expectativas… ampliar ese intercambio entre los realizadores, mostrar nuestra evolución y establecer nuevas amistades para seguir creando no solo desde Nuevitas, sino también en otras partes de Cuba.

Recién termina la 5ta. Edición de la cita nuevitera. Visto en perspectiva, ¿cuál es tu valoración de estos años?

Hieroscopia es un evento de gran magnitud para nosotros, que aprovechamos para exponer aquello que nos gusta hacer y para Nuevitas, que ha cobrado visibilidad dentro de la realización audiovisual en Cuba. Pienso que puede ser un evento mucho más fructífero de lo que ya es, pero eso no depende solamente del empeño que le pongamos nosotros como realizadores. Los vecinos y aquellas personas que tienen la capacidad de apoyarlo tienen que tomar conciencia de lo que puede significar para la comunidad, como un fenómeno muy nuestro. Si no, estamos en peligro.

Además de cita teórica, Hieroscopia ha sido durante dos años seguidos un espacio para filmar historias de manera conjunta entre todos los participantes del evento. ¿Esta especie de taller de realización era una meta que se propusieron o surgió espontáneamente?

En las primeras oportunidades, nuestros productos surgieron de la espontaneidad. Actualmente, pensamos con detenimiento y nos preparamos para grabar en caso de que se dé la oportunidad, como ha ido ocurriendo durante el propio evento, cuando hemos contado con el apoyo de grandes amigos de distintas partes del país, que vuelven suyos nuestros proyectos, y en ocasiones, hasta dejan su profesión a un lado para convertirse en nuestros actores y actrices, como es el caso de Marta María Ramírez, periodista de La Habana, que actuó en el primer cortometraje de la realizadora nuevitera Saraí Díaz, titulado Ansias.

¿En qué proyectos trabajas actualmente?

En muchos. Tengo dos cortos en la etapa de posproducción: uno rodado en la ciudad de Holguín y otro recientemente filmado durante la 5ta. Edición de Hieroscopia, en el cual tuve el placer de poder trabajar nuevamente con grandes amigos y el maestro Jorge Molina. También estoy en la etapa de producción de un documental, el cual creo será un buen material.

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