Instinto de luna

Hugo Luis Sánchez • La Habana, Cuba

A Mónica López, su parque.

 

Alquilo sábanas para dormir en el parque. Yo las alquilo y soy, con enterísima seguridad, el único ser en todo el planeta que tiene de oficio alquilar sábanas para dormir en un parque. Me gusta, por eso y nada más que por eso lo hago. Empezó un día al atardecer, un hombre se sentó en aquel banco de tablillas y hierro fundido, el que queda de espaldas acá. Ahí seguía a medianoche, casi en la misma posición. Tomé una sábana de las mías y lo cubrí desde los hombros. En ese momento despertó, sin sobresalto alguno, como quien lo esperaba. Hizo un gesto con los hombros de “Está bien, gracias”. Vivo enfrente, es la única casa, cuando se vaya me la deja en el tirador de la puerta, le dije. Al aclarar, abrí. La sábana estaba perfectamente doblada a lo largo y, al tomarla, cayó una moneda de cobre. Después siguió viniendo, una veces más que otras. Nunca dos seguidas. A la misma hora, invariable. Se llegaba hasta aquí. Tocaba con los nudillos. Le daba la sábana. De vuelta, me presentaba la palma de su mano con varias monedas, todas de cobre. Yo escogía al azar. Una tarde no vino más. Quizá vuelva, aunque hace muchos años de eso. Quizá vuelva, muy quizás. Luego fue que imaginé este portón. Al amanecer salgo a la acera, bajo la tapa, vuelvo adentro y me siento apoyado en el mostrador a leer novelas, ver el césped, los árboles, pedazos de cielo entre las ramas. No hay nubes, se quedan cerca, merodean pero no entran al parque; las aves las imitan o al revés. A cada rato levanto la vista del libro y busco. A este parque no viene nadie que no necesite una sábana. Repiten, siempre repiten solo que para la segunda vez aparecen directos en mi casa, les entrego una y se van. Es bueno precisar que no siempre la utilizan. A veces se sientan y la colocan a un lado. Me doy cuenta si se han quedado dormidos porque inclinan la cabeza, la recuestan y así permanecen hasta que se despabilan y la enderezan. Nunca vienen niños, ni padres con hijos, ni parejas; tampoco jóvenes a drogarse, ni gente acompañada de mascotas, policías de ronda, menos aún harapientos o mendigos a establecer campamento; no ha muerto nadie en el parque. Hasta hoy ha sido de ese modo. Únicamente llegan individuos solos, hombres o mujeres, y lo hacen por azar, porque perdieron el rumbo y se dieron cuenta de que lo perdieron. Es que resulta que aquí no tiene por qué existir un parque, es un sin sentido más. Esto se halla al final de un camino que no conduce a parte alguna, es una calle trunca, después ya no hay nada. Sospecho que por eso jamás me han preguntado dónde está, cómo se llama este sitio, desde cuándo existe. Regresan por donde mismo vinieron y los que vuelven, y todos vuelven como dije, ya sí lo hacen a sabiendas. Se me paran delante. Les doy una sábana. Me la devuelven con una moneda de cobre. Tampoco es algo que andan diciendo por ahí, se guardan el secreto del parque y las sábanas. Lo veo en sus ojos, en la expresión de la cara: no lo voy a revelar, es mi secreto. Al oscurecer cierro y de madrugada pues miro a ver si hay alguien. Lo descubro por instinto de luna: si hay un resplandor sobre el banco, hay una persona esperando una sábana. Abro siempre: días festivos, Semana Santa, Nochebuena, Día de Reyes… uno no sabe cuándo alguien va a necesitar una sábana en el parque.

 

Tomado de Cubaliteraria
Ficha: Hugo Luis Sánchez. (La Habana, 1948) Narrador, editor y periodista. Ha publicado los libros de relatos El Valle de los Archipiélagos (Letras Cubanas, 1993) y Según la noche (Letras Cubanas, 2006); las novelas Doble jueves (Ediciones Unión, 2005 y 2015) y El puente de coral (Ediciones Unión, 2007 y 2010), galardonada esta última con el  Premio de la Crítica Literaria 2008 y fue incluida, en el 2015, entre lo mejor de la literatura cubana de todos los tiempos por Cuba Absolutely. Sus textos narrativos se han publicado en las antologías Anuario 1994. Narrativa (Ediciones Unión, 1994), Maribel bajo el brazo (LOM Ediciones, Chile, 1999), L@s nuev@s caníbales (Ediciones Unión / Isla Negra Editores, 2000), Nota de prensa y otros minicuentos (Ediciones Caja China, 2006) y Otros cuentos infieles (Ediciones Unión, 2009). Cuentos suyos han sido publicados en las revistas, en La Gaceta de Cuba, Unión, Dactylus (Universidad de Texas) y Arenas Blancas (Universidad de Nuevo México). Su relato "Dulce hogar", recibió en 1998 uno de los premios del concurso Juan Rulfo, de Radio Francia Internacional, que aparece incluido en el libro Según la noche. Con "Nota de Prensa" alcanzó, en el 2006, el Primer Premio del Concurso Internacional de Minicuentos El Dinosaurio.

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