Arsenal de versos para vivir

Fidel Díaz Castro • La Habana, Cuba

Detrás de esta guitarra hay un tipo
lleno de complejos,
un tipo que no escapa a las leyes
de nuestro universo,
pegado a la tierra, urgente de besos.

Siempre estaremos en deuda con él, pero más con todos los humanos que se han perdido sus canciones; culpa de quienes lo vimos de cerca y no nos fuimos silbándolas por las calles, pregonándolas para que todos llevaran ese arsenal de versos para vivir.

Imagen: La Jiribilla

Está la soledad, la compañía fiel,
la muerte de papel, juguetes de peluche,
alguna que otra herida chorreándole mujer,
un tipo que camina
y que hasta escupe, suda, come, traga.

Detrás de esta guitarra hay un tipo
ni bueno ni mal
que cuando llueve observa con calma
su patio mojado,
pendiente de guerras, sediento de años.

A veces se dijo él mismo “trovador sin suerte”, y acaso era uno de esos chistes ―con cierto toque irónico― que con tan notable amante solía hacer; pero siempre he pensado que “no hay mal que por bien no venga”: no gozar de tanta popularidad pudo ser un conservante de pureza creativa; pues de punta a cabo, son hondas y “fuera de moda” ―o sea, eternas― las canciones de Noel Nicola.

Hay un poco de mar,
periódicos de ayer, un olor a café

y un violín en su estuche,
un bastón rojo y blanco, cervezas sin espuma,
un tipo que hasta tose, y que estornuda, va al baño, hace el amor.

En fin, detrás de una caja con cuerdas
hay siempre un ser humano.

Noel llegó a mi vida como uno de los tres reyes magos de la Nueva Trova, junto a Silvio y Pablo; (debieron estar otros en ese trineo como Vicente Feliú, pero por azares discográficos fueron ellos tres los primeros en sonar en el ambiente). Lo de los tres reyes magos es casi literal, pues en aquellos finales de los 60 me habían enseñado que los regalos de los reyes eran los juguetes que pudieran comprar mamá y papá y por tanto nada venía en la madrugada de la nieve.

No gozar de tanta popularidad pudo ser un conservante de pureza creativa; pues de punta a cabo, son hondas y “fuera de moda” ―o sea, eternas― las canciones de Noel Nicola

No obstante, apareció de pronto una maletica, creo que alemana (sería la democrática de entonces), que al abrirla se podía poner los discos. Ese fue más o menos el trineo por donde me llegaron los trovadores.   

Lo torpe y criminal sería
dar la espalda a los que luchan cada día,

no tenderles nuestra mano
y seguir encerrados con ella
por la vida.

“Por la vida, juntos”, fue una de las primeras canciones que me rompió la cabeza; ese pensar en los demás que la Revolución expandía; en casa, de sobremesa, el ejemplo del Che, la guerra en Vietnam, eran temas de candentes discusiones, en las que alguno esbozó un tiempo sin dinero que venía, donde cada cual tendría lo que le hacía falta y daría en pos de aquello todo lo que estuviera a su alcance, algo que llamaban comunismo.  

Yo sólo te diré sobre las cosas de esta hora
cómo es que siente aquí la inmensa mayoría.

Si somos igual que tú
y tú no puedes ser feliz,
¿de qué nos valen todas nuestras alegrías?

Lo absurdo y criminal sería
no ayudarte con más fuerza cada día,
no ponerse de tu lado
ni luchar aquí contigo
por la vida.

Si bien traía desde pequeño las músicas de mis padres y hermanos (soy el menor por mucho) gravitando en torbellino sobre mí: Gardel, el Benny, Elena, Barbarito, la Aragón, Antonio María Romeu, Daniel Santos, Trío Matamoros, los Bucaneros y la Orquesta Cubana de Música Moderna, mis primeras canciones ―las que empezaba a sentir mías― llegaron en un disco pequeño, de cuatro canciones con una carátula negra en la que se  esbozaba un perfil tocando una guitarra; si no recuerdo mal era un disco dedicado al Moncada al que convocó Haydée Santamaría y fue grabado por Casa de las Américas.

¿Cuestión de julios?
Más o menos siempre es julio.

¿Cuestión de hombres más o menos?
Por ahí andan.
¿Cuestión de decisiones?
Más o menos, casualmente,
momento más ser humano suman 26.

Si bien Silvio y Pablo fueron luego los que más espacios ocuparon en los medios, recuerdo a Noel Nicola como puntero en la radio (sería acaso por sintonías o inquietudes particulares de mi adolescencia) con piezas como “Por la vida, juntos”, y  “Qué hay delante, detrás, al lado”…

Imagen: La Jiribilla

La gente como yo que por entonces
no vivía aún, o que era niña o niño aún,

quiere saber qué olor tenía la ropa limpia,
qué se sintió en los dientes y cómo se sudó.

¿Qué hay delante de la vida,
por detrás de la muerte,
al lado del amor?

Noel Nicola Reyes murió el 7 de agosto de 2005. Hijo de una familia musical. Su padre, Isaac Nicola, notable profesor de música y uno de los pilares fundamentales de la Escuela Cubana de Guitarra. Su madre, Eva del Carmen Reyes Sterlich, destacada violinista. Su tía, Clara "Cuky" Nicola, también es una excelentísima profesora de guitarra.

Un viaje, una guitarra,
un buen amor, un sueño,

un sueño con un mundo
donde no haya angustia,
donde sea cosa rara
una esperanza mustia
y todos seamos dueños,
y todos seamos dueños, ¡bien!

A la temprana edad de 13 años comienzó a componer sus primeras canciones. Junto a Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, participa en el concierto fundacional de la Nueva Trova el 18 de febrero de 1968, en la Casa de las Américas. Integró el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC. En 1974, viajó junto con Silvio a República Dominicana y participó en el festival Siete Días con el Pueblo. Esta fue una de las primeras presentaciones de miembros de la Nueva Trova fuera de Cuba.

Mi nombre estaba anotado en su agenda,
mi nombre era una sigla de lata.

Mi nombre era un traje sin un hombre dentro.
Mi nombre era un traje sin un hombre
dentro de él.

Noel fue llamado también “el trovador tranquilo”, quizá pensándose en su proyección mediática o en la espesura filosófica de sus canciones, pues creativamente fue un ser humano bien activo, que miraba a su tiempo y luego lo remolía para devolverlo en canciones que nos afilaban la vista o el alma. Piezas como “Comienzo el día” nos dan ese ser humano que explota ante las convulsiones sociales y sale de la casa a combatir su tiempo; “Reza el cartel” es otra canción en la que fustiga los males que se generan en la sociedad:

Hoy por la mañana,
a primera hora,

estuve sentado en un banco de tiempo.

”Séquese la vida antes de entrar,
rómpase la risa antes de entrar,
cuelgue su cerebro antes de entrar”,
reza el cartel allí,
reza el cartel allí.

Satírica pieza donde Nicola dibuja al burócrata, al calculador que está buscando un filo por donde desviar o robarle a los otros, a esos “luchadores” para sí, que frenan proyectos, que cierran las puertas a cada empeño enamorado. Canción fustigadora que nos alerta sobre males que flotan en el ambiente social y que una canción nos hace ver mejor. Para salvarnos de ellos afila sus versos:

Para él las personas se miden por metros.
Para él “buenos” o “malos” y “vivos” o “muertos”.
Para él no hay consigna si no es su consigna...
Para él no hay consigna si no es su consigna gris.

Imagen: La Jiribilla

Conocí personalmente a Noel Nicola en una mañana a inicios de los 80, sería acaso el 83 u 84; yo daba mis primeros pasos en Radio Cadena Habana y una compañera escritora y periodista, María del Carmen Mestas, me invitó a que la acompañase a entrevistarlo. Curioso, ir con María del Carmen a la casa del autor de “Para una imaginaria María del Carmen”. Quizá por todo ello, era amiga de Noel y viendo mis inquietudes y amor trovadoresco me llevó a su casa. Era en Centro Habana, recuerdo la sala de aire colonial, con amplia ventana…la imagen que tengo se asemeja bastante a la carátula de su disco Así como soy. Lo recuerdo echado para adelante en su sillón, con mirada escudriñadora; no puedo precisar detalles, le preguntamos sobre Silvio, Pablo, Sara, el Grupo de Experimentación y los proyectos en que estaba. Lo que tengo nítido es su sencillez, y lo cálido que resultó el encuentro; la impresión que guardo es de un ser algo berrinchoso, y tierno, hablando bajito, con voz algo metálica y precisa. En todo caso, yo era un muchacho en la casa de un ídolo, y me hizo sentir como un viejo amigo.      

María del Carmen no piensa en los trapos,
ni en lazos, ni en cintas, ni en viejas muñecas.

María del Carmen olvida a los novios,
la Patria es quien toca de noche en su puerta.

Aprovecho esta oportunidad para repasar mentalmente la versión que hicieron juntos Noel Nicola y Santiaguito Feliú, en el Centro Pablo, en un A guitarra limpia. El Santi, ese hermoso y amado desastre, trocando la letra, Noel ríe, negando con la cabeza, como el tío que se dice “qué sobrino me he buscado”, mientras canta y le apunta emocionado, porque Santiago está haciendo una versión que estremece, por la guitarra tan suya e intensa y la “bomba” que le pone en la voz.  

“Para una imaginaria María del Carmen” es todo un símbolo de la nueva mujer, la que con la llegada de la Revolución, ve que se abren las puertas de las libertades para ser plena; con los grandes cambios le llega la posibilidad de estudiar, de trabajar en igualdad de condiciones con el hombre, la de amar y ser amada sin tener que mirar hacia arriba.

Noel nos entrega esa mujer nueva, que de imaginaria pasó a ser real, si bien quedan sueños en términos de mentalidades que no se han alcanzado; y que parecen retardar algunas canciones y video clips de estos días donde se le intenta apresar en los esquemas de mujer objeto. Valen entonces más las canciones de Noel Nicola, que lejos de ponerse viejas se renuevan y siguen siendo útiles.   

Imagen: La Jiribilla

 

Para una imaginaria María del Carmen

Autor: Noel Nicola

 

María del Carmen debió haber nacido
en Vertientes, aquí, hace veinte años y pico.
María del Carmen atraviesa el parque
y todos los ojos le halan el vestido.

María del Carmen revuelve la tarde
del pueblo pequeño que ve como pasa.
María del Carmen, el recién llegado
descubre en seguida lo mucho que faltas.

A María del Carmen la envuelven los ruidos
que salen del tándem inglés del central.
A María del Carmen el pelo y la piel
de seguro le huelen a miel residual.

María del Carmen, tan limpia y tan libre,
limpia de ser virgen, libre de prejuicios.
María del Carmen, tu entrega es total
porque a ti los misterios te sacan de quicio.

María del Carmen puede conversar
sobre la economía y sus ojos son anchos.
María del Carmen me mira el anillo
en la mano derecha y sonríe despacio.

María del Carmen no piensa en los trapos,
ni en lazos, ni en cintas, ni en viejas muñecas.
María del Carmen olvida a los novios,
la Patria es quien toca de noche en su puerta.

María del Carmen conoce la iglesia,
sabe donde está, pero no la visita.
María del Carmen se asombra con todo,
pero si la miran no baja la vista.

María del Carmen, aunque no te he visto
podría pintarte en todos tus detalles.
María del Carmen, será inevitable
que un día tropiece contigo en la calle.

María del Carmen, si llego a encontrarte
tendré, de seguro, que amarte y amarte y amarte.
(1970)

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