Pelusín del Monte se va de viaje con el Teatro Kageboushi de Japón

Rubén Darío Salazar • Matanzas, Cuba
Jueves, 6 de Agosto y 2015 (10:50 am)

El interés del público cubano en el arte escénico del oriente y de cualquier parte del planeta, más una excelente promoción que incluyó en su anuncio el carácter gratuito de la actuación especial de la Compañía Kageboushi Teatro, de Japón, desbordó el pasado día 4 de agosto el aforo de butacas de la Sala Covarrubias del Teatro Nacional.

Imagen: La Jiribilla
Compañía Kageboushi Teatro, de Japón
 

Varias instituciones japonesas y de América Latina, junto a los colegas del Consejo Nacional de las Artes Escénicas y el Ministerio de Cultura, hicieron todo lo posible para llevar a cabo dos representaciones (el 5 de agosto fue la otra función), precedidas por inolvidables experiencias artísticas con los grupos  Hanakoma, en 2008, y  Koryu Nishikawa Theatre, en 2012,  ambas auspiciadas por el Taller Internacional de Títeres de Matanzas, la Fundación Japón, la Embajada de Cuba en esa nación asiática y la del hermano país en La Habana.

El fabuloso universo de la sombra, poseedor de un misterio y una luminosidad sugerente, ha atraído desde tiempos remotos a públicos de todas las edades. La oferta del conjunto Kageboushi consistió en una mezcla de cuentos oriundos de la tierra del sol naciente con divertimentos de carácter internacional.

Imagen: La Jiribilla
Rubén Darío Salazar, director de Teatro de Las Estaciones,  a nombre del Centro cubano
de la Unión Internacional de la Marioneta (Unima)  entrega de una réplica del títere nacional Pelusín del Monte
 

Instrumentos musicales a la vista en escena, contentivos de todos los enigmas de una cultura lejana, prometían un encuentro con lo originario japonés a través del cuento La grulla agradecida, más, para sorpresa de muchos, el sonido autóctono de la biwa y los aires del shakuhashi, se vió mezclado con siluetas oscuras caladas y proyecciones digitales animadas de hermosos colores y texturas, que acercaban cine y sombras en una misma invitación.

El cuento popular musical El árbol del mochi, poseedor de la armonía y esencia de la cultura japonesa, acudió a siluetas translucidas de diversas gamas, otra vez mezcladas con animaciones proyectadas y voces grabadas traducidas al español. La historia del pequeño Mameta y su miedo a la oscuridad se cuenta con ternura y gracia, entre efectos lumínicos y abundante magia visual. Sin dudas, fue este el plato fuerte de la producción en general, aderezado con hermosas canciones, distribuidas en una banda sonora que no utilizó los instrumentos en vivo dispuestos en escena.

Imagen: La Jiribilla
 Yasuaki Yamasaki, director del Kageboushi Teatro
 

Un pequeño intermedio precedió al teatro de sombras humanas que Kageboushi llamó ¡Que levante la mano quien quiera divertirse! Y dejó ver a los actores en sombras, interpretando varias piezas de teatro mudo, aderezadas con músicas del mundo, a tono con los tiempos que corren en los concursos foráneos de talentos,  y que acá hemos visto a través de videos o en la televisión.

Felices los infantes asistentes se subieron a las tablas de la Covarrubias para intercambiar con la compañía invitada en los momentos finales, en un juego vital de sombras y luces. El  Centro cubano de la Unión Internacional de la Marioneta (Unima) hizo entrega de una réplica del títere nacional Pelusín del Monte, realizada en la galería matancera El Retablo, al director del Kageboushi Teatro, el Señor Yasuaki Yamasaki, en una acción de amistad y agradecimiento. El peluso patatuso, como lo nombraba con cariño su creadora Dora Alonso, seguirá con los artistas japoneses en una gira por siete países de Centroamérica que incluyó a nuestra Isla.

 

 

 

 

 

 

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