Fernando Álvarez

Una manera de decir

Joaquín Borges-Triana • La Habana, Cuba

Poco antes de fallecer, ese gran cantante que fuese el santiaguero Fernando Álvarez tuvo la oportunidad de dejar grabado un par de discos. Uno de ellos fue el dedicado a la interpretación de boleros de Descemer Bueno, que aunque demoró años en editarse, ha disfrutado de notable popularidad. El otro fonograma, titulado Una manera de decir, no ha corrido con idéntica suerte y apenas se ha promocionado por los medios de comunicación, con lo cual personas interesadas en el quehacer de Fernando y que hubiesen podido adquirir el CD, no se han enterado de la existencia del mismo.

Editado por el sello Unicornio de los estudios Abdala, este álbum cuenta con producción musical, orquestaciones y dirección de Joaquín Betancourt, así como producción general por parte de Eduardo Ramos. En el material, Fernando Álvarez hace una suerte de repaso por un repertorio de melodías que él trabajó durante mucho tiempo. Así, encontramos temas como “Quizás, quizás”, de Osvaldo Farrés, “Ven aquí a la realidad”, de Ernesto Duarte, y “Nuestro juramento”, de Benito de Jesús. Son piezas en las que el vocalista vuelve a demostrar el sabor filinesco que le singularizó en el ejercicio de su larga carrera musical.

Tal rasgo distintivo se aprecia también cuando revisita piezas como “Interludio”, de César Portillo de la Luz, corte que fuese todo un clásico en la voz de Fernando Álvarez, o “Sonarán las campanas”, original de su viejo amigo santiaguero Enrique Bonne. No faltan en el disco ejemplos del gusto que el intérprete tuvo por temas de la trova tradicional de nuestro país y por la Nueva Trova. En tal sentido, se incluyen aquí “Veinte años”, la muy recordada pieza que inmortalizase con su voz María Teresa Vera, “Para vivir”, de Pablo Milanés, y “Siempre te vas en las tardes”, de Eduardo Ramos.

Quizá lo que más sorprenda de todo el repertorio que aparece en el fonograma es que Fernando Álvarez haya decidido grabar obras compuestas por él, cosa poco frecuente en el tiempo que participó activamente de la vida musical de nuestro país. Así, nos encontramos con dos boleros acreditados a su autoría: “Por ti nada puedo hacer” y “Noche tormentosa”. Dado que Una manera de decir está entre lo último que hizo el vocalista, creo que su decisión de grabar este par de temas propios como testimonio de lo que él compuso, resultó algo acertado.

Si bien en el álbum nos hallamos frente a un Fernando Álvarez que por el lógico paso del tiempo había perdido algunas de sus facultades como cantante, todavía se disfruta de alguien que domina su oficio, pues como dice el refrán, más sabe el diablo por viejo que por diablo.

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