De relojes y amigos que siguen dando la hora

Jorge Sariol • La Habana, Cuba

Fotos: Cortesía del autor

 

La vida, muchas veces trashumante del cronista, la perseverancia de historiadores, la imaginación de literatos, la intencionalidad de cofrades del periodismo y el auxilio sempiterno de imprescindibles, me llevaron hace unos días al pueblo de Fomento.

En la tarde de un miércoles tuve cita con el Conservador del Museo e Historiador municipal. Todavía en la mañana me dediqué a “hacer media” en el parque principal. Había desayunado en la refrigerada cafetería La Modelo, fui servido por amables muchachas que procuran generosos bocaditos y promueven varias recetas de café —sugiero el cappuccino, es de campeonato— y, sobre todo, ofrecen un ambiente distinguido.

El parque está rodeado de ilustres edificios fomentense: el antiguo teatro Baroja, que alberga hoy una biblioteca y nunca más será teatro; una Casa de Cultura con trazas de casona de princip