El Centro Pablo en La Revuelta

Amanda Velero • La Habana, Cuba

¿Qué pasa con la música en Cuba?, esa fue la pregunta que lanzó La Revuelta este miércoles 29 de julio,en su segundo aniversario, para propiciar un debate acerca de la creación musical y su consumo que involucró a instituciones culturales, investigadores, periodistas y artistas. El encuentro se extendió durante todo el día desde distintos espacios de diálogo como “El panal”, “Las doce sillas” y “Penumbras”, este último realizado en la sesión de la tarde con la participación del Centro Pablo y su director Víctor Casaus.

La Revuelta, un proyecto trimestral generado y organizado por un grupo de jóvenes del Instituto Cubano de Investigación Cultural (ICIC) Juan Marinello con el objetivo de impulsar la reflexión en torno a temas relevantes para la cultura cubana, organizó para esta cita varios paneles que abordaron la producción y distribución musical. En la primera jornada participaron Marta Bonet, directora de la Casa Discográfica Colibrí; Laura Vilar, directora del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana; Fabio Fernández, director de Programación y Contenidos de la TVC; la musicóloga María Córdoba, así como los compositores Alberto Faya y Wilma Alba.

Sobre la necesidad de este espacio sus organizadores afirman: “Revuelta para asegurarle a Cuba continuar (re)fundándose sobre bases de liberación, democracia, justicia y belleza, nos siguen siendo urgentes las herejías y subversiones, patrimonios de la actuación revolucionaria en todo espacio y tiempo; subversiones de las inercias y conservadurismos, de la tecnocracia disfrazada de sostenibilidad y de la manquedad cultural de las políticas. Revuelta, entonces, para volver de renovada vez a la revolución; o mejor, para volver la revolución sobre sí, que es fundirnos en ella, y desde ella y su proyecto de utopías; hacernos como generación que quiere emancipar la vida y como sabe ese, un propósito radical, se juega allí la esperanza”.

Así, luego de un extenso debate sobre el rol de las instituciones culturales en la promoción de los jóvenes creadores y su misión de acercar a los medios de comunicación la verdadera cultura que se esconde en las empresas de músicas, casas discográficas y centros culturales del país, se abrió el espacio “Penumbras” con la participación por primera vez del Centro Pablo, junto a la presentación de la instalación sonora Puertos, realizada por los artistas cubanos Raymel Casamayor, Andy Ruiz y Susana Ortega e inaugurada en el propio Centro en el marco de la XII Bienal de La Habana; “una feliz coincidencia aquí en el Instituto Juan Marinello”,  pues como dijera Víctor Casaus, “nos pareció un proyecto muy interesante, por eso lo apoyamos con el trabajo de nuestro ingeniero de sonido Jaime Canfux y el propio espacio del patio de las yagrumas”.

Con un pequeño recorrido visual sobre las principales áreas de creación del Centro Pablo —os conciertos y discos A guitarra limpia realizados a lo largo de 17 años, las muestras de carteles y fotografía, así como los salones de Arte Digital y la producción audiovisual que ha atravesado casi todos los proyectos de esta institución— comenzó la exposición del Centro Pablo en el espacio La Revuelta. Como dijera Casaus, “la interrelación de géneros ha sido una de las características de nuestro trabajo al no ver las manifestaciones y los artistas en compartimentos estancos, y por eso en los conciertos A guitarra limpia siempre ha estado una obra plástica acompañando el recital, o sea, esa interacción no es solamente práctica y amistosa sino también conceptual”, resaltó.

Como parte de los objetivos de socialización de este encuentro se pudieron copiar gratuitamente en formato digital muchísimos materiales del programa La pupila asombrada, representada por uno de sus realizadores, el periodista Fidel Díaz Castro, así como audiovisuales del Centro Pablo, entre ellos las 12 antologías de A guitarra limpia y algunos de sus documentales como Hay un grupo que dice y Pobre, nómada y libre.

En ese sentido Víctor refirió que justamente esa poética de compartir las cosas es la que el Centro ha practicado desde sus comienzos, de ahí que gran parte de su patrimonio cultural esté al alcance de todos a través de sus sitios web donde es posible descargar en formato pdf todos los libros de su sello Ediciones La Memoria, así como dos canciones y un video de cada concierto A guitarra limpia.

Asimismo Víctor comentó en el encuentro su satisfacción por este nuevo vínculo del Centro Pablo con el ICIC Juan Marinello y La Revuelta, un grupo con intenciones muy cercanas a la institución que dirige, en ese mismo ánimo de incitar al debate y al pensamiento siguiendo eso que decía el Che y Casaus citó: "No debemos crear asalariados dóciles al pensamiento oficial ni becarios que vivan al amparo del presupuesto, ejerciendo una libertad entre comillas”, sino gente que en definitiva, tenga “ese espíritu de rebeldía como estos revoltosos que están por pensar el mundo y Cuba de una manera creadora y crítica".

Por su parte, Fernando Martínez Heredia, destacado intelectual cubano y director del ICIC Juan Marinello resaltó los valores de este proyecto de intercambio y creación cultural, pues según dijo, "es necesario que nos juntemos, no somos tantos pero nunca hemos sido muchos los que decimos las cosas importantes, por eso hace falta Revueltas, este espacio que es un poco de lo diferente e incluso de lo opuesto".

Desde su apertura en julio de 2013 han compartido su obra en La Revuelta 20 artistas, entre músicos, bailarines, actores y artistas plásticos, en encuentros que han versado sobre diversos temas como “La crítica social en la Cuba de hoy”, “Realidades de la infancia en Cuba” y “La economía de la cultura y sus desafíos”.

Y regresando a ese espíritu de debate que promueve La Revuelta, Casaus se refirió a algunos aspectos que inciden en el consumo cultural en el país y la deformación de los gustos de la gente, algo en lo que influyen considerablemente los medios de comunicación; de ahí que ante los nuevos retos de esta Cuba cambiante, Casaus insistió en la necesidad de equilibrar cada vez más la balanza de propuestas en la que, por un lado, está el intento de una política cultural que la Revolución desarrolló durante tantos años y, por otro, lo que circula hoy en los medios, "por lo que todos debiéramos contribuir a esa balanza poniéndole un poco de nuestro trabajo o ayudando a promover y visibilizar la verdadera cultura", alertó.

Por último, el director del Centro Pablo recordó que el próximo año esa institución estará cumpliendo 20 años de fundada, así que a la espera de algunos proyectos y sorpresas como la convocatoria de algunas becas comenzarán en los próximos meses las jornadas del Centro para celebrar junto a los trovadores, los artistas plásticos y los realizadores audiovisuales esas dos décadas de trabajo conjunto.

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