Luis Pastor Pino

Cruza el espejo

Joaquín Borges-Triana • La Habana, Cuba

El que siga con atención el devenir de la música cubana en los últimos años, estará de acuerdo conmigo en que la invasión del pop es una realidad que se ha ido abriendo camino poquito a poco. Lo sucedido con grupos y figuras como Moneda Dura y David Torrens, así lo corrobora. Otra muestra en dicho orden es la enorme popularidad registrada entre nosotros por la agrupación Buena Fe.

Empero, las raíces de lo que hoy está ocurriendo hay que buscarlas décadas atrás, cuando entre nosotros varios —por entonces— jóvenes músicos, con la pretensión de camuflajear sus predilecciones por el rock e influidos en gran medida por las agrupaciones españolas de pop de la época, intentaron con más o menos éxito apropiarse de las reglas del género. Si un par de figuras son representativas de aquella primera etapa, pienso que es el caso del dúo conformado por Mirta (Medina) y Raúl (Gómez), de notable popularidad en el período y que de algún modo pretendieron romper con el remarcado mimetismo imperante por la fecha.

En la actualidad, uno de los cultores del pop que, en mi opinión, mejor domina las reglas imperantes hoy en el género, es Luis Pastor Pino, creador de mucha experiencia dados los años que lleva en estas lides. A él se le conoció de inicio como parte de una de las alineaciones de Paisaje con Río y luego se le vio figurar en diferentes agrupaciones. Ahora, con el fonograma titulado Cruza el espejo, Luis Pastor Pino debuta como solista.

En esencia, este es un disco en el que el buen gusto por confeccionar melodías agradables al escucha es lo que predomina. Ello se corrobora desde el primer corte de la grabación, el denominado “Claudia”, donde también encontramos un texto bien facturado, cierto que sin grandes pretensiones pero a tono con los requerimientos del género. Lo mismo cabría decir de piezas como “Día gris”, “Invulnerable”, “Hay un lugar”, “Tiempo de final”, “Ofrenda” y “Laura”, por mencionar algunos ejemplos.

Semejante será la tónica prevaleciente en los 13 temas compilados en el álbum, donde también sentimos la influencia de elementos de la música electrónica y que hacen que este sea una de las contadas producciones discográficas cubanas que coquetea con lo que en el circuito internacional y sobre todo el europeo se conoce como “electropop”.

Creo que por la calidad del material, hecho de forma independiente como cada vez suele ocurrir con mayor frecuencia en nuestro contexto, es una pena que el mismo no haya tenido una mejor promoción en nuestros medios, pues solo ha sido programado de forma sistemática por Juanito Camacho en su espacio Discociudad, de Radio Ciudad Habana. Conspira además de forma negativa que Luis Pastor Pino no suele tocar en vivo, con lo cual también se pierde la posibilidad de que él entrase en contacto con un público potencial que podría interesarse por las canciones de este multinstrumentista, quien es sin discusión alguna uno de los mejores representantes del pop facturado en Cuba en la actualidad.

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