La Palabra
“Diario del pueblo y para el pueblo”

Cira Romero • La Habana, Cuba

El primero de enero de 1935, según testimonió Ángel Augier en su conferencia “Los trabajos y los días”, publicada en la Revista de la Biblioteca Nacional José Martí (1970), apareció en el primer número de este periódico, dirigido por Juan Marinello. Un numeroso grupo de intelectuales formaron parte de su redacción, entre ellos Salvador García Agüero, José Manuel Valdés Rodríguez, Augier y Regino Pedroso, este último como corrector de pruebas. En el número 33, fechado el 27 de febrero de 1935, apareció una nota titulada “¡Primera mujer que dirige un diario en nuestro país!”, en la que se decía:

Reunido el Consejo de Redacción de La Palabra, acordó, en vista de la prisión de nuestro Director, doctor Juan Marinello, designar para que lo sustituya mientras dure la prisión, a la doctora Ofelia Domínguez Navarro, conocida ampliamente por las masas de Cuba, por cuya liberación se ha distinguido. Así mismo queremos aclarar, que con motivo de los trastornos  ocasionados por la prisión de varios de nuestros redactores, nos hemos visto impedidos de dar a la publicidad los artículos   URSS de que [es] autor, nuestro compañero Valdés Rodríguez, que también fue condenado por Urgencia. El Problema Agrario en Cataluña a cargo de [Joaquín] Cardoso —condenado también— y 8 de marzo, artículos que daremos en nuestra edición de mañana” [sic].

La referida era activa militante y en calidad de abogado defendió a numerosos revolucionarios detenidos y, posteriormente, trasladados al Castillo del Príncipe hasta la celebración del juicio.

El encarcelamiento a que fueron sometidos el director y algunos otros miembros del consejo de redacción está relacionado con la supresión de la revista Masas en enero de 1935, editada por la Liga Antimperialista de Cuba, dirigida por Marinello, Pedroso y Manuel Marsal, acusada de hacer “propaganda sediciosa”.

La Palabra, como señala Ángel Augier en su  trabajo “Evocación necesaria”, fue el “primer diario de los comunistas cubanos” y también “el primer periódico cubano que situó en plano principal informativo las actividades sindicales y las cuestiones obreras”. También luchó contra la discriminación racial y ayudó a divulgar los éxitos de la revolución de Octubre. Los domingos publicó el Magazine semanal de La Palabra, de carácter cultural y de entretenimiento, a cargo de Augier, en el que publicaron poemas, notas teatrales y cinematográficas, así como materiales históricos y filosóficos. Algunos poemas dados a conocer por Nicolás Guillén en Sóngoro cosongo (1931), poemario que sigue la línea abierta por Motivos de son (1930), volvieron a publicarse en este periódico, como “La canción del bongó”, donde el hablante negro asume la voz del instrumento, que se convierte en símbolo del componente negro en la cultura cubana, y donde formula sus aspiraciones cuando expresa:

…Ya comerás de mi ajiaco,
ya me darás la razón,
ya me golpearás el cuero,
ya bailarás a mi voz,
ya pasearemos del brazo,
ya estarás donde yo estoy…

Otros colaboradores de La Palabra fueron Mirta Aguirre, María Villar Buceta, Carlos Rodríguez, Carlos Montenegro, Marcelino Arozarena y Ladislao González Carbajal. Entre los intelectuales extranjeros que suscribieron con trabajos sus páginas figuraron Rafael Alberti, Miguel Otero Silva y H. G. Wells. De Arozarena publicaron, entre otros poemas, “Cambele macumbele”, del cual traemos este fragmento:

 

Lujuria de mil canciones desnuda sus
                  cascabeles
cuando aparece Cumbele
macumbele,
Iyamba poderoso de Eguerecuá
—pañuelo en la garganta
navaja en los bolsillos
y en los bolsillos de la garganta melodramático
                       y torpe
                                                     ¡alsá!

Y “Bailadora de rumba”, de Ramón Guirao, donde leemos:

Bailadora de guaguancó,
piel negra
tersura de bongó
[…]
Las serpientes de sus brazos
van soltando las cuentas
de un collar de jabón.

El periódico La Palabra fue clausurado por el gobierno y, al parecer, el último número publicado correspondió al 6 de marzo de 1935. Fue entonces que se vio la necesidad de fundar otro y surgió Resumen. Síntesis de acontecimientos y opiniones, al que nos referiremos próximamente.

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