Fátima, entre Madruga y La Habana

Leandro Maceo • La Habana, Cuba
Fotos de Archivo
Miércoles, 19 de Agosto y 2015 (2:16 pm)

Fátima o El parque de la Fraternidad se alejó del relato para ser absorbida por el cine y así cobrar una nueva identidad ante las cámaras. Jorge Perugorría como director de la cinta dice haber asumido el “gran reto”que ello supone al quedar “fascinado” con el personaje creado por Miguel Barnet (autor del cuento homónimo, Premio Juan Rulfo 2006).

Fátima…tendrá su estreno esta noche a las 8:30 p.m.en el cine Chaplin y llegará a las salas de todo el país a partir de mañana. El reparto actoral lo conforman Carlos Enrique Almirante, Tomás Cao, Mirtha Ibarra, Broselianda Hernández, Néstor Jiménez, Mario Guerra, Patricio Wood, entre otros.

Imagen: La Jiribilla

Para Perugorría esta nueva incursión en la dirección de actores “cierra un ciclo después de 20 años”, cuando para su fortuna encontró en la literatura cubana contemporánea un referente que lo remitió al Diego de Fresa y chocolate.

Asimismo, apuntó que en Fátima… hay  “un poco del humor” que ha experimentado como actor dentro del cine cubano, así como “la parte trágica” heredada de grandes maestros como Humberto Solás.

Expresó haber estado buscando“una manera de hacer” que cree haber encontrado en Fátima…, con cierta madurez. “Es la película cuyo resultado empiezo a sentir como propio, sin olvidar las influencias, pero está hecha un poco más a mi manera y quiero seguir por ahí”, aseguró.

La historia comienza en La Habana, el personaje hace del Parque de la Fraternidad su “cuartel general” y se aferra hasta el final a una mirada optimista ante una realidad desgarradora en tanto propia.

La capital —entendida como armazón mayúsculo de ataduras— la aleja del “pueblo chiquito” sinónimo de “infierno grande” que la vio nacer y donde padeció por vez primera los prejuicios y torpezas de una sociedad anquilosada, en tanto le posibilita caminar errante sus populosas y citadinas avenidas.

Imagen: La Jiribilla

Fátima nació en Madruga pero vive a gusto en La Habana. Su elección por esta última —devenida refugio espiritual—reside en sentirse “hija y reina de la noche” y, de algún modo, no renunciar a su gran sueño: ser artista. Pero si bien es en las madrugadas habaneras donde se acerca a la anhelada magia de los escenarios, es en esas horas oscuras donde se desvanece como ser humano para convertirse en mercancía. Solo su poderosa fuerza interior le mantiene en pie, convencida de que “Fátima no se rinde”, que “es inmortal”.

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