Entrevista con Norge Espinosa

Cuando el teatro se resuelve en belleza,
eficacia y emotividad, no importa el precio

Rubén Darío Salazar • Matanzas, Cuba
Fotos del Autor

Desde  el año 2001 mantengo una estrecha relación de trabajo y amistad con el poeta, dramaturgo, investigador y crítico villaclareño Norge Espinosa. En nuestros proyectos titiriteros con Teatro de Las Estaciones, conversaciones personales o intercambios de materiales audiovisuales,  aparece siempre el teatro musical, sin duda, una de las pasiones de este inquieto creador. Norge jamás se frustra en sus obsesiones artísticas y desde hace un tiempo anda inmerso en diversas producciones en Cuba y el extranjero que unen teatro y música; excusa periodística ideal para preguntarle y que sepamos todos de esos planes y experiencias más recientes, donde no han faltado títeres, actores ni partituras en blanco y negro.

Imagen: La Jiribilla

I

Carmen Jones en Cuba

“Aunque parezca a la vista de muchos todo lo contrario, el musical es un género subversivo. La mezcla entre alta cultura y cultura popular, diálogo, acción, actuación, danza, que demanda, es de una exigencia mayúscula, que exige a sus mejores artistas un virtuosismo y una integralidad rara de encontrar. Creo en un actor total, capaz de ir de la risa al drama, del canto al habla, del baile a la comprensión de lo que expresa su cuerpo en escena, en su presencia más elocuente durante ese estado tan complejo que es el de un cuerpo en representación. Y tú lo sabes bien, en mis obras para títeres la música está presente como célula de acción y provocación: lo mismo en Pinocho/corazón madera que en Federico de noche o La Virgencita de Bronce (1).

“Confieso que Carmen Jones, ya rebautizada como Carmencita Jones, el amor cubano, con vistas a la gira europea que se anuncia en París y Londres a inicios del 2016, es el cumplimiento de un anhelo. Siempre quise entrar en contacto con profesionales auténticos de esta expresión tan rica como tenida a menos por sus detractores, y que en Cuba, por desgracia, sigue anclada en una concepción del género superada hace décadas. No tenemos una compañía musical propiamente dicha, ya se sabe, pero esa es solo una entre nuestras muchas carencias: tampoco tenemos una agrupación que con dignidad y ánimos de renuevo mantenga ante el espectador los clásicos nacionales del género que sean. No se forman actores, bailarines, coreógrafos, guionistas, directores, para esta especialidad, y esa ausencia de años se paga caro cuando se intenta revisitar el musical entre nosotros.

Carmen Jones llegó como una sugerencia que hizo mi querido Nilo Cruz a Christopher Renshaw, director del proyecto, y apenas vi su curriculum, que incluye el haber dirigido a Joan Sutherland, Pavarotti, y varias puestas del West End y Londres, con nominaciones al Premio Tony, y triunfos en el Drama Desk Award, pues de inmediato acepté. Aprendí con él, con el resto del equipo (que incluye a Alex Lacamoire como arreglista, merecedor del Tony y el Grammy), y con los artistas cubanos y extranjeros que forman el proyecto mucho de lo que quería, y más que eso: sufrí y gocé en carne propia las exigencias del musical en una escala de producción que aquí nos falta. Trabajar sobre la ópera de Bizet, y sobre su versión para Broadway creada por Oscar Hammerstein, en acuerdo con la idea de Renshaw, ha sido otra escuela en la que aún estoy, y de la cual espero aprender más.

“A los que me preguntan acerca de esta pasión mía por el musical, en un país donde tanto se le maltrata, o donde proyectos bienintencionados como la producción cubano-norteamericana de Rent deviene impulso y a la vez señal de nuestros vacíos, les recuerdo que Bertolt Brecht confiaba en el género, en la alianza entre música y acción: recordemos La ópera de los tres centavos, pero también Madre Coraje. Y respiro, esperando que algún día uno de mis compositores preferidos, Stephen Sondheim, tenga en Cuba una puesta decente. Nos falta mucho para llegar a eso. Nos falta rigor, técnica, soluciones de producción, comprensión real de la historia y las nuevas dinámicas del género, así como un repaso de nuestra humilde tradición en sus expresiones, y sentido del reto. Sin eso, no habrá musical en Cuba. Aunque yo sueñe con él, y mientras tanto, aprenda con mis colegas europeos y norteamericanos, y me arriesgue pensando, en Puerto Rico, en otro musical. Un musical de cámara sobre el tema del Sida, basado en uno de los cuentos de un exitoso libro de Luis Negrón, destacado narrador puertorriqueño con el que mantengo una relación de complicidad sin la cual no creo me hubiera atrevido a reimaginar un texto sobre asunto muy doloroso. Versionar El jardín a este género ha sido una tarea que me ha hecho repasar obras tan distintas como FalsettosLa cage aux folle o Naked Boys singing,  y releer intensamente Ángeles en América, esa pieza descomunal de Tony Kushner que tanto se desconoce en Cuba, lamentablemente.

“Quiero, de paso, agradecer a todas las personas que, desde la producción, el casting, etcétera, se unieron para lograr las cuatro funciones que tuvo Carmen Jones en uno de los muelles de La Habana, y que el público acogió con fervor. Ellos también me enseñaron que aquí, si se unen los empeños, y se rompen ciertas fórmulas estrechas, podemos hacer algo más que lo acostumbrado”.

Imagen: La Jiribilla

II

Sueño de una noche de verano en Nueva York

“Manuel Morán, director de Teatro SEA, vio en Cuba la versión de Sueño de una noche de verano que preparé para Carlos Díaz y Teatro El Público, la compañía con la cual trabajo desde el 2001 y donde me siento en casa. Esa producción, creada para graduar a un grupo de estudiantes de la ENA, al parecer lo motivó, y finalmente, en uno de nuestros encuentros entre La Habana y New York, me hizo la propuesta.

“Se trataba de reducir el argumento a la esencia, llevarlo a un contexto caribeño, mezclar figuras de pequeño y gran formato con actores, bailarines y una orquesta en vivo, acentuando el concepto de mascarada que ya incluye el original. Para mí fue retornar a una obra que me gusta, y ponerlo a disposición de una mirada nueva.

“Aunque Carlos Díaz o tú mismo (Rubén Darío Salazar) sean los directores con los que me siento en plena comodidad, sabiendo de sus virtudes, manías y arranques tanto como ustedes saben de las mías, era fascinante incorporar mi trabajo al de un grupo como Teatro SEA, que Manuel defiende junto a su equipo con una pasión idéntica a la de ustedes, y que me compromete y me hace creer en que aún lo más delirante es posible. El resultado ha sido una producción hermosa y muy elogiada. Un camino abierto a nuevas posibilidades de proyectos conjuntos”.

Imagen: La Jiribilla

III

Gloria Caribeña, con Teatro Sea otra vez en Nueva York

“Me sucede lo siguiente: si el proyecto al que me invitan no me seduce de antemano, es difícil que me una a él. Y con Morán vino este homenaje a la Sonora Matancera, una de las grandes orquestas de la música popular, y a varios de sus cantantes más reconocidos: los puertorriqueños Myrta Silva y Daniel Santos y la cubana Celia Cruz. Cada uno de ellos dejó una impronta en el devenir de esa orquesta, y se enriqueció con el diálogo que desde ella ganaron con el público.

“Una broma recurrente mía era decirle a Manuel que él iba en camino de ser una Gloria Caribeña, y de ese juego salió el homenaje a estos gigantes de la música. Y todo viene por caminos secretos. Hace varios años, una amiga profesora, Licia Fiol-Matta, nacida en Puerto Rico y radicada ahora en New York, vino a La Habana investigando sobre Myrta Silva. La ayudé en su investigación, y desde ahí creció mi interés por esa mujer tan retadora, en un gesto que luego ha alimentado esta nueva producción.

“La música, para los del Caribe, es otra forma de la memoria colectiva, un enlace de empatía inmediata entre los que nos reconocemos cantando el mismo bolero, la misma guaracha, y eso nos hermana. Ahora mismo estoy oyendo a esos tres cantar insistentemente, tal y como antes lo hice con Bola de Nieve, o Rita Montaner, para que me acompañen mientras los imagino en un encuentro que no por soñado, será imposible. Y eso se lo debo a Manuel Morán”.

 

IV

Memoria, provocación y nuevas obras

“Los títeres y la música son expresiones infinitas, y de ahí puede emanar un nuevo contacto, un nuevo deseo de seguir adelante. Carmen, ese fantasma que me persigue, acabará siendo un pretexto titiritero con el cual regresaré a Teatro de Las Estaciones. Y si en Cuba, por desgracia, el musical pervive a pesar de producciones no siempre afortunadas, de cuando en cuando me entrego a él como debe hacerse con los amores verdaderos: sin mirar el precio. Y lo digo literalmente. En mi más reciente visita a New York pagué los 160 dólares que costaba irse al Lincoln Center a ver The King and I, uno de mis musicales preferidos, en una producción de lujo con Kelly O´Hara, Ken Watanabe y Conrad Ricamora.

En esa misma visita, fui junto a Luna Manzanares, protagonista de mi versión de Carmen, a una lectura de ese libreto, ahora en spanglish, a la que fueron invitados los más importantes productores de Broadway. Quise rendirle tributo a Hammerstein, que imaginó en 1943 Carmen Jones, y por eso fui a ver The King and I, que él creó junto a Richard Rodgers en 1951. Meses más tarde esa producción arrasaba en los Premios Tony. Me alegré de haberla visto, de haber pagado un precio tan alto, que tal vez me hubiera asegurado aquí la economía de varios meses. Cuando el teatro se resuelve en belleza, eficacia y emotividad, no importa el precio.

Queda en la memoria como una provocación que solo podemos pagar creando nuevas obras.

 

Nota: 1. Estos tres títulos, escritos especialmente para Teatro de Las Estaciones fueron estrenados por dicha agrupación en distintos años. La Virgencita de Bronce, en 2005, Federico de noche, en 2009, y Pinocho/corazón madera, en 2011.

Comentarios

MUY BUEN TRABAJO REALIZA EL GRUPO TEATRO DE LAS ESTACIONES, QUISIERA SABER SUS PROXIMA PRESENTACIONES

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato