(Des)Andar las Rutas del patrimonio

Thais Gárciga • La Habana, Cuba

En tiempos de guerra o conflictos bélicos las pérdidas vitales son irreparables, como también las de los innumerables tesoros y sitios que forman parte de la memoria histórica de la humanidad. El legado cultural que constituye el patrimonio material e intangible es la marca que el homo sapiens ha tatuado a su paso por cada periodo cronológico en la geografía del planeta y en el recuerdo de los individuos.

La desaparición, pérdida u olvido de objetos, rituales, cantos o construcciones son muestra de las secuelas irreversibles de la destrucción. En Siria, por ejemplo, desde el 2011 hasta la fecha se registra la ruina de al menos 24 sitios patrimoniales sumado a otros 104 que han resultado asolados a causa de los enfrentamientos violentos que sacuden todavía a la nación, según cifras publicadas por la Organización de Naciones Unidas.

Templos, mezquitas, mercados antiguos que atestiguaban la existencia de civilizaciones como la egipcia, la fenicia, asiria, persas, griegos y romanos han sido blanco de los ataques entre el ejército nacional del país árabe y los opositores y fuerzas militares extranjeras. El daño en muchos casos es total, al punto que resulta imposible recuperar o reparar una parte siquiera de la estructura afectada.

En América Latina el proyecto cubano Rutas y Andares surgió en 2001 promovido por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH). Con frecuencia anual, no sólo se convirtió en una opción más de entretenimiento para disfrutar el verano de una manera didáctica e interactiva, sana y útil; también nació como una vía para sensibilizar a la población, especialmente a los niños y adolescentes, a través de las visitas guiadas a museos y emplazamientos arquitectónicos valuados por su relevancia histórica y/o artística. Es así que en cada edición la OHCH concientiza a las familias participantes de que salvaguardar la ciudad y sus columnas implica mucho más que un slogan.

Nilson Acosta, vicepresidente del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, valora la gestión de las organizaciones inmersas en el estudio, la conservación y difusión del patrimonio cultural de la Isla.

“La presencia activa de la población en los sitios patrimoniales es una forma viable de interacción que tratan de implementar las instituciones tanto del sistema nacional de patrimonio cultural como las oficinas de los historiadores y conservadores, al igual que cualquier otro organismo que participe de la labor de difusión.

“Usualmente cuando hablamos sobre este tema nos centramos en cómo preservarlo, restaurarlo y protegerlo, pero la gestión patrimonial trasciende esa mirada con una concepción mucho más abarcadora, que involucra necesariamente la transmisión de esos valores y conocimientos”.

Los medios de comunicación tienen un peso crucial cuando de formar valores se trata. El Instituto Internacional de Periodismo José Martí recién concluyó el posgrado “Medios para comunicar el patrimonio”. En una alianza entre dicho centro y la Oficina del Historiador, el curso aplica como una estrategia efectiva en aras de aleccionar y poner en práctica diseños propositivos de comunicación y formación sobre esta temática.

“La comunicación juega un rol fundamental en la búsqueda de nuevos derroteros para sensibilizar a los jóvenes, principalmente, con respecto al significado de patrimonio.

Rutas y Andares ostenta una labor destacable que resulta en un escalón superior de algún modo, porque ya existían antecedentes ejemplares desde la Oficina del Historiador como fue la iniciativa del aula-museo. Mediante dicha modalidad se vinculaba a los alumnos con la historia de su localidad gracias a la asistencia a los museos ubicados cerca de las escuelas. Ello constituyó un paso relevante en tanto permitió que el conocimiento se consolidara. Los estudiantes palpaban in situ lo que aprendían de sus maestros, lo que leían en los libros.

“Desde el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural también se verifican experiencias similares con los museos municipales relacionados estrechamente con las escuelas que propician la enseñanza de la historia local.

Rutas y Andares combina el conocimiento con la diversión, se trata de una actividad cultural que a la vez es una alternativa de recreación. Básicamente está pensada para el periodo vacacional de verano cuando los jóvenes y sus familias tienen más posibilidades de recorrer museos y lugares de interés en la ciudad. Estas rutas específicamente articulan temáticas focalizadas en el patrimonio urbano”.

El proyecto de Rutas… agrega elementos a manera de incentivo para que el niño y la niña funcionen como especie de ancla que atraiga a otros infantes, a miembros de su familia y demás amigos, “para que finalmente todos nos imbriquemos como grupo familiar”. Además, a aquellos que más recorridos acumulen se les estimula con premios, que pueden ser entradas para un concierto.

“Las experiencias han sido muy positivas por el conocimiento adquirido y las expectativas que genera, además de la amplitud de miradas que abordan a partir del enfoque temático. El proyecto organiza trayectos sobre aspectos determinados donde usted puede conocer una arista particular de la ciudad y su historia, en paralelo abre una puerta hacia otras interrogantes e inquietudes”.

Rutas y andares conlleva un gigantesco proceso de organización previo a su edición anual: idear cada una atendiendo al asunto central, coordinar la infraestructura, preparar a especialistas calificados, asegurar la disponibilidad de museos, sitios patrimoniales y espacios públicos.

“En el resto del país se realizan acciones similares incentivadas por los Consejos Provinciales de Patrimonio, aunque no se han concretado en todos los territorios. La realización de estas rutas depende en gran medida del desempeño de las autoridades provinciales administrativas, puesto que requiere garantizar aseguramiento logístico, dígase transporte, entre otros. Estas son competencias que rebasan el objeto social de instituciones como los centros provinciales de patrimonio cultural.

“Dado la extensión geográfica de algunos territorios se precisa un desplazamiento mayor en espacios con características físico-geográficas peculiares. Granma las organiza centradas en acontecimientos asociados a las guerras de liberación, mientras que en otras localidades se ha organizado la Ruta martiana.

“No obstante requerir la voluntad de múltiples actores, sí se llevan a cabo estas experiencias en las que la esencia es la misma: vincular a la familia para de conjunto ser parte y relacionarse con los elementos más representativos de nuestra nacionalidad”.

¿El Consejo Nacional de Patrimonio pauta las metodologías por las que se rigen estos recorridos?

Atendemos metodológicamente a los centros provinciales. Como parte de ese objetivo se prioriza un enfoque que suele llamarse el plan de verano, o sea, es una visión mucho más intencionada hacia distintas edades, particularmente la juventud y la niñez.

A su vez, inmerso en este plan, las rutas y andares cada vez tiene más peso y dinamismo. En aquellos territorios donde se ha logrado conciliar el aseguramiento para garantizar el desarrollo exitoso de las rutas indudablemente ha sido un paso importantísimo.

De un modo u otro todas las provincias gozan de un proyecto de Rutas y Andares. Algunas con énfasis en la arista histórica, otras en lo arquitectónico, en la naturaleza, donde lo que predomina son las características naturales de la zona, aprovechando de esa manera las particularidades de cada región.

¿Cómo funciona la retroalimentación con el público?

En primer lugar llevamos a cabo un seguimiento y evaluación de estos procesos. Semanalmente nos comunicamos con las demás provincias para saber qué falló, qué no se hizo, lo que tuvo mejor aceptación, la cantidad de visitantes. Al término del periodo vacacional se realiza un diagnóstico general para detectar los errores y en qué aspectos se puede mejorar. No solo lo hacemos nosotros, sino el sistema de instituciones del Ministerio de Cultura y el gobierno. Durante el verano esas dinámicas pueden variar, no significa que lo planeado para el mes de agosto permanezca invariable el programa.

En la emisora Habana Radio tenemos un programa dedicado exclusivamente a la temática patrimonial. Ahora mismo estamos promoviendo un concurso acerca de las experiencias de los jóvenes y las familias que participan en el proyecto de Rutas y Andares no sólo de la Habana Vieja sino en todo el país.

El reto que nos proponemos es que Rutas y Andares no se circunscriba al periodo de verano sino que se extienda todo el año.

Imagen: La Jiribilla

He visto rutas en otras épocas: Ruta del Adulto mayor, Ruta Joven…

La oficina del historiador de La Habana estudia los distintos grupos etarios para detectar los intereses de cada uno para distinguirlos del de la familia en general.

¿Cómo diseñan los proyectos que se inclinan por el patrimonio inmaterial?

Se está comenzando a pensar en cómo incorporar el patrimonio inmaterial a estos proyectos, mas ya se observa en las festividades populares como las Parrandas de Remedios, las Fiestas de San Juan, el Carnaval de Santiago de Cuba. Son celebraciones temáticas factibles, y es una manera de interactuar y ser partícipe de una tradición que forma parte del patrimonio.

Tengo la percepción de que muchas de las personas que disfrutan estas fiestas no las asumen como parte del patrimonio de su ciudad o país

Muchas personas acuden porque entienden esas fiestas como parte de su identidad, de su idiosincrasia.

Cuando uno gesta una obra lo hace con fines estéticos, utilitarios, funcionales, artísticos, pero no lo hace pensando que está concibiendo algo patrimonial. Luego con el tiempo puede o no adquirir ese valor.

¿Qué está faltando o dónde es necesario enfatizar para que se entienda la relevancia de la memoria histórica?

Creo que la memoria histórica es muy amplia. Sí quiero acotar que se trata de esa memoria compartida, que por supuesto incluye a los museos, las bibliotecas, los grades archivos.

En los últimos años en Cuba se ha ganado mucho en cuanto a tomar conciencia de la memoria histórica. El trabajo de la Oficina del Historiador, el reconocimiento de La Habana como primer sitio cubano declarado Patrimonio de la Humanidad, al que le siguieron otros ocho, por lo que la nación cuenta hoy con nueve sitios reconocidos como tal.

El hecho de que nos hayamos incorporado a convenciones internacionales vinculadas a la protección del patrimonio como el campo fílmico, vernáculo, industrial; la toma de acciones en cuanto a políticas y legislaciones, los centros docentes  y de investigación, tenemos una base jurídica definida que igualmente podemos actualizar.

Sabemos queda mucho por hacer porque las políticas de patrimonio son dinámicas y cambiantes. Constantemente se está identificando nuevos campos, y una vez hecho esto empieza un largo camino de acciones de restauración, conservación, sensibilización al público.

Hoy reconocemos al patrimonio subacuático e industrial, y mañana quizá lo haremos con otros que no contemplamos hasta ahora. En el mundo ya se habla del patrimonio vinculado a la aeronáutica y el cosmos, entonces, constituye un gran reto porque es una tarea interminable y continua.

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