Andar el arte contemporáneo

Estrella Díaz • La Habana, Cuba

Fotos: Cortesía de Factoría Habana

Factoría Habana, institución que pertenece a la Oficina del Historiador (OHCH), en este caluroso verano se ha involucrado, nuevamente, en el proyecto Rutas y Andares, novedosa iniciativa que ya tiene 15 años y que, de variadas maneras, potencia la visita a distintas instituciones para “descubrir en familia” los muchos misterios y el caudal de conocimientos que nacen y se irradian desde la cultura.

Yudinela Ortega, una de las jóvenes especialistas de Factoría Habana, en conversación informal con La Jiribilla aseguró que en esta oportunidad han estructurado un “andar por el arte contemporáneo”, un total de seis — cuya cuota para participar asciende a la muy módica cifra de cinco pesos moneda nacional, equivalente a 25 centavos en moneda libremente convertible como todos los demás recorridos)— porque, justamente ese es el perfil que defiende la institución: “es la primera vez que Factoría… sale del espacio físico y ha sido una experiencia interesantísima”, asegura.

Imagen: La Jiribilla

El primer andar… se centró en el arte público y, como este año —entre los meses de mayo y junio— se desarrolló en La Habana la 12 Bienal, se aprovecharon obras que quedaron emplazadas en varios sitios como, por ejemplo, algunas de las que formaron parte del proyecto Detrás del muro. Según Ortega por la propia naturaleza de Factoría “que jerarquiza y prioriza el arte contemporáneo” la entidad ha logrado aglutinar un público “conocedor que acude a nuestras inauguraciones”, pero estos andares permiten “acercarnos a personas que no pertenecen al circuito habitual y así lograr que nos acompañen desde el abuelito hasta el miembro más joven de la familia que, quizá, aún no ha decidido qué va a estudiar”.

Para consolidar estos andares especiales, Factoría Habana trabaja de manera coordinada con el Centro Hispanoamericano de Cultura y se ha logrado “una cohesión del gremio de historiadores del arte” que trabajan en distintas instituciones de la Oficina del Historiador, algo “muy beneficioso y que nos hace crecer como especialistas y también como seres humanos”.  Yudinela también subraya: “Rutas y Andares es un trabajo que no a todo el mundo le gusta porque significa un esfuerzo físico grande en estos meses de tanto calor, pero al final de día sientes una gran satisfacción porque te das cuenta que lo que haces tiene una utilidad práctica y, desde el punto de vista espiritual, es muy reconfortante”.

Imagen: La Jiribilla

Recuerda que el 10 de julio último se realizó un andar denominado “Del papel al celuloide”, que incluyó un encuentro con caricaturistas y miembros del equipo editorial de las revistas Zunzún y Pioneros, donde los participantes “se mostraron interesados y las interrogantes fueron muchas”; luego se dirigieron a la Vitrina de Valonia, en la Plaza Vieja de La Habana colonial, y allí la especialista Ivette Ávila ofreció un conversatorio sobre el proceso de creación de videoclips, “ocasión única para conocer las interioridades de cómo se realizan estos materiales audiovisuales”.

El 17 de julio el andar fue dedicado al “Diseño puertas adentro” y el objetivo fue que los interesados comprendieran que esa especialidad hay que verla como un todo, como un concepto integrador, experiencia que los llevó a varios sitios como la Plaza de Armas, la Casa de Asia, el Mercado Marco Polo, el Museo del Chocolate, la Casa Carmen Montilla, el Restaurante La Marina y concluyó en la boutique Cuervo y Sobrinos donde se estableció un diálogo con el profesor Botello, maestro de la Escuela Taller Melchor Gaspar de Jovellanos y arquitecto de larga data que ha dedicado gran parte de su vida a la restauración de múltiples instituciones de la Oficina del Historiador.

Imagen: La Jiribilla

“El original múltiple en las artes visuales” fue otro de los andares que comenzó en la galería de arte Rubén Martínez Villena en la que se exhibe la muestra Lo uno y lo múltiple, y de ahí encaminaron sus pasos hacia la Fototeca de Cuba y al Taller de Papel Artesanal: “fue la manera que encontramos para trabajar el concepto de que toda obra de arte puede ser reproducida sin perder su connotación, justamente, de obra de arte”, enfatiza la especialista y según ella “se generaron discusiones en torno al  grabado y el porqué de los números de serie; quisimos que desde lo visual se entiendan las particularidades de cada tema”.

El pasado 7 de agosto fue dedicado a “La cerámica entre lo decorativo y lo contemporáneo”, que es “un gran tema que engloba a muchas instituciones de la OHC”; de ahí que se recorrieron espacios interiores del Castillo de la Real Fuerza, sitio en el que compartieron con la artista de la plástica Amelia Carballo. También conocieron las particularidades del trabajo del destacado ceramista Carlos Alberto Rodríguez que engalana varios espacios del afamado Hotel Ambos Mundos, en el que aún se conserva la huella del novelista norteamericano Ernest Hemingway a su paso por La Habana. Igualmente disfrutaron de la exposición de Pedro Cantero titulada La confabulación de la sed que se exhibe en la planta baja del Museo de la Cerámica y se departió con el artista. El recorrido incluyó la Casa Carmen Montilla donde se encuentra emplazado el mural “Flora y fauna”, del maestro Alfredo Sosabravo, Premio Nacional de Artes Plásticas, una de la piezas cerámicas más importantes que atesora el Centro Histórico y concluyó el andar con la visita a la sede del Terracota 4: “fue un recorrido muy rico y que superó las expectativas iniciales”.

Para los viernes 14 y 21 de agosto el programa está consagrado al Sitio público y propone un amplísimo periplo que incluye la Plaza de la Catedral —con un alto ante la escultura del maestro José Villa Soberón que perpetúa la memoria del bailarín español y gran amigo de Cuba, Antonio Gades—,la calle Mercaderes y las Plazas Vieja y San Francisco de Asís y también la concurrida Cervecería. Igualmente se incluye en el recorrido el Cubo de la Bahía que, aunque es una obra de corte arquitectónico, cambia la visualidad de la ciudad y las personas desean conocer la historia del Sifón y su utilidad. También aparece la Plaza de Armas, el monumento al Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, el Museo de la Ciudad y el Palacio del Segundo Cabo —que recién reabrió sus puertas— y el parque de La Maestranza. El recorrido concluye en el monumento dedicado a la memoria de los estudiantes de medicina fusilados durante el coloniaje español.

Sin duda alguna estos andares —que implican profundizar en los contextos en los que está emplazada la obra— son una magnífica oportunidad para hablar del arte contemporáneo cubano y, a su vez, ahondar en lo mucho y hermoso que atesora  la Villa de San Cristóbal de La Habana: “las nuevas generaciones tenemos el deber, el derecho y la responsabilidad de conocer todo cuanto hemos heredado, ya que es la única manera de preservarlo”, concluye Yudinela Ortega.

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