Cantores

Sílvia Comes: "Yo necesito seguir diciendo cosas"

Fidel Díaz Castro • La Habana, Cuba
Fotos: Cortesía del autor
 

Días de guerra, al natural
días de tragar saliva
días de sol artificial
y de lluvia corrosiva. 

Llegan estos versos desde Barcelona hasta La Habana, en canciones que  van escudriñando en el tiempo que vivimos: aquí y allá, porque la poesía no tiene lugar ni fecha; es de todas partes, nos corresponde a todos, y es de ahora mismo, le pertenece a este instante en que miramos de otra manera en la medida en que esa música auténtica nos ilumina el alma.  

Días de horror subliminal,
de promesas en misivas.
Días de parecer normal,
de etiquetas atractivas.

Sílvia Comes se encuentra entre nosotros. Sus canciones han llegado a los espacios trovadorescos de Cuba. Si bien vino a conocer la Isla en plan turístico, una cantora como ella no podía tener guardada la guitarra. Ya se ganó al público en la peña Trovarte de la Asociación Hermanos Saíz, en el Pabellón Cuba, y en la peña Trovando de la revista El Caimán Barbudo en el patio bar de la EGREM donde ofreció con Vicente Feliú un concierto que rebasó las dos horas. Su presentación central será el viernes 28 de agosto como invitada de Vicente Feliú en el Canto de Todos especial (Casa del Alba Cultural desde las 6.00 pm.)

Imagen: La Jiribilla
Sílvia Comes acompañada por Vicente Feliú en el espacio Trovadores
que conduce Fidel Díaz en Radio Ciudad
 

Apenas a un par de días de arribar por vez primera a La Habana sostuve un encuentro con esta cantautora catalana, en los estudios de Radio Ciudad.

Sílvia Comes es una de las cantautoras más poéticas y audaces de España, de esas cantoras necesarias para mirar con más hondo calado espiritual hacia estos días.Llegó a la canción en 1987, como hija de un importante movimiento musical: la Nova Cançó.  

Si bien desde 1958 y 59 está despertando un nuevo canto en Barcelona, muchos marcan el 29 de abril de 1962 como el nacimiento de la Nova Cançó; ese día, en el llamado “Festival de la Cançó Catalana Moderna”, organizado por la Peña Barcelonista de Premià de Mar, se presenta en concierto un grupo de cantautores y músicos con el nombre de “los 16 jueces” que tendría gran resonancia. ¿Es referencia este suceso para el canto suyo?

Yo no estaba nacida todavía. Pero sí, “los 16 jueces”, en catalán “Els Setzejutges”, son referencia en la medida en que la mayoría fueron, y son, cantantes comprometidos con las ideas, con las palabras y que marcaron profundamente al público porque fueron altavoces de sus ideas ante un régimen, el franquismo, que los estaba callando a todos, y ellos fueron altavoces de todo eso; claro, disfrazados con mucha metáfora, con muchas primaveras; no podían ser directos, eran muy metafóricos pero les sirvió, la gente los entendía.    

Poetas como Miguel Hernández, Antonio Machado, León Felipe serían musicalizados por Joan Manuel Serrat en discos que desde inicios de los 70 causan gran impacto en Cuba y buena parte de Latinoamérica. En general todo este movimiento de la canción catalana y del resto de España acude mucho a los poetas; no es Silvia Comes excepción, se marcan sus inicios en el teatro musicalizando al gran poeta Luis Cernuda

Las dos primeras canciones que compuse, siendo muy pequeña, fue una en catalán y otra en castellano; la tercera fue un poema de Marius Torres, un poeta catalán; y ese ha sido mi camino siempre, esas tres cosas.

Comencé en la Compañía de Teatre Kaddish de Barcelona, tocando la guitarra, en la obra de teatro, y tiempo después ellos me proponen que cantara a Luis Cernuda; y eso me parecía un regalo de la vida porque la palabra de Cernuda es muy honda. Yo me había fijado ya en la obra de Pedro Salinas, que, además, fue maestro suyo. Y a partir de Cernuda… tengo que reconocer que empecé a dejar de escribir; esa poesía me traumatizó, me decía “¡cómo decirlo mejor!”. Al cabo de los años volví a escribir y precisamente una de las canciones con las que más me identifico y donde mejor me encuentro es la que citabas comenzando la conversación; me ha emocionado mucho que los dijeras, esos versos de “Días de…”. Y desde entonces la poesía ha estado toda ahí en catalán y en español.     

Días del hombre animal, 
de mujeres medio vivas.
Días de niños con final,
cuentos en voces lascivas.

Imagen: La Jiribilla

Hay un momento reciente en tu carrera, muy importante, relacionado también con la poesía: el Festival Barnasants  2013

Yo creo que es el más importante evento de cantautores, al menos en todo el estado español. Hace muchos años que participo. Además, Père Camps, que es el director y el ideólogo, —y extraordinario amigo— está extendiendo los tentáculos y el Festival está llegando a Uruguay, aquí a Cuba,  de alguna manera está abriéndose a América; y en España también. El año que viene tengo la oportunidad de participar en un homenaje a Carlos Cano, y creo que iremos a Cádiz con Barnasants. 

Mi paso por Barnasants, a través de varias ediciones, me llevó participar en el 2013, a petición de Père, con lo último que había hecho, la musicalización  de la poesía de Gloria Fuertes, una poeta madrileña a la que se le conoció por la poesía infantil, pero que sobre todo escribió poesía para adultos. Como escritora para adultos apenas se le conoció. Cuando yo leí esa poesía  me dije ‘esto es de lo mejor’.

En Cuba tenemos un caso parecido, Teresita Fernández, una trovadora que se conoció en todo el país, incluso internacionalmente por sus canciones para niños, piezas que son clásicos y que se sabe todo el pueblo; sin embargo se hizo un disco con sus canciones para adultos impresionante, en el participaron muchos trovadores y músicos. Pero volviendo a Barnasants, ganas el premio en el 2013

Sí, la verdad es que me presenté allí con el espectáculo de canciones de la poesía de Gloria Fuertes. Luego me llamó Père una tarde, un sábado y me dijo: “Mañana es la entrega de Premios Barnasants y espero que vengas…”.  Yo le contesté que me daba mucha pereza, por ser domingo, el día que me gusta estar en casa.  Y me insistió hasta que al final me dijo: “Tienes que venir porque tienes el premio a espectáculo inédito”.

Inmediatamente me puse a trabajar con Mauricio Villavecchia, el pianista y productor y grabamos el disco.

No hemos hablado de una etapa importante en tu vida, el dúo con Lídia Pujol

Aquello fue casi un accidente; porque a Lídia la conocía desde hacía tiempo, pero a mí me daba mucho miedo eso de los dúos, porque es algo así como una pareja —artística en este caso— y prometía una intensidad, que la tuvo, y eso repercutió además en el trabajo y la verdad que tuvo éxito.

Hicieron un trabajo también con la obra de varios poetas, algo que ha caracterizado la llamada Nueva Canción, en general. La misma Nueva trova en Cuba lo ha hecho mucho con José Martí, Nicolás Guillen… pero creo que en la canción española ha tenido un fuerte acento lo de musicalizar poetas; pienso en Paco Ibáñez que cantó a muchísimos poetas de todos los tiempos, pienso en la resonancia de “La poesía es un arma cargada de futuro” un poema de Gabriel Celaya, o en los discos de Serrat con la obra de Antonio Machado, Miguel Hernández, Mario Benedetti…. Ha sido un sello de la nueva canción española

En las nuevas generaciones no sé si tanto, pero la mía en concreto, todavía acude mucho a los poetas; y es que yo me siento heredera —no sé si llevo bien la herencia—de ese proceso que irradia en los años 60; y cuando hice el dúo con Lidia empezamos precisamente con obras de Cernuda, Jaime Gil de Biedma, de poetas beats… El reto por nuestra parte era que no se trataba de una poesía tan popular —por decirlo de alguna manera— como lo es la de Miguel Hernández o la de Machado. Era otro tipo de poesía, y la música consigue hacer inteligible aquello a lo que más difícil acceder.

Hubo dos discos en esa etapa del dúo. EL primero Sílvia Comes y Lídia Pujol que grabamos en 1998 con textos propios y poemas musicalizados de escritores como Jaime Gil de Biedma, Luis Cernuda y Allen Ginsberg y en el segundo: Al entierro de una hoja seca van dos caracoles en el  año 2000, donde alternamos  el canto en castellano y en catalán.  De este segundo en especial me ocupé de toda la música, fue un trabajo muy intenso.

¿Cómo le llega la trova cubana? ¿Qué conoce de ella?

Mi acercamiento… debo confesar que lo que más me ha llegado es Silvio y Pablo.

Imagen: La Jiribilla

Tras esa etapa del dúo llega el disco Faro, el primero en solitario, ¿cómo grabas este disco?

¡Uff!, con mucha tristeza creo. Cuando lo escucho me doy cuenta de que mantiene mucha tristeza, al tiempo que mucha esperanza por salir de esa tristeza. No estaba en estado de depresión pero sí tenía muchas penas dentro. El disco lo hice muy despacito, después de muchos años de no escribir, por culpa de esa afición mía por la poesía.       

Sílvia, vamos a hablar un poco de los temas en tus canciones….

Para mí el mayor reto será siempre escribir yo misma lo que cante, porque ese afán por desnudarse al tiempo de que no te vean, me es muy difícil moverme ahí… y la poesía me sirve para eso…

En tiempos en que se pone de moda buscar frases hechas, estribillos para pegar, canciones que motivan esa alegría insustancial, un poco hechas para hacer dinero, tú te aferras a la poesía auténtica, a decir cosas en tus canciones… ¿es un paso difícil?

Sí,  la dificultad está en mantenerse en el camino, pues todo empuja a que lo que hagas tenga una repercusión, un éxito y una traducción económica; y esa es un poco la presión. Pero bueno, como yo ya me salido de ahí, y ando por el lado oscuro de la vida, pues tengo el placer de seguir haciendo lo que me da la gana. En el momento en que descubrí que tenía la capacidad —mayor o menor— de que la gente sentada delante de mí, me escuchara y aplaudiera al final… cuando me di cuenta de eso, de ese pequeño poder, o gran poder, pues me dije que por mi boca no podía salir cualquier cosa, porque el tiempo y la atención de la gente merecen un gran respeto. 

¿Qué pasa hoy en la canción catalana? He oído hablar del rock catalán como un hecho artístico derivado de la Nueva Canción…

Con el rock catalán tuve mucho contacto cuando tuvo su momento de esplendor hace ya algunos años. Participé con grupos como Sopa de cabra, Sau y Carles Sabater, su cantante, que ya murió, y era una especie de ángel. Eso fue hace casi una década. Ahora lo que hay es otro tipo de canción, hay mucha influencia de la música anglosajona, musicalmente; el sonido es más folk, más acústico, pero sobre todo las temáticas responden a una generación que anda por los treinta y tantos, una generación que ya no es la mía…yo rondo los 50 —por no decir que caí. Entonces las temáticas que abordan… yo necesito más emoción. Abunda otro discurso, el que explica lo que está ahí, lo que se ve, pero…   bueno. Père Camps, del Festival Barnasants, me dijo: “A ver si cuando vuelvas de Cuba te comprometes más, y escribes más desde el compromiso”.  

Quizá los tiempos que andan por Europa pidan que los cantores se adentren en la problemática social con más fuerza…

Es que los conflictos están tan a la orden del día, en la televisión y en la propia calle, que no sé si lo que antes se llamaba canción protesta sea lo que está corriendo por otras vías. Entiendo que hay que seguir diciendo las cosas pero ya no es solamente la canción el vehículo, como pudo pasar con la Nova Cançó con Luis Llach, con Serrat. No sé si la gente lo que necesita es más ocio que reflexión, porque la reflexión ya está ahí de manera continua. Pero yo necesito seguir diciendo cosas.    

 

En retaguardia

Poema de Gloria Fuertes musicalizado por Sílvia Comes

Hago poco o no hago nada
la gente se está matando
mientras yo escribo sentada.
Bien nutrida, mal amada.

Hago poco o no hago nada,
coso y curo mis balazos,
bien herida, mal amada.

Me duele lo de los otros
pero no puedo hacer nada
porque el dolor de mi cuerpo
me tiene paralizada.

Puede llamar a la puerta…
¡Si tuviera una llamada.
Si me dijese “te quiero”…!

Compañero, camarada,
yo también sufro injusticia
por amor encarcelada.
No merezco ser líder,
lucho cómoda sentada.

Hago poco o no hago nada.

Cambio vendas,
me preocupo de Mi herida.
Hay mucho plomo en mis alas,
no puedo volar al monte,
- ¡Por si llama!-
Dejadme sola en la sala.
Dejadme cumplir condena,
-Bastante tengo desgracia,
La gente se está matando
Mientras yo escribo sentada-,
Bien herida, mal amada.

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