Razones… para el recuento

Mayra García Cardentey • La Habana, Cuba

Era 1986 el Año del XXX Aniversario del Desembarco del Granma. Fueron tiempos del III Congreso del Partido; los periodistas se reunirían en conclave por quinta ocasión. Era el sexto año de la década del 80 cuando Fidel recibe en La Habana a la madre Teresa de Calcuta, Premio Nobel de la Paz; el mismo período en que investigadores cubanos, bajo la dirección de Concepción Campa, obtienen una vacuna contra la meningitis meningoccócica tipo B. Era 1986, el tiempo escogido para la inauguración de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños. Era exactamente septiembre de 1986 cuando mi madre resolvió traer otra Mayra al mundo.

Así, repasando la vida personal en la remembranza de la Revolución Cubana, propone Roberto Pérez Rivero que lean su libro Razones para Luchar y Vencer.

Imagen: La Jiribilla

El presidente de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (Unhic) insiste en que la lectura del material se acompañe de la vivencia individual, toda vez que el volumen recoge una síntesis excepcional de “los avances y resistencia de los cubanos por más de 50 años”.

“Quien lea estas páginas va a tener una idea elemental de buena parte de lo que se ha vivido. Pretendemos que vean la existencia propia en estas líneas abreviadas. Que Razones… les sirva para repasar sus vidas haciendo el recuento de la Revolución. Es un tributo a este pueblo”.

Por ello el título, realizado a seis manos junto a Elda Cento Gómez y José María Camero Álvarez, no propone una cronología histórica; tampoco recoge la totalidad de los acontecimientos. “Es apenas una forma de escribir y entender, resumidamente, este proyecto social”, instó Pérez Rivero, durante la primera presentación al público—anteriormente los delegados al X Congreso de la UJC tuvieron acceso a la propuesta— del libro más reciente de la casa editora Abril.

Sería iluso, tras este análisis, pensar que más de 50 años del proyecto revolucionario cabrían en 125 páginas. Desde el inicio fue una iniciativa ambiciosa por el reto histórico, editorial. “No ha sido tarea fácil, es un proyecto de más de cinco años”, aclara Diana Lío Busquet, subdirectora editorial del sello juvenil, quien destaca la forma atractiva y amena en la que estos autores reflejan, en simbiosis reveladora, el papel de la juventud cubana en estas más de cinco décadas de desafíos y conquistas sociales.

Muchos críticos, autores, investigadores, jóvenes aventurados en su lectura ya le catalogan como un compendio útil, indispensable en cualquier librero hogareño; especialmente si se considera cómo aborda, de manera capsular, el impacto de la obra revolucionaria en la educación, la cultura, la ciencia, la salud, el deporte, la defensa, el internacionalismo y otras esferas de la sociedad y el diarismo de la Isla.

A estos contenidos les antecede siempre la denominación de cada año transcurrido, en una especie de repaso que lleva al lector desde el enero triunfante de 1959 hasta el cierre del 2014, con el retorno a la Patria de Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Ramón Labañino.

De esta manera, emergen durante la lectura el Año de la Liberación, de la Reforma Agraria, de la Educación, de los Diez Millones…Se recuerdan los períodos de transformación de diversa índole, los días de bonanza; las épocas duras también. Con cada ciclo que desfila brotan las reminiscencias: las resumidas en el texto, las recordadas por los libros de historia, las contadas por padres y abuelos.

Aparecen pues, página tras página, los jóvenes en la Campaña de Alfabetización, en la zafra, la construcción de viviendas, en las misiones internacionalistas o durante la Crisis de Octubre. Llegan los jóvenes de ayer y de siempre, en esta invitación a la remembranza, una revisión retrospectiva para regresar al punto de inicio que, sin embargo, está en el presente.  

Resulta esta una proposición escrituraria sugerente no solo por el compendio de fechas y acontecimientos sino por su realización editorial. Para ello la visualidad exhibe un equilibrio en imágenes procedentes de archivos de valiosas publicaciones o desde el lente de fotógrafos contemporáneos. Es entonces cuando instantáneas con detalles cotidianos  o momentos de singular trascendencia para la nación nutren la sugerente visualidad del epítome, complementan cada palabra, cada recuerdo.

No hay mejor historia que la contada por las fotografías del sabotaje al vapor La Coubre, de la Campaña de Alfabetización, de la Crisis de Octubre, del Che Guevara en un trabajo voluntario, de Arnaldo Tamayo en su viaje al cosmos, de los XI Juegos Deportivos Panamericanos, del duro Período Especial, de Javier Sotomayor logrando sus 2,45 metros, de la visita del Papa Juan Pablo II, de Raúl con los Cinco…

Tras tales primeros acercamientos deviene Razones… un libro necesario, abierto a las diferentes apropiaciones que los lectores quieran o puedan hacer, en esa incesante búsqueda de respuestas de la juventud de hoy, sobre las decisiones y actitudes de la juventud de ayer.

Para Jorge Legañoa, presentador del volumen en su primer encuentro público, constituye este una material de obligada consulta gracias a sus valores innegables. “Nos propone referentes, los tweets de nuestra memoria, hipermedialmente hablando, de una historia que no termina de escribirse”.

Los autores asumen el reto de la actualización y próximas entregas del volumen. Es necesario. Es agosto de 2015. Estas páginas están por escribir.

 

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