Detrás de las escenas del cuadrilátero

Carlos Gámez • La Habana, Cuba

La visualidad de las artes puede condicionar a un espectador a formar parte de la obra, o a rechazarla; sin embargo, el solo efecto de interesarse, ya es una parte representativa en el diálogo que define la existencia de la misma. La escultura monumental, y la ubicada en espacios públicos, corren el riesgo de ser o no asumidas en el imaginario del caminante, mas ellas pertenecen a la ciudad, y como tal conversan, o monologan, con el habitante/espectador/co-creador.

La escultura monumental, y la ubicada en espacios públicos, corren el riesgo de ser o no asumidas en el imaginario del caminante, mas ellas pertenecen a la ciudad, y como tal conversan, o monologan, con el habitante/espectador/co-creador.

CODEMA Nacional es la institución encargada de velar por la asesoría en el emplazamiento de esculturas monumentales y arte público en el país. De tal manera que la ciudad y su imagen pública devienen principal motivo de  existencia de la institución y su consejo asesor, pues dentro del mecanismo burocrático que permea a nuestra cultura, los núcleos decisores son el summun de la entidad.

Pues bien, la posibilidad y responsabilidad de CODEMA aúna además a los escultores, que en su mayoría, han realizado obras de gran formato, y pertenecen a ese sustrato micro de los objetos superiores a la escala humana. Es importante, de igual modo, mencionar las ambientaciones y murales interiores en instituciones del estado cubano, como otra de las tareas en la agenda de CODEMA.

Representa en la cultura de los asiduos a las artes visuales una escena poco trascendente la presencia de la institución estatal en la contemporaneidad, sin embargo, nada más alejado de la verdad. En un espacio temporal en el que las medidas físicas tienen igual importancia en la creación de la obra como el propio concepto, el urbanismo, la arquitectura y la planificación física son fundamentales en el trazado de las arterias de la ciudad. Cómo entonces crear una obra de gran formato, como la generalidad de las presentes en el proyecto Detrás del Muro 2, para hablar con un referente, si no pensamos en su diálogo con la urbe.

La escultura, en el espectro de las artes visuales, no es precisamente de las más tratadas en las publicaciones críticas, o siquiera en los mass media. Pero no indica la ausencia en la vista del ojo popular, una situación del todo caótica.

Imagen: La Jiribilla
escultura de José M. Cruz Igarza, presentada en la muestra colateral  Zona-Franca, en La Cabaña, XII Bienal de La Habana

No es secreto para muchos que las artes tienen una accesibilidad de acuerdo al grado de formación con el que cuenta el individuo. Si además, la imagen de las obras no es transparente, o exige del receptor un esfuerzo, el consumo se convierte en el reto que no todos están dispuestos a vencer.

Por qué tener a la escultura como cenicienta del arte, cuando su zapato de cristal no es precisamente Jimmy Choo, sino ortopédico, plástico, valerina, sandalia, et al. El consumo de la escultura monumental en nuestro país forma parte del imaginario de los cubanos desde que salimos del vientre materno. Más de la mitad de las obras emplazadas en espacios públicos son parte de la acumulación de viñetas históricas por las que leemos el pasado. Entonces, si la presencia del arte conmemorativo es todavía harina de nuestro costal, de qué modo pretendemos soslayarlo.

Por qué tener a la escultura como cenicienta del arte, cuando su zapato de cristal no es precisamente Jimmy Choo, sino ortopédico, plástico, valerina, sandalia, et al.

La ocupación de CODEMA en la escultura como viñeta histórica, viene aparejada a las confrontaciones entre los artistas y su obra. La mediación trata de conducir a las piezas por el camino más certero en los resultados artísticos, partiendo de la creencia que aleja al arte como extracto mimético de la realidad.

Tomar las focalizaciones del trabajo de la institución solo desde la escultura monumental histórica sería un error. La última Bienal de La Habana en su sede de la Cabaña, en la exposición Zona Franca, tuvo la presencia de varias obras salidas de los talleres de CODEMA y sus escultores. Pudiendo realizar un mapeo en algunos casos por las últimas obras de los participantes, como parte de la actualización que debe ser el evento de artes visuales. Una selección de varias obras, cuyas características distaban entre sí, más allá del formato, pretendía demostrar —como va siendo tradición desde otras ediciones del evento— la salud de la escultura contemporánea y los caminos temáticos, investigativos, visuales de este lenguaje.       

Las obras de mujeres en la escultura monumental vienen a ser una rara avis dentro del stablishment, sin embargo, la presencia de artistas como Caridad Ramos y su poética en las exposiciones organizadas por CODEMA aleja las creencias a favor de la extinción. La pieza presentada en Zona Franca, Sugerencia, 2015, ratifica el valor de asumir una postura jocosa frente algo peliagudo en la cultura cubana como es el coito. La metáfora que  ha elevado la producción de Caridad Ramos al nivel actual, atraviesa la recepción del ciudadano común para asentarse en el nivel pícaro, avispado de los “mal pensados”.

Imagen: La Jiribilla
Foto Sugerencia, 2015, de Caridad Ramos, presentada en la muestra colateral  Zona-Franca, en La Cabaña, XII Bienal de La Habana

Las obras de mujeres en la escultura monumental vienen a ser una rara avis dentro del stablishment, sin embargo, la presencia de artistas como Caridad Ramos y su poética en las exposiciones organizadas por CODEMA aleja las creencias a favor de la extinción. 

Por otro lado, Jose Manuel Cruz Igarza, también participante de la exposición colectiva en La Cabaña, presentó una pieza que dialogaba con las ambiciones del mundo digital y su lectura desde el panorama nacional. La obra asumía el código personal de la huella electrónica de los nuevos carnets de identidad cubanos, para hablar de varias temáticas como lo personal, la identidad, los mass media, la contemporaneidad, etc.

Las actuales perspectivas de CODEMA Nacional se enfrascan en la aprobación de proyectos, generalmente sobre la base de la actualización de la visualidad de ciudades en sus 500 aniversarios. De igual manera tenemos proyectos que implican relecturas a mitos urbanos como el Toro Rosafé, de la mano del escultor y presidente de CODEMA Tomás Lara Franquis, así como la preparación de una exposición personal del reciente fallecido escultor cubano Ramón Casas, y un catálogo sobre escultura contemporánea en Cuba.

El cuadrilátero de las artes visuales en nuestro país no tiene, por lo general, una esquina designada a la escultura monumental, ni al arte público. Ello no significa que su presencia no sea visible una vez que decide salir a escena. La ciudad y sus otros personajes, seguirán ahí para cada uno de los que al pasar cuestionen o dialoguen con la obra de nuestros escultores, con los guantes puestos y esperando un quinto round. 

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