Esculpir el tiempo

José Armando Fernández Salazar • La Habana, Cuba

En febrero de 1977 la destacada artista de la plástica Rita Longa (1912-2000), inaugura en la ciudad de Las Tunas, a unos 700 kilómetros al este de La Habana, su conjunto escultórico Fuente de las Antillas, en el que evoca uno de los mitos más importantes de la cosmogonía taína.

Era la concreción de un proyecto que había iniciado años antes y que llevó a la creadora a valorar la posibilidad de emplazarlo en otros sitios, entre ellos Japón, pero que finalmente pudo construir en la naciente provincia de Las Tunas, donde encontró el apoyo de un entusiasta grupo de jóvenes artistas.

Imagen: La Jiribilla

Como resultado de las bienales nacionales que se comenzaron a convocar, en Las Tunas se crearon más de 200 esculturas de pequeño, mediano y gran formato, estas últimas diseminadas por todo el paisaje urbano de una ciudad eminentemente ecléctica.

Con la inauguración de la obra se convocó además a un Encuentro Nacional de Escultores, punto primigenio de un importante movimiento que aglutinó a exponentes del arte tridimensional cubano, cuyo influjo se extendería hasta la primera mitad de la década de 1990.

Como resultado de las bienales nacionales que se comenzaron a convocar, en Las Tunas se crearon más de 200 esculturas de pequeño, mediano y gran formato, estas últimas diseminadas por todo el paisaje urbano de una ciudad eminentemente ecléctica. En la década de 1980 surgieron instituciones como la Galería taller de esculturas Rita Longa, donde se atesoran actualmente cientos de piezas, las cuales, a juicio de los expertos, constituyen una de las colecciones más completas de la manifestación en el país.

La localidad se convirtió en una inmensa galería al aire libre. Entre las obras monumentales que se conservan aparecen, además de la icónica Fuente…, el Monumento al Trabajo, de José Antonio Díaz Peláez; Che, de Alberto Lescay; Trovador campesino, de Ángel Íñigo; Liberación de los pueblos, de  Manuel Chiong; Caballito, de Sergio Martínez; Cabezas contrapuestas de los Caciques Maniabo y Jibacoa, de José Antonio Fuentes y el Parque de Esculturas por la Paz, inaugurado en 2005.

El valor de las obras emplazadas y las que se encuentran en colecciones, así como también los aportes al desarrollo de la manifestación en el país provocaron que en 1978  la propia Rita Longa, Premio Nacional de Artes Plásticas en 1995, declarara que Las Tunas se había convertido en la Capital de la Escultura Cubana.

Imagen: La Jiribilla

A juicio de Tomás Lara, presidente del Consejo Asesor para el Desarrollo de la Escultura Monumental y Ambiental, esta es una condición que se mantiene por la continuidad histórica del proyecto, que en abril de 2014 celebró su décima edición.

Varios creadores del país coinciden con el autor de Marea Roja, y señalan que aquella idea de Rita se ha multiplicado en otras provincias como Granma, Camagüey y Santiago de Cuba, donde se han instalado alrededor de 80 obras y se desarrollan eventos como el Simposio René Valdés Cedeño, auspiciado por la Fundación Caguayo.

La experiencia de Las Tunas fue el punto de partida para el emprendimiento de procesos de rehabilitación arquitectónica y urbana en varias ciudades

La experiencia de Las Tunas fue el punto de partida para que el emprendimiento de procesos de rehabilitación arquitectónica y urbana en varias ciudades estuviera acompañado, generalmente, de proyectos de ornamentación a partir de esculturas monumentales.

Más allá del impulso al desarrollo de obras, la concreción de eventos, el apoyo a artistas o una mayor importancia del arte tridimensional en la planeación urbana, las bienales de Las Tunas y su movimiento escultórico llamaron la atención sobre el imperativo de concebir acciones de restauración en el patrimonio escultórico cubano y la necesidad de realizar estas labores con la metodología técnica que se requiere.

Un ejemplo de ello es la rehabilitación de la propia Fuente de las Antillas, muy deteriorada luego de 35 años de exposición a los agentes naturales. Expertos de la Oficina del Historiador de La Habana y varios artistas cubanos han calificado como muy complejas las labores, por las especificidades de los materiales y el alto costo de las pruebas químicas y de arqueometría. La restauración de la famosa pieza de Longa abre una nueva etapa en las labores de protección del patrimonio en la oriental provincia porque se desarrollarán talleres y cursos especializados.

Salvar la Fuente… es mucho más que saldar una deuda de los tuneros con Rita. La compleja labor tiene una profunda carga simbólica porque representa la vocación de los artistas contemporáneos por continuar la tradición escultórica cubana e inculcar en el público la conciencia para la protección a estas obras, esculpidas sobre el tiempo.

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