Luis Barbería

Música desde la libertad

Leandro Maceo • La Habana, Cuba

“Más allá de la Trova, más allá del íntimo y por tanto reducido mundo del cantautor se encuentra el extenso y rico territorio musical por donde transita Habana Abierta… Rock latino, canción de autor, balada moderna, son, rap y bellísimos textos contemporáneos son solo una pobre enumeración de la tremenda variedad de argumentos artísticos que esgrimen Andy Villalón, Boris Larramendi, Kelvis Ochoa, Pepe del Valle, Luis Alberto Barbería, Ihosvany “Vanito” Caballero, Alejandro Gutiérrez y José Luis Medina”.

Así discurrían unas líneas introductorias —contenidas en un ya lejano disco del año 1997 del proyecto—como “invitación cálida y generosa” a escuchar y descubrir una propuesta musical con la que se identificarían generaciones de jóvenes cubanos.

Imagen: La Jiribilla

Dos décadas después, Luis Barbería se mantiene no solo como integrante activo de Habana…sino fiel al espíritu creador y a la sonoridad de la banda ya no tan joven ni tan lejos.

Barbería está de regreso y se reinserta en el ámbito sonoro de la Isla con A Full, su nueva producción discográfica con la complicidad de Sexto Sentido y que mereciera el Premio Cubadisco 2015 en la categoría Fusión, definido por el autor como un disco a la “vieja usanza y cocinado a fuego lento”.

“Está hecho como se hacía antes, donde lo que se buscaba era cocinar un producto bien hecho. Todos en el estudio a la misma vez y captar esa energía. Eso de grabar cada uno por pistas separadas debe hacerse para corregir detalles, pero no para elaborar la masa del disco. Los músicos tienen que disfrutar y emocionarse cuando están tocando.

“La música como arte se compone de espacios, donde cada cual tiene que tener su sitio y su respeto. El disco está pensado así. Las muchachas de Sexto Sentido —quienes pusieron las voces—estuvieron en el proceso de grabación, como ejemplo de esa consideración porcada voz e instrumento. Luego —como perfeccionistas que son— quisieron volver a grabar las cuatro a la vez.

“La música es como la foto que haces para toda la vida. Si te quedó un disco feo te toca convivir con ello para siempre. Para mí el arte tiene que ser como una pelota, que llegue a las manos de la gente y por dondequiera que la cojan esté bien. Ese es el respeto que siento por el trabajo bien hecho”.

¿Es A Full una suma de individualidades?

Hay gente que piensa que tiene que hacer un disco cada año. Como práctica los grandes sacan uno cada seis años, cuando están preparados y tienen algo que decir. En este caso era mi regreso a Cuba y no podía ser uno más. Había hecho un trabajo anterior en España, pero bajo la dictadura del mercado, o sea donde no era yo y tuve la gran suerte de que la disquera quebrara antes de salir. En este caso pude haberlo hecho solo, pero busqué a Sexto Sentido porque me interesa el trabajo vocal, de modo que ellas son co-intérpretes.

A la vez les pedí a los músicos que este fuera el trabajo que siempre habían querido hacer, que me emocionaran con sus ideas, que se sintiesen como en un taller. El punto de partida eran mis canciones, pero después cada uno aportaba lo suyo. Lo único que tiene es arreglo vocal, todo lo demás es acompañamiento, con lo cual quería que después, en directo, sonara igual. Cuando la gente va a los conciertos quiere oír lo que conoce. La intención también era que los que participaronluego se identificaran y reconocieran en el resultado, o sea, es un disco coral.

Imagen: La Jiribilla

¿Crees que en él la gente se reencontró con el Barbería que conocen o con uno distinto?

Con un Barbería evolucionado por las experiencias acumuladas durante estos años fuera. Recibo cada día emociones muy fuertes a raíz de este disco y me siento muy orgulloso de venir de donde vengo: Habana Abierta, que es mi casa.En el tiempo que llevo en Cuba he experimentado cómo al principio me identificaban como “el de Habana Abierta”, pero ahora la gente dice“mira a Barbería”, lo cual es un logro. Que puedan independizarte —a pesar de que amo el proyecto al cual aún pertenezco— pero que te pongan nombre y apellido es un resultado, así como que me hablen de A Full.

Todos los de Habana… somos compositores con una obra extensa, pero en los discos solo están presentes uno o dos temas individuales y la gente de alguna manera desconoce el abanico de posibilidades que cada uno puede ofrecer. A Full encierra eso: está en él ese Barbería más efusivo, romántico, rumbero… pero no existe un Barbería con Habana Abierta y otro en solitario, sino el mismo.

Asimismo por la calle me detiene todo tipo de gente —incluso quienes no tienen nada que ver con este tipo de música— y dicen frases muy gentiles. Te hablo del chofer de un almendrón o de aquel que va escuchando reggaetón. Ellos quizá no sepan cómo definir el disco, pero sí aprecian el trabajo. Estos son criterios muy sinceros, van más allá de los especializados.Todo ello si bien te emociona, también te hace responsable. Nosotros, los de Habana Abierta, hemos vivido 20 años donde es muy fácil corromperse como músico y nunca hemos pasado por el filtro del mercado, por eso es que no somos tan mediáticos ni radiados. El compromiso con toda esa gente que bendijo la música que hacemos es nuestra bandera. Hemos tenido muchas ofertas para hacer concesiones, pero sabemos queese sería un viaje sin retorno. Ese público que nos sigue como a tantos proyectos que están haciendo cosas realmente revolucionarias dentro de la música y de vanguardia, si bien te va a seguir toda la vida, si das un resbalón te lo va a sacar en cara siempre.

Por otro lado está el público de masas, de oído fácil, al que le da igual quien venga. Ahora mismo si eres tú quien está pegao perfecto, pero si dentro de tres meses aparece otro, pasas a ser historia. Ese es el peligro del que compra música de usar y tirar. Entré en la música por pasión y como tal me gusta el trabajo bien hecho. Desde el momento en que necesite de ella por una cuestión económica prefiero dejarla.

A Full  ya tiene pies propios, la anuencia de muchos y un premio Cubadisco. ¿Sientes que es la obra que imaginaste como creadoro percibes alguna ausenciacuando lo escuchas?

Es totalmente como lo que quería. Cuando escuchas muchas veces un producto acabado en el tiempo y con el que te sentías satisfecho una vez recién terminado se te ocurren miles de cosas, pero ahí está el peligro: en saber dosificar. Fue el disco que concebí, que tenía en mi cabeza. Hasta que no estuvo como lo había pensado no le di salida. Lo pongo todos los días un ratico y lo sigo disfrutando.

Puede ser sencillo a nivel de formato—sin confundir la sencillez con la simpleza— pero lleva una carga muy fuerte de emociones que hace posible que la gente me diga que lo pone de arriba a abajo y se les queda corto.No hay ningún tema de relleno. Para la elección de los mismos y el orden del repertorio también conté con los músicos, o sea, tiene una historia.

Por otro lado está el hecho de que les sirve tanto a un músico como a una persona común. Muchas veces hacemos música para otros colegas, pero en este caso está hecho para que todos puedan apreciarlo en su justa dimensión.

A Full conjuga tu vida y tu arte. Hablamos además de una fusión donde conviven diversos géneros y estilos musicales. ¿Hasta dónde determinan los elementos foráneos y hasta dónde persiste lo cubano después de un viaje de 20 años fuera del ámbito sonoro nacional?

El arte es sobre todo sinceridad. Desde niño siempre me sentí atraído por la música que no escuchaban las masas. Nunca la vi como un entretenimiento. Siempre estaba buscando los por qué de cada cosa en términos de sonoridad. Luego descubrí la belleza y complejidad de melodías como la brasileña.

Cuando todo el mundo me habla de una película me cuesta ir al cine a verla. Es como un pensamiento único y siempre fui muy intranquilo con el arte en general y con la música en particular. Esas influencias que siempre me han acompañadoestán en A Full. No es que salí de Cuba y de repente las descubrí. Quienes conocen mi trayectoria saben que siempre fui ese que está en el disco. Lo que hace falta es tener un sello, no un estilo. Que la gente te identifique aunque estés cantando un bolero, un bossa-nova, una rumba…Es como la manera en que tú conversas, donde siempre eres el mismo. Creo que el arte es igual. Tienes que dialogar exactamente igual con cada tipo de música que hagas. Es con lo que convivo desde que me levanto hasta que me acuesto.

O sea, ¿percibes que florece una identidad en medio de la fusión?

Mucha gente piensa que la música cubana es salsa y son, y digo que es aquella que está hecha por un cubano aunque haga una polka, y que a un ruso cuando la escuche le suene a polka cubana, que no tiene fronteras ni naciones, porque es universal.

Dice un amigo que existen dos tipos de música: una mala y una buena. Pero creo que todos los estilos y tendencias son válidos siempre que se hagan con calidad y sinceridad. No soy partidario de exterminar ninguna música, sino de que esta evolucione desde el estilo que sea. Si de repente a alguien se le ocurre coger la base del reggaetón—que tiene tanta fuerza— mezclarlo con otras tendencias y obtiene un producto, por qué no, si eso hace mover a la gente. Si lo condimentas con otras cosas, si de repente a un cubano se le ocurre mezclarlo con jazz, con rumba o con una orquesta y resulta una propuesta inteligente por qué no.Ahí es donde logras diferenciar a la gente que ama la música de quienes intentan vivir de ella.

Habana Abierta se convirtió en un referente musical para al menos una generación de cubanos. Aun cuando la banda era seguida por una élite o segmento de la sociedad, alcanzó matices masivos. Teniendo en cuenta esto y tu estrecha relación con el proyecto, así como tu sospecha a priori ante todo producto artístico con un carácter masivo, ¿cuál podría o te gustaría que fuera el público de A Full?

Cuando hablo de producto de masas al que todo el mundo sigue como cordero, me refiero a aquel que los medios están radiando constantemente, que te lo están bombardeando, que te lo ponen en el oído como se le pone un caramelo en la boca a un niño, que se te hace atractivo de tanto oírlo. En el caso de Habana Abierta no fue radiado por un solo medio, es un producto de masas que la gente buscó, que tuvo la necesidad de buscar, que suena diferente a todo lo que he escuchado hasta ahora y que se convierte en un productode un tipo de gente que le interesa pensar bailando y es un proceso que ha llevado tiempo. No fue algo que vino de golpe, sino que se cocinó a fuego lento, durante años.

Por supuesto que hay cosas innegables. Cuando un producto es bueno lo voy a escuchar y seguir aunque haya mucha gente detrás de él. Lo importante es que la mayoría de ese público tenga cosas que pensar y decir, que tengan —como suelo decir— el ático bien amueblado, y entonces me identifique con su discurso.

Habana Abierta ha sido un proyecto de masas pero nunca ha tenido ningún apoyo. Ese ha sido su mérito. Se ha difundido porque la gente lo ha buscado, no porque se lo hayan puesto fácil. Entonces creo que sí, que ese es el mismo público de A Full.

Sostienes que solo podías haber hecho este disco en Cuba, dado que en otros países impera mayoritariamente la dictadura del mercado, y sabías que aquí iban a respetar la esencia de tu música.

A un compositor cubano eso siempre le va a pasar. El público cubano es nuestro ámbito natural, conoce todos los códigos. Cuando hablo de “dictadura” me refiero a esa que he tenido que enfrentar, donde una disquera me dice“es muy bueno, me encanta, bárbaro, pero eso no va a vender”.

Creo que Cuba todavía mantiene esa posibilidad de que la gente elija y escuche la música que quiere disfrutar y que si no le llega a través de los medios la va a buscar. Este siempre ha sido un país para difundir las melodías. Recuerdo cómo en mis años de adolescente cuando alguien salía fuera y traía un disco nuevo que fuese bueno, al mes estaba regado por toda la Isla. La gente buscaba la manera. Si tenías 20 pesos comprabas una botella de aceite, algo más y un casete porque la música siempre ha sido parte vital del cubano.

Mis canciones, por lo menos las de A Full, tratan de temas muy comunes en todo el mundo, recurrentes: el amor, el desamor… pero todo está en la manera de abordarlos. Cuando agarro lo guitarra no sé lo que voy a componer, empiezo a tirar acordes y a tararear melodías y se va formando una cosa que va cogiendo un camino, pero incluso en ese momento, no sé si voy a hacer un bolero o una balada. Cuando de repente escucho un acorde que me suena,de ahí sale la canción. No me detengo a marcar una estrategia. Voy haciendo cosas, construyendo y creando música desde la libertad.

Imagen: La Jiribilla

¿Ves en A Full un registro de esa esencia musical capaz de decir quién eres y de perdurar en el tiempo?

Es mi ADN artístico. Hablo de una música atemporal, el resultado de un trabajo bien hecho, porque cuando se hace así no caduca, sino que sobrevive todas las tendencias.

He visto a gente que hace heavy metal emocionarse escuchando a Matamoros y asombrarse con la composición. Ese es el trabajo que respeto, valoro y quiero hacer. Si funciona mejor, pero siempre con sensibilidad, honestidad y la mayor calidad posible. Eso es lo que permite que el arte trascienda.

Habana Abierta no contó con el apoyo de los medios, no fueron ellos los responsables de que se conociera y expandiera su música por todo el país. Hoy cuentas con ese armazón para difundir tu trabajo. ¿Cómo vez esto?¿Cómo te reinsertas al ámbito musical de la Isla?

Ahora tengo la aprobación de los medios y eso quiere decir que algo está cambiando, lo cual es muy bueno.

He estado 20 años fuera perdiéndome muchos músicos buenos que han surgido, tanta gente que está tocando bárbaramente y con los que ahora me encuentro a diario, algo que desconocía por la distancia. Artistas con un estilo totalmente diferente al tuyo, a quienes puedes unirte.

Cuando la música se funde con naturalidad evoluciona. He venido a eso también.Estoy simplemente feliz. No echo de menos ni extraño nada.

¿Cómo quisieras que fuese este reconocimiento y/o reencuentro con los diferentes públicos?

Es el regreso de alguien que decidió volver a sus raíces. Siempre digo que salí a dar un largo paseo y a conocer. La fatalidad de vivir en una Isla te hace ansiar hacer otras cosas. Tu arte necesita saber qué es lo que pasa en el mundo, ser confrontado con otras músicas, enriquecerse.

Regresé por varias razones y no es un giro improvisado, llevaba años madurándolo, con la necesidad de venir, de ver crecer a mis sobrinos, de estar con mi familia. He sido el eterno ausente durante 20 años. En cada reunión familiar siempre ha estado presente esa tristeza.

No sé si es por la edad que uno empieza a necesitar más de los suyos: los amigos, un amor —que fue lo que me impulsó a venir definitivamente. Mucha gente dirá que estoy aprovechando ahora para regresar porque me fue mal allá y es todo lo contrario: me fue divinamente. He grabado con grandes artistasy mi huella queda en los discos de cada uno. Mientras tenga una guitarra, un espacio y un público que me escuche no me va a ir mal en ningún sitio, porque estaré haciendo lo que me gusta. Creo que ha sido una gran elección porque ahora mismo no concibo otro lugar donde vivir que no sea Cuba.

¿Por qué?

Por lo que encierra ese regreso, por mis amigos, por poder levantarme libremente en las mañanas a correr, ir para acá o para allá, recibir visitas, hacer planes con mi novia, cosas que cuando vives fuera no siempre puedes hacer todos los días.

Ese es el Barbería que regresó y quiero que la gente vea: otro cubanoque camina por la calle y conversa con la gente. Aspiro a poder seguir descubriendo mi país a través de la música, cosa que antes no podía hacer. He estado 20 años descubriendo Europa y no conocía Cuba.

Es muy importante saber qué es lo que viene detrás de ti, eso es lo que te impulsa. Hay muchos creadores haciendo cosas buenas que te motivan, gente en la que te vez reflejado y cuya energíanecesitas porque es la misma que tenía 20 años atrás y he perdido un poco. Los necesito porque me empujan contra la guitarra a seguir componiendo.

¿Por qué esperar tanto tiempo?

Estoy regresando a Cuba por lo menos desde el año 2000, pero siempre mediaron proyectos interesantes, hasta que un día me dije ‘me voy para La Habana’. A los 45 años quería estar aquí.

¿Sientes que dejas algo atrás que te haría hacer alguna vez el mismo viaje pero en sentido contrario?

Lo que dejo está dentro de mí aunque esté lejos y es mi hija, quien ya tiene 20 años, pies propios, y sabe dónde está su padre. Además estoy loco porque venga para enseñarle todo lo que soy y de dónde vengo. Que cante conmigo y recorramos toda la Isla.

También quedaron lejos los amigos, de esos verdaderos que no son los que están siempre, sino cuando los necesitas. Se quedan junto a mi música, que está ahí a modo de granito de arena en cada disco. Pero vine con todas las consecuencias. Nunca me compré ni una planta porque sabía que iba a regresar.

¿Si tuvieses 20 años menos te volverías a ir?

Sí. Esa es la edad para salir al mundo y hacer locuras. Eso es lo que te va a permitir darte golpes contra la pared, tropezar, volverte a caer, llorar por la nostalgia y la necesidad de estar junto a tu gente. Veo ahora mismo a todos estos jóvenes y les digo que están en el momento de hacer tantos proyectos les pasen por la cabeza, es el momento de errar, de comerse el mundo. Con esa edad no puedes ser un tipo conforme, porque estarías muerto y lo que te quedaría es sentarte a envejecer. Con 48 años sigo intentando desayunarme, almorzarme y comerme el mundo.

La crítica especializada destaca en tu trabajo “el manejo de patrones rítmicos de la percusión” junto a “una forma de cantar completamente inusual en el panorama musical cubano”. ¿Hablamos de un don natural o del resultado de un esfuerzo personal?

Son cosas que no me he propuesto. La música de usar y tirar, barata, puede imperar cuando no hay una contrapartida o cuando esta última es débil. Estudié artes plásticas y mis compañeros me dicen que no soy malo, pero entré al mundo de la música por pasión. Una vez dentro supe que era un camino sin retorno y necesitaba sonar de una manera que le permitiera a la gente identificarme. Eso se logra con el estudio, escuchando, conociéndose uno mismo, las posibilidades vocales y las habilidades como instrumentista.

Ha sido un camino escogido. Una vez escuché una frase de Sting que me mató: le preguntaron cuál era la música que solía escuchar y él respondió ‘la que era incapaz de hacer’. Siento que siempre he escuchado composiciones que soy incapaz de hacer y eso me ha llevado a superarme a mí mismo. Es estar en la eterna búsqueda, en la constante reinvención de uno mismo. No es un don, el don es el de la paciencia, el de la voluntad y el de enamorarte de lo que haces.

Por ejemplo, a raíz de una carencia intenté hacer de mi voz un instrumento. Esta es por naturaleza ronca, sin la limpieza y la claridad que imperaba cuando empecé a hacer canciones, y me sentía como el patico feo. Empecé a estudiar todo tipo de voces, coros vocales, a conocerme —pues hasta ese momento no conocía mis colores graves— sino que estaban apagados e intentaba cantar como los demás y ese no era el camino. Además tuve la suerte de salir a Europa, ver cómo cambia el concepto estético de las cosas y que de repente mucha gente elogiara mi voz. No se dentro de diez años que estaré haciendo, pero supongo que seguiré buscando cosas.

¿Podrá el público cubano celebrar junto a Habana Abierta sus 20 años?

A raíz de A Full hemos hablado con mucha gente acerca de ello. En el 2016 Habana Abierta cumple 20 años y por lo tanto es una fecha como para hacer algo en Cuba, que fue donde se gestó toda esa unión de tantos músicos diferentes. La intensión puede ser ambiciosa, pero nos gustaría poder contar con los jóvenes que son seguidores del proyecto y hacer un equipo donde todo el mundo ponga el pecho y salga un concierto grande con las puertas abiertas a todos los integrantes, que nos reunamos y luego emprendamos una expedición por toda la Isla. Contar con el apoyo de los medios y que quede esa huella. Sería un renacer para los que han perdido la ilusión por hacer cosas interesantes. Nos lo merecemos tanto el público como los músicos. No pueden pasar los 20 años sin que pase nada.

Todas las apariciones que hemos hecho en Cuba han sido en La Habana, pero tenemos seguidores en todo el país y podría ser una gran oportunidad para recorrerlo completo. Además está el hecho de que Habana Abierta no se puede encerrar en un teatro, no es una música de butacas. Vemos a la gente sentada en la hierba, con su botella, cantando, bailando, saltando…libres.

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