La historieta en Cuba: desde la crítica destructiva a la defensa a ultranza

Roberto Hernández Rodríguez • La Habana, Cuba
Imágenes cortesía de la Vitrina de Valonia

La historieta como medio de comunicación de masas ha sido objeto de estudio desde las más variadas aristas: sociológica, psicológica, histórica, económica,… Varias tesis de Maestría y Doctorado han sido defendidas en otros países como Brasil, EE.UU., España y Reino Unido.

En Cuba, por su parte, la suerte no ha sido la misma. Llevar a cabo una investigación sobre los temas del humor gráfico y la historieta no constituye una tarea fácil. La “materia prima” se encuentra, por lo general, diseminada en colecciones particulares y en no pocas ocasiones es imposible consultar algunas publicaciones en las bibliotecas más importantes de la Isla. La mayor de las Antillas cuenta con una sola biblioteca especializada que se ubica en La Vitrina de Valonia, la cual atesora más revistas europeas que cubanas, como parece obvio, por la propia formación de sus fondos.

Imagen: La Jiribilla

El editor español Ernesto Sardolaya y el autor uruguayo Alberto Breccia en el Encuentro de Historietistas
 

Satanizada por su erróneo origen (se asume al YellowKid “yanqui” como pionero en la historia del medio), la historieta ha tenido muchos detractores y menos defensores; estos últimos muchas veces cultores o amantes de las viñetas. De ambos bandos se han emitido criterios que van desde el odio visceral a su defensa a ultranza.

Desde antes de 1959, cuando se podían adquirir historietas por centenares y el humor tenía su espacio en la prensa, ya se podían encontrar rechazos a esta manifestación del arte.

En 1954, desde las páginas de la revista Bohemia Jorge Mañach, bajo el título “Otro emparedado de lengua. (Con algunos embutidos)” atacaba a los muñequitos, nombre común que recibía la historieta en Cuba usado aún hoy por muchos, cuando al contestarle a un lector preocupado por las irregularidades en el uso del lenguaje expresaba:

Comentario al canto. La de los muñequitos, señor Estrugo, es, en efecto, una lamentable influencia. Lamentable, no sólo por lo que se refiere al idioma, dada la burda simplicidad y el acento “traducido” del que suelen poner en boca de personajillos, al grado de imitar a menudo la onomatopeya inglesa en las exclamaciones sino por el barato simplismo con que influyen sobre la psicología infantil y los adolescentes que a veces llegan a esta edad madura devorando esas tiras cómicas. Ellas han sustituido, en no escasa medida, a los deliciosos cuentos de que se alimentó la fantasía de los niños de antaño. Aquellos mundosfrancamente ideales de poesía se han visto desplazados por otros de aventuras idiotas, de historia falsificada, de pseudo-sublimación de lo real; en vez de las Botas de Siete Leguas y Alicia en el país de las maravillas, tenemos a su vez a Tarzán y a Mr. Superman. Y mientras antes comenzábamos ya de niños a aprender formas continuas de expresión en los relatos, hoy nuestros niños se saturan de un lenguaje roto, ordinario, de frases que duplican el habla común.

Esa mala influencia de las tiras cómicas se ha denunciado ya mucho en los EE.UU. [*] mismos; pero como los “muñequitos” vienen de allá, le aconsejo, señor Estrugo, que no los censure, no sea que lo vayan a tildar también a usted de agitador antiimperialista, o de tibio en la defensa de la democracia contra el comunismo.

Irónicamente, el artículo venía acompañado con una página de El Spirit, la creación del maestro WillEisner, un verdadero hito en la historia del género.

Mañach no centra su comentario en una historieta en específico, ataca al medio en su conjunto y desconoce en él, pese a sus limitaciones, el poder de comunicación que ostenta.

Imagen: La Jiribilla

Foto del Primer Encuentro Iberoamericano de Historietistas en La Habana en 1990 aparecida en la revista Pablo
 

El inicio de la década de los 70 fue prolífico en la realización de pequeñas investigaciones sobre el tema de la historieta. Dos revistas se hicieron cargo de recopilar criterios no siempre coincidentes: Signos, que había visto la luz en noviembre de 1969 fue una de ellas. En su primer número se planteaba:

Signos se esforzará en la gráfica más original, limpia y abierta. La gráfica marcha siempre a la vanguardia de las artes. Sus distintos estilos alumbrarán estas páginas constantes, para crecimiento bueno de las mentes.

El número dos, dedicado a Bulgaria, además de repasar la cultura de ese país, muestra viñetas humorísticas de Iliev, Dimouski, Beshkov, Dikov y otros; pero será en su siguiente número de mayo-agosto de 1970, donde la historieta tendrá un lugar preponderante, al dedicarse al Pop y Op Art en la caricatura, y a las tiras cómicas.

Bajo el título Trayectoria de las tiras cómicas, la revista ubica al lector despistado en el tema cuando expresa:

En 1896 comenzaron en los Estados Unidos llegando al frenesí publicitario de nuestros días en ese país donde se les ha utilizado con diversos fines, algunos nocivos y peligrosos (por sus temas de horror, crimen y mentira para la infancia y las mentes ingenuas que les leen masivamente).

El artículo en cuestión reconoce el valor de la historieta en dependencia de quien lo utilice.Acompañan al texto un grupo de ilustraciones, mostrando a los “precursores” del género: la pictografía en Colombia; los petroglíficos de los aborígenes de Nuevo México; dibujos rupestres de diferentes países; los jeroglíficos mayas, los dibujos y pinturas egipcias, de los asirios y griegos, así como la “tira cómica”realizada en 1806 por Francisco Goya: una serie de seis óleos para recrear el incidente del monje que desarmó y ató al bandido Margado.

Tras este inicio siguen un grupo de reflexiones que atacan a la historieta desde distintos ángulos. Herminio Almendros, con Literatura marihuana para niños, manifiesta su punto de vista al declarar:

…he ahí el estilo de estas publicaciones, espejo degradante en que la realidad se falsea hasta lo inconcebible; en que sólo el fuerte tiene derecho a vivir y a triunfar, ya que en la ciudad colmena del futuro o en la selva convencional, aún a costa de aniquilar u oprimir a multitudes.

Refiriéndose a Cuentos de Brujas:

He ahí el clima embrutecedor creado por historias y dibujos que se diría concebidos por la más espantable insana. Historias diabólicas planeadas a conciencia, con la misma calculada y fría intención con que los traficantes de drogas organizan su negocio a costa de no importa que víctimas.

El niño presa del periódico marihuana sale de su lectura como ebrio. Navega en una atmósfera vaga, en un mundo fantasmagórico, que le hacen olvidar la realidad con un recurso de evasión, pero le desorientan y pervierten.

Cabe entonces detenerse y analizar esta situación: cuando un lector toma en sus manos un libro de ficción, sea o no de historieta, y logra sumergirse en él, escapa de la realidad que lo encierra, entorno no pocas veces rutinario, aplastante. Él gusta de soñar, aunque no descarte el realismo. Los niños de esa época, como los de hoy, suelen usar turbantes y espadas cuando leen a Emilio Salgari, corren junto a los perros creados por Jack London, u ocupan el lugar de los detectives en la literatura policial; simplemente les gusta fantasear.

Imagen: La Jiribilla

C-Línea

Fidel Morales Vega, optometrista del Hospital William Soler, ferviente amante de las historietas e historietista él mismo, fue el centro de un proyecto llamado C-línea. Revista Latinoamericana de Estudio de la Historieta. Los editores de la revista, que contó con 14 números, dejaban claro su objetivo desde el número inicial, cuando plantea:

Es necesario conocer el medio, aceptarlo y utilizarlo para difundir, para comunicar nuestras ideas, las ideas del socialismo. Damos desde ya la bienvenida a cuantos deseen estrechar lazos de cooperación y nos acompañen en la tarea de ir presentándole batallas al imperialismo en esta modalidad del lenguaje iconográfico actual.

Por esos años se editaban Bang! en España, una revista de análisis que contó con Antonio Martín como su máximo impulsor y ALEPCH en Portugal. No es de extrañarse entonces que firmas europeas y de Latinoamérica enriquecieran con su experiencia los artículos para C-Línea.

Cabe destacar la reedición en el propio número uno del artículo “Elogio y reivindicación del libro”,de Alejo Carpentier, publicado originalmente en la revista Correo de la Unesco en 1972, y que se ha convertido en un clásico.

C-línea mostró a los lectores la arista nociva de la historieta como medio pero a la vez sus valores innegables en la transmisión de mensajes. Defendió su otra cara a través de muestras de artistas húngaros como ErnöZorád, o artículos sobre Mafalda, el comixundengroundestadounidense, los trabajos de Rius en México, el uso de la historieta en Chile, entre muchos otros.

En la sección “Puesta en papel” se presentaban autores nacionales o foráneos y una muestra de su obra.

En 1976 la Editorial Ciencias Sociales publicó Para leer al Pato Donald, de Ariel Dorfman y ArmandMattelart,un controvertido libro que un lustro antes había hecho historia en Chile durante el gobierno, elegido democráticamente, de Salvador Allende.

La edición fue aplaudida por los enemigos de la historieta, tal vez impulsados por un sentimiento nacionalista o por un simple desprecio al medio. Así las cosas, a partir de aquí los análisis y las críticas posteriores citarían como bibliografía de consulta obligada al libro referido.

Por estos años la historieta cubana languidecía en el olvido. Tan solo el semanario Pionero pugnaba por su permanencia, tras su etapa dorada de los 60.

Con la publicación de Guía Incompleta de la Historieta, del mexicano Eduardo del Río (Rius), bajo el sello de la Editorial Pablo de la Torriente, se ponía en manos de los lectores una brújula, instrumento necesario e indispensable para navegar entre océanos de hojas y tintas.

Al fin, con este libro escrito a mano como otros del autor, el aficionado cubano a la historieta conoció quése hizo y se hacía en el género, más allá de nuestras fronteras. Hasta el momento, escasas muestras españolas o latinoamericanas asomaban sus caras en la Isla, formando parte del contenido de las revistas Cómicos y Pablo

Contrario a su título, esta edición era lo más completo que veía la luz en la mayor de las Antillas. El quehacer de los artistas de Francia, Inglaterra, EE.UU., Japón, España y Latinoamérica era analizado con un espíritu crítico.

Cecilio Avilés, por su parte, aportó un par de títulos de obligada consulta: “Sesenta narradores gráficos contemporáneos” e “Historietas. Reflexiones y proyecciones”. Este cultor, defensor del medio y “padre” de personajes como Cecilín y Coti, Yamiy Marabú, compartió con los lectores su amplio conocimiento sobre la historieta. 

Tras el derrumbe del campo socialista, la escasez de materias primas dejó en silla de ruedas a la gráfica nacional, y con ella en primera fila a la historieta, que atravesaba sin embargo su mejor momento.

En medio de esta penosa crisis y con la ayuda de amigos franceses encabezados por GeroelWolinski (asesinado en el ataque aCharlie Hebdo), llegaron a Cuba varias toneladas de papel, lo que permitió que en 1993 viera la luz La vida en cuadritos, de Paquita Armas Fonseca.

Tras el derrumbe del campo socialista, la escasez de materias primas dejó en silla de ruedas a la gráfica nacional, y con ella en primera fila a la historieta, que atravesaba sin embargo su mejor momento

Desde el 13 de enero de 1990, la periodista llevaba una sección homónima en Radio Reloj, donde cada sábado desde las 10:23 de la mañana, y luego cada tres horas, hablaba sobre el género.

En cualquier lugar de la geografía cubana donde había un aficionado a la historieta, buscaba escuchar sobre eventos, autores, revistas, personajes u otros acontecimientos alrededor del mundo del comic. La muerte de Superman, reseñas de películas, personalidades del género, entre otros, desfilaron por la sección recopilada en esos momentos en forma de libro.

En la introducción, con un lenguaje directo y conciso, la autorarecorre varios años decomic cubano, desnudando sus puntos débiles y elogiando sus virtudes. Con un alto poder de síntesis, avalada por años de amor al género, Paquita agregó un importantetítulo a la investigación cubana sobre historieta.

Como ha sucedido en otras latitudes, quienes se acercan a la investigación de este arte, son personas muy relacionadas a ella: editores, coleccionistas, o los propios artistas asumiendo el rol de críticos. No es común, salvo honrosas excepciones, encontrar especialistas en comunicación investigando sobre eltema. Algo similar sucede con investigaciones de culminación de estudios; son escasos quienes se han acercado al género de las viñetas.

Los Encuentros Internacionales de Historietistas

Los Encuentros… comenzaron a desarrollarse a  partir de 1990, en plena crisis editorial, hasta cierto punto de una manera paradójica. Lejos de ferias comerciales como las de Madrid, Barcelona, Lucca o San Diego, en países como España, Italia o EE.UU., los encuentros fueron más bien humildes, reuniones de amigos. A Cuba acudieron teóricos o editores de Brasil, Perú, Italia, Colombia, México y España, para impartir conferencias durante toda una semana, sesionando en diferentes lugares de la capital.

Se pagaba una pequeña cuota de inscripción y al finalizar se repartían certificados de participación. Nombres como los de John Lent, WaldomiroVergueiro y Manuel Barrero se cuentan entre los visitantes, quienes llegaron a la Isla a trasmitir sus conocimientos.Destacados investigadores como los Doctores en Ciencias Waldomiro Santos Vergueiro, de Brasil y John Lent, de EE.UU. o amigos como DarioMogno, de Italia, por citar algunos ejemplos, se convirtieron en asiduos participantes. Desde el periódico Granma los encuentros fueron reseñados en varios artículos de la autoría de Toni Piñera.

Lamentablemente, muy pocas novedades editoriales tenía Cuba para ofertar por aquellos años y apenas circulaban entre los participantes un puñado de ejemplares de publicaciones extranjeras traídas allende los mares porNessimVaturiu otros amigos que venían asiduamente.  

Interrogado sobre la segunda edición de estos eventos, Ernesto Padrón comenta:

Creo que el Encuentro Iberoamericano de Historietas fue bueno; se logró un intercambio de experiencias y se acordaron proyectos importantes, como el de realizar una feria-exposición de historietas en un país latinoamericano, donde participen editores de diferentes países; tratar de participar en la Feria Italiana de historietas con una muestra de nuestra región y otros intercambios bilaterales muy concretos”. (Carta de Ernesto Padrón al autor el día 29 de abril de 1992).

Al de 1998 asistí por vez primera, conocí entonces a varios dibujantes y guionistas que había seguido desde niño: Orestes Suárez, Roberto Alfonso, Luis Lorenzo, Manolo Pérez, en fin…

Uno de los logros de los Encuentros Internacionales fue la Revista Latinoamericana de Estudios sobre la Historieta,cuyo primer número se publicó en abril de 2001.

Artículos sobre el desarrollo o historia de la historieta en diversos países de nuestra región como Brasil, Colombia, México, Costa Rica, Puerto Rico, Chile, Venezuela, Argentina y Cuba, por supuesto, enriquecieron sus páginas.

Uno de los logros de los Encuentros Internacionales fue la Revista Latinoamericana de Estudios sobre la Historieta

Se llegaron a concebir 34 números. Los tres últimos quedaron inéditos al perderse todo interés por su continuación. La Asociación Cultural Tebeosfera rescata algunos de esos textos para su sitio web (www.tebeosfera.com), que contiene además fichas de autores y publicaciones cubanas. 

Otras publicaciones como Propaganda, Cine Cubano, Granma, Juventud Rebelde, Palante, El Muñe,Caimán Barbudo, En Julio como en Enero, Revolución y Cultura, Escambray, ¡Ahora!, Hoy,entre otros, han incorporado artículos sobre el medio; pero eso es otra historia.

La incorporación de críticos de arte, editores y especialistas de la talla de Caridad Blanco, Antonio Enrique González Rojas y Arturo Delgado Pruna a la divulgación y análisis de la historieta es una feliz noticia para el medio. El espacio conquistado por ellos en diferentes órganos de comunicación masiva, mostrando la dimensión positiva de las viñetas, es un reconocimiento a su esfuerzo sostenido.

 

 

Nota:
1.   El texto es un fragmento del libro inédito Cuba: del cómic a la historieta
 
*El autor al referirse a las críticas recibidas en EE.UU., tal vez haga alusión a los estudios del psiquiatra FredricWertham que por esa época publicaba su libro La seducción del inocente.

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