Peter Brook, los títeres y el XVI Festival Internacional de Teatro de La Habana

Rubén Darío Salazar • La Habana, Cuba
Fotos: Cortesía del autor

El comité organizador del XVI Festival Internacional de Teatro de La Habana, decidió, además de dedicar el evento al arte de la dirección escénica, tributar al gran maestro de la escena mundial Peter Brook, un hombre activo en todos los sentidos, tanto en lo escénico como lo humano. ¡Cuánto le deben las tablas y los retablos nacionales a su experiencia reveladora, a su teatro inquieto, siempre vital y cuestionador!  Para Brook, el teatro no es un asunto intelectual, ni un lugar para el debate, es la experiencia de la vida misma, como el propio artista diría en una entrevista reciente: Cuestión de corazón.

Conocer sus preceptos creativos pudiera ser un magnífico ejercicio previo al  festival para aquellos que no estén al tanto del trabajo de un hombre imprescindible, que aunque no ha incursionado de manera directa en el teatro de títeres, sí ha utilizado elementos y recursos del arte de las figuras sin prejuicio o subvaloración alguna.

La muestra escénica nacional seleccionada, roza en casi todos sus segmentos las libertades y mixturas de géneros enarboladas por Peter Brook en su teatro, como para rendir un homenaje consciente y humilde  al maestro inglés, autor de producciones escénicas que ya están en la historia universal de las tablas.

Imagen: La Jiribilla
La muchachita del mar. Teatro de Títeres Retablos, de Cienfuegos 
 

La sección de teatro para niños anuncia espectáculos netamente titiriteros como Aventura en pueblo chiflado, del Guiñol Los cuenteros, de Artemisa, apoyado en un texto del joven dramaturgo Maikel Chávez, que valida los dones de animación, humor y constantes sorpresas, del grupo que lidera en la actualidad la actriz Malawy Capote, digna heredera del legado del desaparecido maestro Félix Dardo. La muchachita del mar, versión sobre el conocido cuento La sirenita, de Andersen, por el Teatro de Títeres Retablos, de Cienfuegos. Esta  propuesta unipersonal de Christian Medina utiliza una exquisita banda sonora universal, inspirada en composiciones que tienen al mar como principal motivo, junto a originales muñecos y soluciones espectaculares en pequeño formato.

Gris, del tunero Teatro Tuyo, es la aproximación clownesca del director y autor Ernesto Parra a la defensa ecológica del mundo. Danza, títeres, pantomima y gracia abundante contribuyen a que estos actores con narices rojas conecten con un público de 0 a 100 de inmediato. Música, plástica, muñecos pequeños y grandes de diferentes técnicas de animación, se unen a los ritmos populares y fusionados de William Vivanco, acompañado en vivo por la Orquesta Miguel Faílde y los actores de Teatro de Las Estaciones, para ofrecer Cuento de amor en un barrio barroco, una estampa caribeña y multidisciplinaria que ya ha recorrido gran parte de la Isla.

Hasta aquí la presencia que los muñecos, máscaras y figuras dramáticas pudieran tener en la programación del festival, pero admitir eso sería un error, porque en el bloque de teatro para adultos está Charenton, ese espectáculo integral del consagrado Teatro Buendía, de Flora Lauten, inspirado en la obra Marat Sade, que apela a máscaras y objetos manipulados  con total eficacia. ¿Qué es sino la caracterización esperpéntica del personaje protagónico de Triunfadela, de El ciervo encantado que dirige Nelda Castillo, sino un muñeco de tamaño natural, raro y cotidiano, que tiene tanto de real y crítico como de estrambótico? En esa misma sección Teatro de Las Estaciones propone El irrepresentable paseo de Buster Keatonrejuego performático con el texto surrealista de Lorca, que reclama de la danza, los objetos y la literatura para expresarse.

Imagen: La Jiribilla
Cecilia de Barro, creación del avileño Morón Teatro
 

Calles y plazas se las verán también con el influjo provocador de los títeres. Lo demuestra la imagen pétrea y el andar extracotidiano de los personajes de Cecilia de Barro, creación del avileño Morón Teatro que dirige Orlando Concepción, sobre la archiconocida novela de Cirilo VillaverdeAy Margarita o La loca aventura e increíble historia del caballero que conquistó su luz, del Teatro Andante, de Bayamo, bajo la guía de Juan González Fiffe, cuenta una historia juglaresca con zancos, sombreros, mojigangas y música en directo. Lo titiritero está presente de la misma manera que en El viejo y el mar, la interesantísima visión callejera del Mirón Cubano, de Matanzas, protagonizado y dirigido por Francisco “Pancho” Rodríguez, donde destacan la banda sonora de Raúl Valdés y los diseños de figuras gigantes de Adán Rodríguez, de lo mejor visto recientemente en el teatro al aire libre.

Otras atractivas producciones con marcado acento titiritero podrán ser vistas en la programación off festival. Del mismo modo habrá puestas en escena como parte del programa oficial que no tienen nada que ver con retablos o figuras de tela, papel y cartón. Pero a nadie le quepa duda que junto a la presencia cierta o imaginada del maestro Peter Brook en La Habana estarán los títeres. Falta por anunciarse aún la muestra internacional. De seguro ahí también estarán los muñecos, dispuestos como el viejo y jovencísimo Peter, a mirar el mundo con ojos de niños, apostando por una escena que saque a la superficie las contradicciones del ser humano, tal vez la principal razón por la que todavía el teatro vive.

Imagen: La Jiribilla
Ay Margarita o La loca aventura e increíble historia del caballero que conquistó su luz
Teatro Andante, de Bayamo

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