Francisco, Vía Crucis y el recuerdo de una muestra de arte cubano

Pedro de la Hoz • La Habana, Cuba

En medio de la primavera italiana de 2014, un artista cubano irrumpía en los predios vaticanos. Alexis Leyva Machado, Kcho, desplegaba una exposición de pinturas, dibujos e instalaciones en el Palazzo della Cancelleria, bajo un título simbólico pero directo, Vía Crucis.

He vuelto por estos días al catálogo de la exposición y al número de la revista Artein que reseñó la muestra con una foto del artista en portada, animado por dos acontecimientos: la visita del Papa Francisco a Cuba y la grave crisis humanitaria que tiene lugar en Europa ante la llegada masiva de refugiados del Medio Oriente y África, que huyen de las guerras y la furia terrorista que asola a dichas regiones.

Recuerdo haber visitado la exposición de Kcho junto al poeta Miguel Barnet  y el embajador cubano ante la Santa Sede, Rodney López. El Palazzo della Cancelleria forma parte de las instituciones del Estado del Vaticano que radican fuera de las fronteras formales de la sede pontificia. A un costado del Corso Vittorio Emanuele II y muy cerca del Campo di Fiori, en Roma, se alza esta edificación de estilo renacentista, inspirada en las construcciones florentinas de la época.  Amable por fuera, severa por dentro. En la llamada Sala de los Cien Días, decorada por los impresionantes frescos de Giorgio Vasari, se respira todavía una atmósfera inquisitorial. Cabe recordar que en el vecino Campo di Fiori fue quemado Giordano Bruno por hereje.

La obra de Kcho compartió espacio con una exposición que desde entonces y hasta el año próximo constituye una de las atracciones romanas, Leonardo da Vinci: el genio y la invención, que reconstruye cerca de 50 diseños originales del artista concebidos para el vuelo, la locomoción y el arte de la guerra.

Kcho estaba allí con nuevas versiones de su tema de siempre: las migraciones. Por esos días a Lampedusa arribaban cientos de migrantes desde el norte africano y no pocos morían antes de llegar a tierra firme.

El diario del Vaticano, L’ Osservatore Romano, señaló: “En la obra del artista cubano no hay nada pintoresco (…) Kcho relata la zozobra de los que optan por el camino del mar para hacer un cambio en su vida. A diferencia de las obras suyas presentadas hace tres años en la Bienal de Venecia, en esta muestra la imagen de la cruz explicita la angustia en medio de barcos que naufragan en el mar”.

Meses antes de quedar inaugurada la muestra, justo en los primeros días de su Pontificado, Francisco fue a Lampedusa y se dirigió a los inmigrantes con estas palabras: “¿Quién es el responsable de la sangre de estos hermanos y hermanas? ¡Nadie! Todos nosotros respondemos así: no soy yo, yo no tengo nada que ver, serán otros, ciertamente no yo. Pero Dios pregunta a cada uno de nosotros: “¿Dónde está la sangre de tu hermano que grita hasta mí?” Hoy nadie se siente responsable de esto; hemos perdido el sentido de la responsabilidad fraterna (…) La cultura del bienestar, que nos lleva a pensar en nosotros mismos, nos vuelve insensibles a los gritos de los demás, nos hace vivir en pompas de jabón, que son bellas, pero no son nada, son la ilusión de lo fútil, de lo provisorio, que lleva a la indiferencia hacia los demás, es más lleva a la globalización de la indiferencia. En este mundo de la globalización hemos caído en la globalización de la indiferencia. ¡Nos hemos habituado al sufrimiento del otro, no nos concierne, no nos interesa, no es un asunto nuestro!”.

De entonces a acá, la situación se ha vuelto mucho más explosiva. Justo antes de que el Papa Francisco emprendiese su viaje a Cuba,  Alemania anunció sorpresivamente la aplicación de nuevos controles fronterizo este lunes, y el resto de Europa pareció seguir la pauta de Berlín, como lo hicieron Grecia y Austria: Atenas aumentó la vigilancia en el río Evros, fronterizo con Turquía, y Viena hizo lo propio en sus fronteras con Eslovenia.

En esa misma línea, el primer ministro francés Manuel Valls advirtió que  París "no dudará" en volver a implementar controles, en tanto a la hora de escribir estas líneas la radio británica BBC reportaba la brutalidad policial de las fuerzas represivas húngaras contra los inmigrantes procedentes de la ciudad serbia de Horgos.

Ante la coyuntura actual, Francisco ha dicho: "Frente a la tragedia de decenas de miles de refugiados que huyen de la muerte por la guerra y por el hambre, y quienes recorren un camino hacia una esperanza de vida, el Evangelio nos llama a ser hospitalarios con los más pequeños y los más abandonados, a darles esperanza concreta. Cada parroquia, cada comunidad religiosa, cada monasterio, cada santuario en Europa acogerá una familia, empezando por mi diócesis de Roma".

¿Escucharán los estados europeos el llamado de Bergoglio?

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