Crowd pleaser

J.R. Fragela • Matanzas, Cuba

Quince minutos antes de comenzar el taller literario estamos todos en la entrada, conversando como siempre de lo mismo con lo mismo. Ya saben. Carpentier es el mejor. No, Lezama sí es el bárbaro. Qué Lezama ni Lezama, Virgilio sí es un monstruo. Guillermo Cabrera Infante, ese sí es lo máximo. Eres un comemierda, no te das cuenta de que Luis Rogelio Nogueras sí le sabe a la cosa. ¿Y qué bolá con Eliseo Diego? ¿Y Severo Sarduy? Asere, olvídate de eso, el caballo es Guillén. Antes que Guillén me quedo con Dulce María Loynaz. Dulce María está sobrevalorada, igual que Onelio. ¿Y Félix Pita, y Manuel Navarro Luna? También son una mierda, el fuera de serie de verdad es Carlos Montenegro. Se ve que este no ha leído a Miguel de Carrión. Caballero, olvídense de todo eso, el bestia es Manuel Cofiño, un best seller en su tiempo. ¿Y qué me vas a decir de Retamar? Este se volvió loco, yo me quedo con Arrufat. Oye eso, consorte, deja que le preste mi novela de Barnet.  Sarusky y Sasha tienen cosas buenísimas. El que escribe mortal es Pablo Armando. ¿Y dónde tú dejas a Carilda, y a Nancy, y a Rafaela Chacón? Esta es media monga, no le hagan caso, la mostra de verdad es Lina de Feria, y Reina María y... César López y Roberto Manzano tienen tremenda talla ahí. ¿Y qué bolá con Heras León? Me cuadra, me cuadra, pero Mirta Yáñez tiene una descarga ahí que también me cuadra. Mijo, la mostra de las mostras es Ena Lucía, olvídate de eso. ¿Y Marilyn, dónde tú dejas a Marilyn, ah y Karla Suárez, y Ana Lidia y Wendy Guerra? Caballero, ya no hablen más, el bestia es Guillermo Vidal, no hay pa´ nadie. Le descargo a Guillermo pero también a Rogelio Riverón, él escribió una… Consorte, Garrandés es el caballo. De verdad que éste es un perro, Ronaldo Menéndez, ese es el tipo, asere. No sean guanajos, Marcial Gala escribe durísimo. ¿Y dónde tú dejas a Jorge Ángel Pérez, y a Curbelo, y a Reinaldo Montero y a Alberto Guerra? Ustedes no saben nada de nada, aquí el caballo, el mostro de verda´ es Cirilo. ¿Quién? Cirilo Villaverde. Eh pero mira este loco con esa talla fula, el mostro, el mejor es…y así, durante quince, veinte, treinta, cuarenta minutos. Toda la vida.

Es una droga. Una energía que nos hace chocar hasta el cansancio.

Quizá, por haber llegado de último a este taller tengo poco que opinar. Solo me dedico a leer y leer. Leo los libros que me prestan, sin prejuicios, pues soy de los pocos, o el único del grupo que lee libros como una experiencia para mis sentidos. Quizá el único que se introduce en los libros y asume el cuerpo y las ilusiones de cada personaje. Sufre o disfruta cada historia. El único, creo, que atraviesa el libro como se atraviesan los días, las horas.

Bueno, ¿y tú qué?, me pregunta alguien, ¿te cuadró la novela que te presté? Y me asaltan los criterios sobre escritores y publicaciones, casi siempre negativos, rencorosos, embadurnados de sangre.

Al parecer nadie está a la altura. Nadie puede llenar el pozo ciego de estas tardes de sábado.

Tampoco, supongo, desean llenarlo. De otro modo no andarían con unas palas de arriba para abajo, excavando constantemente la tierra húmeda.

Pienso que es un asunto generacional, de venganza contra los que han construido una escalera difícil de escalar.

Pero luego el profesor dice:

Hoy les voy a hablar de la Generación 00, de un grupo de escritores que comenzaron a publicar a partir del 2000.

Me volteo en mi silla. Miro hacia atrás. Veo los rostros de los alumnos. El profesor no sabe lo que hace. Les está dando sangre a estos buitres.

Luego regurgitarán. Se picarán entre ellos. Se transformarán en figuras desagradables.

Escucho alguno de los nombres que pronuncia el profesor: Raúl Flores, Orlando Luis. Ahmel Echevarría, Jorge Enrique Lage, Michel Encinosa, Polina Martínez, Arnaldo Muñoz, etc.

Son escritores que tienen la misma o menos edad que nosotros, pero los buitres abren las alas, llenas de espinas y garras.

Quedo un poco descolocado, pues ya esto no se trata de un problema generacional. Los alumnos critican, piden sangre, cabezas, quieren derribar todo lo que se ponga enfrente.

Al parecer esa es la filosofía de estos alumnos manchados de sangre: destruir lo que aparezca en su camino. Dar picotazos, desmembrar cuerpos, enterrar las dagas con una furia, una rabia tan inmoderada que por momentos podría comparar con un amor iracundo, obsesivo, pues al final todos guardan los miembros diseccionados en sus mochilas, nadie arroja ni siquiera el más mínimo desperdicio, la más mínima gota de sangre.

En la noche, sentados en el muro del malecón, el debate sobre literatura cubana se convierte en una inquisición. Los alumnos se han convertido en monstruos. Azufre y llamas por todos lados. Nadie es lo suficientemente bueno para ellos. Ningún libro publicado vale la pena. Todos son perfectibles. Todos deben ser incinerados.

 Yo he terminado de leer a escondidas uno de los cuentos del libro que el profesor me prestó. “Crowd Pleaser”, de Raúl Flores, uno de los escritores más criticados durante esta noche, al que más han torturado una y otra vez.

Sin perder tiempo, hago lo que hago siempre. Escondo el libro dentro de mi libreta de apuntes y digo:

Caballero, atiendan para acá, quiero leer el último cuento que escribí.
Y leo “Crowd Pleaser”. Lo leo como si estuviese mostrando un pedazo de mi vida. Es un cuento grandioso que trata sobre el desvanecimiento de un sueño. Sobre esas cosas que nunca podemos lograr. Que nos convierten el corazón en un pozo amargo. Esas cosas que nos convierten en seres rabiosos, incompletos, con deseos de aullar, rabiar, romper todo a nuestro paso.

Los demás guardan silencio. Los colmillos dejan de brillar. Y las garras. Y el aliento de fuego. Después me dicen, Ño, tremendo cuento. Eso sí está bueno. Me felicitan. Por fin escribes algo bueno de verdad. Me tocan los hombros. Se sienten completamente identificados

Luego sacan de nuevo las garras, cae un rayo a lo lejos y continúan despedazando a las nuevas víctimas. A ese mierdero Raúl Flores. Bueno para nada. 

 

Tomado de Cubaliteraria
Ficha: J.R. Fragela (Matanzas, 1978) Narrador. Tiene publicado los libros El sentido del mundo (Extramuros, 2012) y El cordero aúlla (Premio Alejo Carpentier, Letras Cubanas, 2014). Mereció los premios Farraluque de Literatura Erótica (2006), Ernest Hemingway (2007), Luis Rogelio Nogueras (2011) y Paco Mir de Narrativa (2013).

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