Hero, quincenario de Sancti Spíritus

Cira Romero • La Habana, Cuba

“Revista latinoamericana de literatura, ciencias y artes”, se lee en el primer número de esta publicación, aparecida en 1907 y cuya existencia se interrumpió en ocasiones —no se han visto ejemplares entre 1933 y 1941— y el último número conocido corresponde a enero-febrero de 1944.

Estamos en presencia, entonces, de un hecho poco frecuente, tanto en La Habana como en el resto del país: una revista de, al parecer, larga duración, quizá comparable con la manzanillera Orto (1912-1957), si llegara a verificarse que entre el lapso antes aludido continuó apareciendo. En el ejemplar del 10 de enero de 1911 se expresaba: “El día 20 del pasado diciembre cumpliéronse tres años desde que el primer número de esta revista salió a la luz pública…”, afirmación que verifica su nacimiento en el mencionado año 1907. Era su director Anastasio Fernández-Morera y su redactor jefe Jacinto Gomer Fernández-Morera, este último padre del primero y fundador de la publicación. Aparecía los días 10 y 20 de cada mes. Hacia 1910 pasó a llamarse Hero. Lectura para todos. Magazine mensual y como subtítulo “Magazine latinoamericano”.

Además de reflejar la vida cultural cubana, dedicó amplio espacio a la de Sancti Spíritus. Asimismo publicó poemas, ensayos y crítica literaria de escritores preferentemente latinoamericanos y entre los cubanos ocuparon sitio destacado Agustín Acosta, Arturo R. Carricarte y Gustavo Sánchez Galarraga. De Acosta dieron a conocer poemas de su primer libro, Ala (1915), que contiene, como ha dicho Cintio Vitier, los rumbos principales de toda su producción: el modernismo artificioso y decadente, con influencia de Rubén Darío y Federico Uhrbach. De su segundo libro, Hermanita (1923) donde está presente la sencillez sentimental y “filosófica” con suave deje irónico publicaron, entre otros muchos poemas, “Torno a la luz”, considerado por la crítica como lo mejor que escribió por esos años:

 

Torno a la luz secreta de tus ojos sagrados,

de tu mirada buena, de tu llanto de ayer…

Surges, entre mis viejos amores olvidados,

solo por tu inefable ternura de mujer.

 

Cómo se ha marchitado mi corazón que un día

se dio fragante y puro a tu imposible amor…!

Si lo viera tu alma lo reconocería

solo porque tú vives en él hecha dolor.

 

Cuándo dejé de verte? Cuándo, mi vida, cuándo?

No oyes en estos versos algo que está llorando?

—Un temblor que solloza, un dolor sin enojos—.

Me verás en tu viejo recuerdo todavía’

Yo soy aquel que un día vio la gloria en tus ojos

Y no ha podido nunca olvidar ese día…!

 

Heros tuvo repercusión en la prensa habanera. El periódico El Triunfo le dedicó un elogioso comentario en su número correspondiente al 7 de febrero de 1910, en el cual subrayaban el hecho de que “en el interior de la Isla” se publicara una revista de tan alta calidad literaria y exhortaban a su director a continuar la labor emprendida.

Sin duda, la aparición y el sostenimiento de Hero constituyeron un esfuerzo editorial serio y sostenido, que colocó a la ciudad del Espíritu Santo, que recién cumplió cinco siglos de vida, en un lugar destacado en el rango de la prensa periódica cubana del momento.  

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