Lorna Burdsall, algo más que una nota al pie de la danza en Cuba

Marilyn Garbey • La Habana, Cuba
Fotos:
Fotos: Gabriel Guerra Bianchini y Xavier Carvajal 
 

Aquel día en que se cumplían exactamente 54 años de la primera presentación al público del Conjunto de Danza Moderna del Teatro Nacional;  exactamente en el mismo lugar, la sala Covarrubias, se lanzaba Más que una nota al pie,  la autobiografía de Lorna Burdsall, protagonista de aquel hecho, pues fue una de las pioneras del movimiento de danza moderna en Cuba.

Editado por el sello Unión, el libro recoge la intensa vida de una mujer que salió de Nueva Inglaterra para llegar a Cuba y aquí, por amor, sumarse a la Revolución, fundar una familia y  realizarse como bailarina profesional.

Imagen: La Jiribilla
Una de la creaciones emblemáticas de Lorna Burdsall
 

La mirada del otro

¿Cómo una norteamericana se aplatana en la Cuba revolucionaria? La mirada de Lorna carga con un soplo de asombro que, parece,  la acompañó a lo largo de su vida. El clima, la comida, la forma de establecer las relaciones humanas, el baile. Es una nota simpática la manera en que comienza su narración haciendo referencia a la cotidianidad habanera, signada por la escasez de agua. Así el lector ya queda avisado. Esto no es un tratado de técnica de danza, sino el relato de la vida de una mujer, pero inmediatamente sabrá que ella incorpora los elementos de la cotidianidad a su gran pasión, la danza, porque cuenta cómo los tanques que le servían para recolectar agua pronto se convirtieron en objetos escenográficos de sus coreografías.

¿Cómo una norteamericana se aplatana en la Cuba revolucionaria? La mirada de Lorna carga con un soplo de asombro que, parece,  la acompañó a lo largo de su vida

La familia

Fue en Nueva York  donde conoció a Manuel Piñeiro cuando aquel estudiaba Economía por mandato familiar. Con el que luego sería el legendario Comandante Barba Roja por su desempeño en la Revolución cubana formaría una familia,  y así su vida estaría marcada por las tareas que le exigía al esposo las transformaciones revolucionarias. Sobre sus esfuerzos por mantener la comunicación con su familia norteamericana en los años de muy tensas relaciones entre Cuba y Estados Unidos, de sus empeños  por explicarle a la familia norteamericana que la realidad cubana no era la que mostraba la prensa en contra de la Revolución, hay aquí conmovedoras pruebas. 

La danza

Lorna tomó clases en la prestigiosa  Escuela Julliard, con Marta Graham, José Limon y Doris Humprey, grandes maestros de la danza universal, referentes hasta el día de hoy. Ya en Cuba intentó desarrollar su inclinación por la danza, pero hubo de esperar hasta la convocatoria lanzada por Ramiro Guerra para fundar el Departamento de Danza Moderna del Teatro Nacional de Cuba. Allí aportó sus conocimientos, y montó dos piezas de Doris Humprey que conformaron el primer programa presentado por la agrupación, Estudio de las aguas y La vida de las abejas. En lo adelante, Lorna sería uno de los pilares de la danza en Cuba, como bailarina, como coreógrafa, como directora del Conjunto de Danza Moderna, como fundadora de la Escuela Nacional de Danza. En 1981  fundó la compañía Así somos, que abrió una perspectiva diferente a la danza que se hacía en Cuba en esos momentos. El espíritu de Lorna ha reencarnado  en su nieta Gabriela, que es hoy primera figura de la compañía que ella fundó.

Imagen: La Jiribilla
Gabriela, nieta de Lorna y bailarina como ella, emplea un tanque plástico para su danza
como otrora lo hizo su abuela 
 

Ejercicios para ser feliz

Yo no conocí a Lorna Burdsall. Algunas veces la vi en el teatro, sabía era la norteamericana que formó parte del núcleo fundador de la danza moderna en Cuba. También sabía que había fundado Así somos, la primera agrupación de danza contemporánea que se desprendía de la compañía madre. Creo que muchos de mi generación, ocupados en otras urgencias vitales y creativas, no sospechábamos quién era esa mujer. Leer su autobiografía, lectura grata y apasionante, fue la posibilidad de descubrirla, de comprender que abrió  un camino, allá en los 80, que tan solo  hoy podemos aquilatar en su verdadera magnitud.

Dice Lorna le habían augurado que escribiría sus memorias, y afortunadamente el presagio se cumplió. Por esa razón hoy tenemos un valioso texto, de obligada consulta para todo aquel amante de la danza, pero también  testimonio de una mujer enrolada en sucesos que cambiaron la Historia del país, estrechamente vinculada a figuras como Fidel Castro o el Che Guevara. Ella refiere, por ejemplo,  cómo tuvo que hacer un alto en su trabajo en la compañía danzaria para traducir al inglés el Diario del Che en Bolivia. Sorprende, entonces, que una vida de tal intensidad, entre la danza y la política,  sea narrada con absoluta sencillez, sin alardes.

Hoy, a la luz de las teorizaciones sobre géneros, danza del presentar, cambios de paradigmas, ruptura de fronteras en el arte, la figura de Lorna Burdsall se alza en su verdadera dimensión

Hoy, a la luz de las teorizaciones sobre géneros, danza del presentar, cambios de paradigmas, ruptura de fronteras en el arte, la figura de Lorna Burdsall se alza en su verdadera dimensión. En los 80 otros sucesos conmovían a los espectadores. El Ballet Teatro de La Habana, Marianela Boán y Rosario Cárdenas, Teatro Buendía, Teatro del Obstáculo, el naciente Teatro El Público o la Manteca de Alberto Pedro, eran quienes marcaban la pauta en virtud de las representaciones de los conflictos que nos angustiaban por esos días.  Las indagaciones de Lorna tenían lugar en la sala de su casa, con gente que quería seguirla sin que importara su cualidad corporal,  sin  que interesara si se había formado como bailarín, incorporando los objetos de la cotidianidad a la obra, compartiendo entre todos el pan de cada día. Eso  podría explicar por qué la crítica de la época le dedicó  tan pocas cuartillas, por qué le llegó tan tarde el Premio Nacional de Danza y el Premio Nacional de Enseñanza Artística.

Debo agradecer a Adolfo Izquierdo la posibilidad de redescubrir a Lorna Burdsall. Quien fuera su cercano colaborador presentó la exposición Burdsall-Izquierdo Continuo Espacio-Tiempo durante las jornadas del Festival Danza en Paisajes Urbanos, Habana Vieja Ciudad en Movimiento. La proyección de imágenes audiovisuales de la obra de Lorna revela al espectador cuánto se adelantó ella a muchas de las búsquedas que ahora ocupan a creadores de Cuba y del resto del mundo. Presentándose en la sala de su casa, en museos o círculos infantiles, Lorna proponía involucrar al público, invitándolo a disfrazarse para compartir el escenario con los bailarines o realizaba improvisaciones con objetos inusuales encontrados en lugares insospechados —un paracaídas, un tanque plástico azul, tubos de papel— que se convertían en piezas inquietantes, donde muchas veces prevalecía el sentido del humor, en esa aventura le siguieron bailarines asalariados en otras compañías, que trabajaban con ella por amor al arte de la danza, por necesidad de buscar otras vías creativas para expresarse.

Imagen: La Jiribilla

Quiero compartir los recuerdos de Lorna sobre el día que decidió proponer a sus alumnos de la Escuela Nacional de Danza, quienes la seguirían en la fundación de Así somos, una singular forma de crear:

 “Los huevos, el azúcar parda, la avena, las hojuelas de maíz y la canela utilizados para confeccionar las galleticas, eran comparables a los elementos necesarios para crear una danza de acuerdo a Doris Humphrey: ritmo (métrico, emocional o de respiración), diseño (simétrico o asimétrico) y dinámica (fuerte o débil).  En el fondo, mi deseo era transmitirles la importancia de conocerse a sí mismos; descubrir los rasgos nacionales y las características individuales que los conducirían a su propia identidad y originalidad de expresión, en una Cuba singular y en un período único de su historia”. [1]

Felicios, ejercicios para ser feliz es una de las piezas de Lorna que más me conmueven porque era expresión de su filosofía de vida: “Después de un tiempo de vida de haber estado enseñando a competir, por fortuna algunas personas se están percatando de que esa competencia  no es necesaria en el camino a la felicidad y que poseer más territorios no resuelve todos los problemas”. [2]

Y así estas palabras quedan como rica herencia de la danza cubana, alimentando el espíritu de los hacedores y de sus espectadores; corroboran por qué Lorna Burdsall no es una nota al pie, sino uno de los pilares de nuestra danza.

 

Notas
  1. Lorna Burdsall, Más que una nota al pie, Ediciones UNION, 2012, p.p. 286:
  2. Ibid, p.p.  319- 320

 

 

 

 

 

 

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