Djoy de Cuba: “La música nos une a todos”

Rosana Berjaga • La Habana, Cuba

El Classical Rave llegó a La Habana mediante el influjo transgresor del Maestro Leo Brouwer y como novedad para los nacionales, la interconexión la música  electrónica y la clásica demuestran que no hay abismos entre los géneros musicales.

La Jiribilla se acercó a Djoy de Cuba para compartir expectativas sobre el espectáculo que forma parte de la propuesta del Festival Las Voces Humanas (FLVH), producido por la Oficina Leo Brouwer.

Visiblemente emocionado, el Dj admitió estar nervioso y honrado, mientras se preparaba para mostrarle a la exigente audiencia reunida en Fábrica de Arte Cubano, algo de sus más recientes “exploraciones”.

“El Classical Rave es un tipo de show muy nuevo, proveniente de Europa. Ahora con el Taller de Industria y Marketing Musical (incluido en el programa de FLVH), impartido por el músico y productor Brendan Jan Walsh (GB), creador de esta experimentación musical, me he puesto más al corriente de lo que está aconteciendo con este tipo de evento musical.

“Realmente, todo comenzó con una propuesta de la Embajada de Noruega en Cuba, para celebrar el Día de la Cultura de ese país. Trabajé con la música del compositor y pianista noruego (Edvard) Grieg y la verdad es que en principio no estuvo pensada para discotecas, aunque luego me di cuenta de que sí es algo bailable. Después, desde la Oficina Leo Brouwer me llamaron para participar de este Rave. Aunque no imaginaba la magnitud real de esto, me pareció bien, porque ser parte de un Festival como los organizados por el Maestro es algo que uno siempre agradece.

“Comencé experimentando con Preludio, pero después seguí investigando, metiéndome dentro de ese mundo. Espero siempre buena recepción, porque hay temas muy intensos, muy emotivos, como uno sobre la muerte de la madre del compositor, una temática que me toca muy de cerca, pues estoy pasando por un proceso similar. Y lo curioso es que comencé a trabajar con esta pieza incluso antes de enterarme de su origen, luego entendí por qué me había tocado tanto.

“Actué con Daiana García y su Orquesta de Cámara de La Habana, pero uno de mis sueños es poder actuar con todas las orquestas y cameratas que tenemos aquí. Ahora tengo la suerte de ser apadrinado por un músico que considero entre los mejores de este país. La verdad, me siento honrado, porque ser Dj te puede traer muchos conflictos, sobre todo porque en nuestro país no nos ven todavía como verdaderos músicos. Es por eso este momento ha sido importante. Creo que esto puede contribuir a que se abran nuevos espacios de colaboración y para demostrar que la música nos une a todos sin necesidad de establecer denominaciones.

“Los artistas convencionales tienen la formación académica. Los disc-jockey, somos como niños, con la misma necesidad de experimentar, buscar, explorar, que tienen ellos. Para muchos de nosotros, la música también está en las venas. La diferencia son los instrumentos mediante los cuales sacamos esa melodía interior. Y es que en Cuba todo es musical. El cubano come, duerme, camina y vive con la música. Es parte de lo que somos”.

La presentación de Djoy de Cuba incluyó cuatro temas junto al conjunto dirigido por Daiana García, 20 minutos que el Dj describió como “muy intensos”.

“La primera vez que fuimos a ensayar las muchachas nunca habían tocado estos temas. A mí me sorprendió mucho. Creí que íbamos a pasar un tiempo para acompasarnos, pero no, ellas lo hicieron todo de arriba abajo, de una sola vez. Eso es algo que respeto y admiro. Ese primer ensayo me provocó un nudo en la garganta. Me ha gustado tanto lo que hicimos aquí, que me gustaría hacer un disco con los temas”.

¿Qué fue lo más difícil aquí?

Fue menos difícil de lo que esperaba. No creo que haya tantas diferencias como se suele pensar. Creo, más bien, que esto es parte de la evolución de la música. Tal vez si Bach o Grieg, dos innovadores, vivieran en esta época harían algo parecido a lo que intentamos aquí. Podemos incluso pensar que ellos reencarnaron en alguno de nuestros productores de música electrónica, porque hay gente haciendo cosas muy buenas…Esto es parte de una evolución. Extraemos el espíritu de las piezas y las llevamos a nuestro terreno, las reconstruimos.

“Cuando monté por primera vez (2009) “Bacalao con pan”, de Irakere, lo escuché y no me gustó. Los timbres me parecieron muy elementales, así que lo guardé y no lo hice público. Tiempo después un primo mío lo escuchó y me aseguró que iba a ser un éxito. No estaba muy convencido, pero una noche probé, y me sorprendió cómo la fiesta se viró de cabeza con ese tema.

“A partir de ahí, ha pasado lo mismo siempre. No importa si son ingleses, franceses, peruanos, la fiesta se pone de cabeza cuando suena mi versión de “Bacalao con pan”. La única explicación que encontré para eso es que, a pesar de la diferencia de sonoridad, había conseguido sacar el feeling de la canción. Eso se sabe cuando ves la respuesta del público.

“También tengo ganas de hacer otras cosas con la Orquesta de Cámara porque es un proyecto de una calidad tremenda. Solo puedo decir que para mí todo este proceso ha sido intenso. Es un espectáculo que puede cambiar muchas cosas en el escenario musical de este país. Espero que así sea”.

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