Artes Plásticas

Post-it 3, hay de todo

A finales del presente octubre —con la entrega de los premios y la presentación del catálogo— concluirá la tercera edición de Post-it, expoventa de arte contemporáneo cubano, que en esta ocasión ha ocupado cuatro importantes galerías de la capital cubana: Collage Habana, Artis 718, Arte-Facto y la galería Galiano.

María Milián, Directora del Centro Nacional de Artes Plásticas Collage Habana y quien ha estado muy cerca de las tres ediciones de Post-it efectuadas hasta el momento, aseguró en conversación con La Jiribilla que “arribar a la tercera edición es un logro” y entraña nuevos compromisos.

“Este evento —enfatiza Milián— persigue validar la visibilidad del arte emergente cubano, además propiciar que especialistas reconozcan qué es lo que es lo más inmediato que se está creando y conceptualizando.

Post-it está dirigido, fundamentalmente, a los jóvenes menores de 35 años. Hay quienes cuestionan por qué se realiza una expoventa y la respuesta es simple: pertenecemos al Fondo Cubano de Bienes Culturales, que es una entidad comercializadora, y por supuesto nos regimos por las pautas que tiene, pero lo esencial es la promoción.

“Con ese claro objetivo promocional, nos preocupamos porque la convocatoria de esta tercera edición llegara a todo el país para que no se convierta en un evento capitalino. Gracias a esa estrategia se presentaron 166 artistas de casi todos los territorios, exceptuando Guantánamo. Es algo muy satisfactorio.

Post-it ha estado vinculado a la creación de nuevos espacios en la capital, de ahí que el Fondo de Bienes Culturales realice un trabajo en torno al desarrollo de las artes plásticas y su posicionamiento. En el primer Post-it se restauraron las Galerías Galiano y Collage Habana, en el segundo se abrió Artis 718 y en esta tercera edición contamos con un nuevo espacio que —aunque está dirigido al diseño— se vincula al evento: me refiero Arte-Facto, ubicado en calle 8, entre 11 y 13, en el Vedado capitalino.

¿Y en cuanto al público?

Nos satisface mucho constatar un rejuvenecimiento en los espectadores. Casi siempre las inauguraciones se caracterizan por el mismo público, es decir, curadores, estudiantes de arte, etc. y con Post-it estamos viendo un público renovado y plural y eso es importantísimo.

¿Cuál fue el concepto seguido para distribuir las obras en los cuatro espacios habilitados para el evento?

Fue complejo y difícil porque Post-it es un evento colectivo y, por lo tanto, las técnicas son diferentes al igual que los discursos. Existe una comisión de admisión que está integrada por las especialistas de las galerías  involucradas con el evento desde su nacimiento; ese equipo, que está conformado por jóvenes graduadas de Historia del Arte, se reúne y hace un análisis. Cuando esa selección concluye, ya está hecha una primera museografía.

Hay que reconocer que, efectivamente, es complejo porque no existe un hilo conductor, no hay una temática determinada. Por otro lado, es muy plural  la estética que hoy estamos viendo, no obstante hemos tratado de emplazar con coherencia las obras en cada espacio.

Son “piezas inéditas y de tema libre”, una novedad que se introduce en esta tercera edición

Queríamos que las obras no fueran reconocidas y que no hubieran participado en otros eventos porque, en definitiva, es un concurso que tiene premiación y no resultaría interesante. Al decir de algunos críticos, esta tercera edición ha tenido algunos desbalances y puede que sea cierto, pero no podemos olvidar que este año se desarrolló la XII Bienal de La Habana y a muchos participantes les quedó poco tiempo para volver a hacer una obra inédita.

¿A qué manifestaciones se abre Post-it?

A todas. Nosotros hemos tenido pintura, dibujo, grabado, escultura, videoarte, instalaciones… Estamos abiertos a recibir todos los soportes.

Luego de apreciar parte de la más reciente producción de arte joven, ¿a qué conclusión se puede llegar?

Hay un elemento enriquecedor: se cuenta con mucho oficio que está respaldado por la enseñanza artística y, por otro parte, uno siente que existe una retroalimentación internacional. Estamos viviendo una época en que no puedes estar metido dentro de  una burbuja —Internet nos toca a todos— y la aplicación de nuevas tecnologías en la obra es algo que se palpa. Pero, también, hay piezas tradicionales en las que el dibujo es lo esencial. Hay de todo y, creo, la pluralidad estética es la característica.

No obstante, a veces percibo que el arte joven está como perdiendo el oficio…

No lo creo. Lo que sucede es que los jóvenes —luego de conocer el oficio— comienzan a  hacer una obra mucho más abierta, de vanguardia. En cada una de estas piezas uno nota que subyace un gran interés por la investigación y siempre hay un trasfondo, la búsqueda de una experiencia conceptual importante. 

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