Cantores...

Teresa Parodi: “Es la gente quien me enseña” (II)

Fidel Díaz Castro • La Habana, Cuba
Imágenes de Archivo

Hace algunas semanas publiqué en esta sección de La Jiribilla, la primera parte de una entrevista que hice a la cantautora Teresa Parodi hace casi dos años y que, por razones técnicas no había podido sacar antes. Aquí va, con el añadido de saber que estuvo nuevamente entre nosotros en la reunión de ministros de Cultura de la Celac, la continuidad de aquel encuentro con una de las voces más hondas de la canción de nuestros pueblos. 

Imagen: La Jiribilla

Fidel Díaz (FD): Teresa, me gustaría que me hablara de su encuentro con los trovadores cubanos, ya en persona…

Teresa Parodi (TP): Hago un concierto en el Luna Park con Pablo y Sara, ahí me conecto con ellos, sobre todo con Sara, con la que tuve una linda amistad, era muy campechana, muy cariñosa. Después se volvió varias veces a la Argentina y la fui a ver todas las ocasiones que ella tocó.

Fue impresionante escucharla. No la conocía hasta aquel concierto, y me llamó mucho la atención su canción; era una mujer con una voz muy poderosa, muy clara. Contaba que una vez los compañeros la habían retado y ella había compuesto y musicalizado no sé cuántos poemas de Martí. Me encantó su forma y su energía positiva, la verdad que fue muy lindo conocerla. Por eso le quise dedicar mi concierto en el Centro Pablo de la Torriente.

(FD): Algo que ha marcado la música latinoamericana con su influencia es el rock nacional argentino: Charly García, Luis Alberto Spinetta, Fito Páez, León Gieco que lo fusiona con el folclor…

(TP): El rock nacional argentino, Charly García fue el primero, y León Gieco, que trabaja mucho en el folclor con De Ushuaia a la Quiaca con Gustavo Santaolalla, de productor y con Leda Valladares, la grande, quien hizo una recopilación extraordinaria de las coplas de las mujeres cantoras de toda la zona riquísima del noroeste argentino. Una cosa llena de poesía, una maravilla. Y León viene desde el Sur, como recopilando, recogiendo todas las canciones más hondas del pueblo, de todo el país. Gieco es un hombre del interior, de un pueblo pequeño de Santa Fe. Tiene en su formación, en su cabeza, en su corazón, las canciones del pueblo, está marcado por su zona. Entonces es un creador que sale a buscar las canciones, más allá del rock.

Leda, que trabajó en ese proyecto con León, fue una gran recopiladora igualmente; recorrió todo el país, donde único no ahondó fue en el litoral, pero de todo lo demás llegó a ser una gran investigadora, hizo un gran trabajo antropológico, dejó un legado invaluable.

Era una creadora extraordinaria, una mujer que venía del jazz, cultísima. Tengo el disco suyo cantando jazz, musicalizando poesía, es increíble. Después se dedica por entero a ahondar en el folclor, sacando de cada rincón del país su riqueza musical, para que todo eso se conozca; lo saca a la luz, es un patrimonio cultural tremendo. Todos nosotros somos herederos de ese trabajo, de ese canto colectivo.

Me voy de boca siempre que hace falta
y digo en mis canciones lo que pienso,
y sé que no han de verme de rodillas
pidiendo por la paz del universo;
prefiero las batallas silenciosas
que siguen, por lo bajo, dando el pueblo.

El rock crece en la Argentina con la dictadura, y Charly García desde ahí empieza a decir cosas que nadie decía; nos vimos como impulsados a hablarlas; es que en la dictadura crecen un montón de cosas, pero las mantienen en las sombras; yo misma vengo a parecer realmente en la canción argentina en 1984 cuando gano el Festival de Cosquín.

El 10 de diciembre de 1983 volvimos a la democracia con el gobierno de Alfonsín; antes, en la dictadura, no habría ganado jamás Cosquín. Bueno, ahora tampoco lo ganaría, pues en la actualidad la canción paisajista es la que gana la pelea. Gano el festival con mis canciones hoy conocidas, especialmente “María Pilar”, en que cuento de un desaparecido.

Qué fue lo que ha sucedido, María Pilar,
qué fue lo que ha sucedido con tu Julián.
Los compañeros te ayudan a preguntar
a dónde se lo llevaron, dónde estará,
por qué jamás le pudiste hallar
si le buscaste sin descansar.

Contales de aquella tarde, María Pilar,
cuando al volver con tus hijos del almacén
pudiste ver que sacaban a tu Julián
del fondo de la casilla empujándolo
hacia un auto oscuro como el terror
con que se afligía tu corazón…

Es el año en que vuelve Mercedes Sosa del exilio, no es ninguna casualidad. Se cumplen 30 años de que mi canción nace libre y se nacionaliza en 1984, antes era clandestina. Mercedes me escucha precisamente la noche que gano Cosquín, ahí comienza nuestra amistad.

(FD): Usted dice en una canción Aunque parezca muy repetido / creo en la vida en todo sentido, / amo el profundo y bello destino / de la pureza que no murió. / Creo en el ángel de la poesía / y en las canciones comprometidas / que defendemos de la osadía / de los que atontan a la razón… ¿Es el reto?

(TP): (Ríe) Es el reto. Reto constante, y cuesta. ¿Cómo le vas a decir a un chico joven que le va bárbaro cantando estupideces? A vos te cuesta enormemente hacer tu trabajo, te quedás mirándolo, no sabes qué decir. Las cosas son como son, Fidelito; con rapidez se va a otro lugar, la batalla final es cultural, la profunda, la de base, y ahí tenemos con qué defender, la poesía va a ganar. 

(FD): Hablaba del regreso de Mercedes Sosa, aquel concierto multitudinario al que además, invita a músicos diversos, Charly García, León Gieco

(TP): No pude entrar, porque no tenía plata para pagar el concierto y me paré en la puerta del teatro. Fue colosal, Mercedes fue histórica. Ella junta todos los santos. Es la gran voz de Latinoamérica; ella aúna, en el caudal maravilloso de su voz, todas las voces y todas las formas de la música de nuestros pueblos; por eso es el canto bandera. Tenía siempre la certeza de que había que juntarse, ella nace con ese movimiento, siempre tiene la idea de movimiento: te encontraba en el camino y te sumaba. Cuando me escucha a mí, cuando se graba mi primer concierto, grabamos “Pedro caonero” y me invita a cantar, me lleva a su escenario.

Acostúmbrate a mirar el cielo
como si fuera tuyo, margarita
que lo es hasta donde tus ojos llegan
aunque no me lo creas, margarita,
yponete el vestido de flores lila
con el que vas a misa y no te rindas.

Después de eso me abroquelé, me bajé de todos los festivales, y durante cuatro años sostuve un espectáculo que se llamó “Como hechos, pasaron”; era un encuentro íntimo, que hacía sola con mi canción; era como un diálogo imaginario con un personaje de una de mis canciones: “La margarita” y hablaba con ella del país, de lo que nos estaba pasando, y cantaba. Mercedes me fue a ver no sé cuántas veces; lloraba, hasta que un día me dice: “¡Basta! Tenés que volver a los circuitos, tenés que hacer más cosas, porque ese lugar que vos dejaste lo va a ocupar otro, y lo ocupa con la estupidez, y esto terminó, no lo vuelvas a hacer más; ya lloré todo lo que tenía que llorar”.  

Te estoy hablando de metida
porque te juro, margarita,
que no te puedo ver vencida.
Te presto el hombro por las dudas,
total, a mí no me precisa
ningún gurí, y en todo caso,
yo necesito de tu alegría.

Le hice caso a Mercedes, volví a los festivales, empujada por ella, y con un disco: Señales de vida. Retorné a los escenarios y ella me invitó a diversos escenarios, en Argentina y otras partes del mundo. Hubo ocasiones en que no podía ir por tener amarradas giras, pero siempre que podía me iba, porque Mercedes es impresionante y cuando compartía era de verdad; nunca le conocí —y creo que nadie le conoció— una actitud competitiva, se daba toda. 

En el medio de todo lo que nos pasa
doy señales de vida, por si hace falta.
¿Quién no espera señales de vez en cuando
para darse coraje y seguir andando?

Canto, doy señales de vida como naciendo,
doy señales de vida mientras espero
que me dé sus señales de vida el pueblo.

Imagen: La Jiribilla

(FD): Señales de vida… ¿Eso lo compone durante la dictadura?

(TP): No, no, durante la etapa de Menem, eso lo hago en pleno menemismo, que no es la dictadura, pero es el atontamiento de las cabezas y las personas, es la cultura de la estupidez. Es el momento en que abren las puertas y dejan entrar a mansalva la penetración cultural. Ahí es que me voy, y cuando vuelvo es que escribo esa canción.

(FD): Quiero preguntarle por otra persona muy importante en su vida: María Elena Walsh.   

(TP): María Elena también nos marcó a todos; fue la canción de la resistencia como “Canción a la cigarra”, “Serenata para la tierra de humo”… la carta famosa que escribe al diario La Nación, en que con total lucidez hace denuncias contra la dictadura. Walsh es luminosa, con una especial claridad tanto en sus canciones para adultos como para niños. Algunas emblemáticas como “Canción de cuna para dormir a gobernantes”. 

Duerme tranquilamente que viene un sable
a vigilar tu sueño de gobernante.
América te acuna como una madre
con un brazo de rabia y otro de sangre.
Duerme con aspavientos, duerme y no mandes
que ya te están velando los estudiantes.
Duerme mientras arriba lloran las aves
y el lucero trabaja para la cárcel.

(FD): En Cuba se le conoce especialmente por sus canciones para niños. Por supuesto que “Como la cigarra” es todo un himno y la han cantado muchos trovadores, entre ellos Santiago Feliú, aparte de las versiones antológicas de León Gieco o Mercedes Sosa

Tantas veces me mataron, tantas veces me morí,
sin embargo estoy aquí, resucitando.
Gracias doy a la verdad y la mano con puñal
porque me mató tan mal y seguí cantando.

Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra
igual que sobreviviente que vuelve de la guerra.

(FD): Teresa, la visita a Cuba a través de la invitación del Centro Pablo no es la primera a la Isla…

(TP): Había venido cuando Argentina fue el país invitado a la Feria Internacional del Libro de La Habana. Canté en La Cabaña y luego en dos escuelas.

(FD): En su visita más reciente estuviste en un lugar emblemático para la trova en los últimos diez años, El Mejunje de Santa Clara, ¿cómo le fue?

(TP): Espectacular, fue un momento muy lindo, de mucha emoción, de intensa comunicación. Y me sorprendí pues se sabían muchas de mis canciones, me las pedían; había también un grupo de estudiantes argentinos. Pude escuchar a varios trovadores, me encantó, me llevo canciones de ellos, a ver si alguna que otra la puedo incluir en mi repertorio. Me emocioné mucho escuchándolos, recuerdo especialmente un guajiro que hizo “El son para Eleodoro”… creo que se llama el muchacho Yordan Romero… Me parecieron de una sencillez y una ternura, de una convicción, y me impresionó sobremanera cómo todos se sabían las canciones de todos, uno cantaba y los otros cantaban con él, se sabían todas las letras y hacían voces; la forma colectiva en que trabajan, me quedé impactadísima, eso es hacer el camino juntos. Me voy con esa emoción de haberlos escuchado, de esa manera y con esa idea, ese concepto colectivo del canto, esa es la fuerza que no van a poder cortarnos nunca.

Después fui a Trinidad, me recibieron con los brazos abiertos, el dúo Cofradía, Pachi y Lía, qué decir, una ternura, un humor, una alegría… bueno filmamos un videíto, pues me puse a cantar con ellos. La casa que tienen es una maravilla. Trinidad me volvió loca, es una ciudad detenida en el tiempo; me llené los ojos mirando, me llevo esas imágenes. Pachi y Lía son unos soles, tremendos; me hicieron reír, me hicieron llorar, me acompañaron, me quisieron, los quise, nos quisimos en colectivo…realmente maravilloso. Después fui a Matanzas, allí pude compartir menos, solo la noche en que canté en el concierto de Lien y Rey; les dieron un reconocimiento del Centro Pablo. El público también fue maravilloso allí, un silencio de iglesias.           

Me voy de boca siempre que hace falta
y digo en mis canciones lo que pienso,
y sé que no han de verme de rodillas
pidiendo por la paz del universo,
prefiero las batallas silenciosas
que siguen, por lo bajo, dando el pueblo.

Imagen: La Jiribilla

(FD): Sigues siendo hereje, Teresa Parodi, algo bien difícil cuando se tiene reconocimiento popular, de los medios, de las instituciones, lo que suele llamársele fama, aunque no me gusta el término. Tienes todos los honores de la vida, y no te sientas sobre eso, sigues buscando en la mirada de la gente…

(TP): El punto de contacto con la vida, con la realidad, uno no debe perderlo nunca. Necesito ese contacto con la gente, porque me retroalimento, me nutro de eso, si no mi canción no sirve. Hay que volver siempre a ese pueblo pequeño, a sentir el conecto directo. El otro día canté en una estación de trenes en Argentina, arriba de la vía, el pueblo alrededor. Ese momento para mí es pleno, me llena, porque aprendo. Es la gente quien me enseña. Es esa exhortación, desde su espacio. Parada ahí una me pide con insistencia “Pedro canoero”… y digo: pero ya la canté ¿a qué hora usted vino?  Y ella me responde que estaba trabajando, y se arma la conversación colectiva, no pasa en los megaconciertos, pasa ahí, entre la gente, y eso no tiene precio. Los músicos jóvenes que me acompañan se maravillaban de aquello. Eso es lo que me pone la cabeza en contacto con la tierra, yo soy eso.

(FD): Por último, estuviste en un concierto en los barrios con Silvio Rodríguez…       

(TP): Fue en Buenavista y cayó un torrencial aguacero. Fue impresionante, y me mojé muchísimo, me bañé porque me tiró el cielo un baldazo, así de golpe. Me emocionó lo que hace Silvio, no avisa, no hay casi promoción, y llega y se sube a cantar, así como en casa, y les lleva amigos a tanta gente. Él se enteró que estaba en Cuba y de inmediato me mandó a buscar. Y allí se subió, me presentó, les explicó quién era yo, y cantó conmigo, y cantaron todos, a viva voz y tomándose las manos. Iba por cuatro canciones y tuve que hacer otra más que la gente pidió. Luego vino el agua, me dolió porque le gente se iba a perder su arte, y sabemos de quién se trata; y es hermoso verlo ahí.   

 

Manifiesto

Autora: Teresa Parodi

Me seguirá gustando mientras viva
El mate bien amargo, el crisantemo
Muriéndose de amor entre las manos
De los adolescentes de mi pueblo
El canto de violeta y las calandrias
Creer en la justicia con esmero

Me seguirá gustando mientras viva
Pintarle cartelitos con “te quieros”
A aquellos que caminan a mi lado
Los días del amor bajo este cielo
Me seguirá gustando la poesía
Y amar la libertad que no se ha muerto

No le hago mal a nadie cuando pienso
Que el pan que no se comen los abuelos
Debemos reclamar con toda el alma
Golpeando hasta en las puertas del infierno
Que ya que se quedaron con la torta
Al menos no se queden con el vuelto

Me seguirá gustando mientras viva
Cantarle mis amores a mis viejos
Hablar de los jazmines florecidos
Que perfumaron todo lo que quiero
Hablar con mis amigos del futuro
Llevarle las pancartas a mi pueblo

Me seguirá gustando mientras viva
Mirarme en los ojitos de mis nietos
Pensar que no está muerto quien pelea
Seguir soñando aún el mismo sueño
Vestirme con las flores de septiembre
Y el sol de los domingos en invierno

Me voy de boca siempre que hace falta
Y digo en mis canciones lo que pienso
Y sé que no han de verme de rodillas
Pidiendo por la paz del universo
Prefiero las batallas silenciosas
Que siguen, por lo bajo, dando el pueblo

Tenía que decirles todo esto

 

 

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