Para festejar los 60 de Zenén Calero

Marilyn Garbey • La Habana, Cuba
Foto: Cortesía de Rubén Darío Salazar
 

Mencionar el nombre de Zenén Calero es el pretexto para hablar de un diseñador imprescindible en el devenir del teatro cubano más reciente. Figura alta de andar pausado, mirada transparente, sonrisa afable y trato cortés son rasgos distintivos de su persona, además de su talento excepcional cuando de dar forma escénica a las ideas soñadas por dramaturgos, actores y directores se trata. Zenén, desde su entrañable Matanzas, nos regala siempre un mundo fascinante de colores y texturas, que no solo ha cautivado en nuestros lares, sino también en Polonia, Checoslovaquia, Yugoslavia, Rusia, Suecia, Italia, Francia, España, Martinica, República Dominicana, México, Colombia, Venezuela, Costa Rica, Uruguay y EE.UU.

Imagen: La Jiribilla
Zenén en su taller 
 

Durante años trabajó con el Teatro Papalote que dirige el maestro René Fernández. Allí dio vida a numerosos títeres de todos los tipos posibles: marottes, marionetas, de guantes, de piso y un largo etcétera. Su labor, sin embargo, no se detuvo. Fue el autor de la imagen del grupo: vestuarios, escenografías, programas de mano, ambientaciones de la sede, carteles; y del perfil gráfico del Taller Internacional de Títeres, uno de los más consistentes eventos teatrales del país, que reúne cada dos años, desde 1994, a titiriteros de diversos confines.

Zenén, desde su entrañable Matanzas, nos regala siempre un mundo fascinante de colores y texturas.

Hace ya 21 años, Zenén fundó junto al actor y director Rubén Darío Salazar el Teatro de Las Estaciones, cuyas fronteras van más allá del hecho escénico, y se convirtió por obra y gracia de una labor sostenida, en un proyecto de investigación y promoción del universo de los muñecos. Aquí también asume el diseño como un elemento integral y se empeña con dedicación en la imagen escénica, gráfica, de decoración interior o exterior  o de cuanto objeto represente al grupo al cual pertenece.

En la memoria quedan puestas en escena como La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón, Pelusín y los pájaros, La caja de los juguetes, La virgencita de bronce, Los zapaticos de rosa, entre otras, y más recientemente Cuento de amor en un barrio barroco, espectáculo musical con títeres por el cual recibió el Premio Nacional de Diseño Escénico Rubén Vigón de la UNEAC, en su última edición.

El Centro Cultural Pelusín del Monte, que incluye la Galería-Estudio El Retablo, la Sala Teatro Pepe Camejo y el  Bar Café Espacio JPM, todo bajo su dirección general; es, tal vez, uno de los sitios más hermosos de Matanzas. El visitante es recibido por los más famosos títeres de la historia de la humanidad tallados en madera en la fachada de la institución. Allí Zenén concibe y moldea sus creaciones, pero también organiza muestras de lo más significativo del quehacer plástico vinculado a los títeres, además de sus múltiples conexiones con el universo de la artesanía, la moda, las ilustraciones para libros, los personajes de la televisión nacional, los vestuarios danzarios, así como las escenografías para galas y veladas culturales.

Zenén cumple 60 años en este octubre,  que lleguen hasta él las más cálidas felicitaciones y la petición de que nos siga prodigando con su obra.

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