Fábula de amor inventado entre el niño y la princesa (o viceversa)

María Laura Germán • La Habana, Cuba

Para Zenén Calero, mi príncipe

Imagen: La Jiribilla

Espadas
sueños con lunas
camelias
tardes
mañanas
Quiero vestirte de Lorca
niño
desde mi ventana.
Que tu soledad de verde silbido de caña brava
se deslice de mi frente
hasta mis manos mojadas.
Quiero entregarte el silencio
de una tarde de enramadas
de una gota de la salvia
que en cada rama quebrada
se transforma en verso de oro
si se asoma tu alma clara.
Quiero vestirte de Lorca,
niño,
desde mi ventana.
Quiero tener los barrotes
de una princesa encerrada.
Quiero la trenza más larga
para que hagas la escalada
desde mis talones fríos
hasta mi espalda arropada.
Quiero vestirte de Lorca
si me dejas,
si me amas.
Si me ofreces el disgusto
de correr tras tu esperanza
aunque no la alcance nunca
aunque me sienta cansada.
pero vístete de verde,
niño,
desde tu ventana
y hazme señales de viento,
si algún día,
en la mañana
extrañas el dulce gesto
de esta princesa encerrada.

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