Un fotógrafo que encuentra

Ulises Rodríguez Febles • La Habana, Cuba

Julio  César García observa a Zenén Calero Medina. Lo persigue en instantes de su creación o capta sus obras, que brotan  de sus neuronas y  manos, esas que también el fotógrafo eterniza (fíjese en ellas, en sus poros, en el nacimiento de sus dedos)  y  las lleva a un primer plano: manos dúctiles, libres, procreadoras, que juegan con el papel y con el engrudo.

Está por nacer la vida.  

Imagen: La Jiribilla

¿Es que Calero es atrapable? Lo veo fugaz e intenso, entre sus bocetos. ¿Cuántas cosas ha hecho en  sus años de vida activa, profesional? Tantas, respondo a alguien que me pregunta.  Y todo  está en los adentro y los afuera.

Un fotógrafo que encuentra en Calero para sus 60, esos ángulos, esas zonas de luz y sombra, esa escena que testimonia, fragmentos sutiles del ser humano y artista que es Zenén Calero Medina.  ¿Es que Calero es atrapable? Lo veo fugaz e intenso, entre sus bocetos. ¿Cuántas cosas ha hecho en  sus años de vida activa, profesional? Tantas, respondo a alguien que me pregunta.  Y todo  está en los adentro y los afuera. En lo que se ve y en lo que tenemos que alcanzar a ver, incluso escudriñando sus ojos.  En lo que está en esta exposición de fotografías y en lo que ha quedado fuera. 

Julio César también observa  a Calero  en la práctica de darle vida a sus diseños, lo observa desde abajo, por los orificios de la escalera que va al cielo. ¿Adentro? ¿Afuera?  Y también en el público, con colegas, observando quizá uno de sus partos, que puede ser El Bola, cantando, tocando piano. O tal vez un niño enamorado de las  sirenas, que se enfrenta a obstáculos, inmerso en el ritmo y los colores de un Santiago apoteósico.  O el Pinocho de Gepetto.  Fragmentos, solo fragmentos de una  biografía.

Zenén entre la gente y solo, acompañado de su creación.  En las escaleras, junto a la mesa, con el teléfono en mano.

Fotos para homenajear a un hombre en La Vitrina de una casa donde se conserva el patrimonio, donde también habitan las memorias, construidas de pedazos.

¿Dónde estás Zenén Calero?  El foco de luz y sombras lo atrapa. El centro del obturador. El disparo de Julio. ¿Qué queda fuera? ¿O adentro? 

¿Puede la cámara fotográfica  atrapar el corazón?

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