Necesidad de una nueva crítica del audiovisual en Cuba

Juan Antonio García Borrero

Esta polémica desatada por el artículo de Gustavo Arcos me ha gustado mucho, sobre todo por las ideas que se han contrapuesto. Hasta podría decir que la polémica me ha gustado más que el artículo, lo que estoy seguro regocijaría a Arcos. Y es que desde que leí el texto por primera vez, intuí que su utilidad no estaría en el posible consenso que podía fomentar, sino en los disensos que sacaría a la luz.

Supongo que Gustavo sabe que todo inventario siempre corre el riesgo de dejar más cosas fuera que dentro, y que en la factura llegarán acusaciones de fomentar las piñitas de siempre. Eso es inevitable; a mí, por ejemplo, me llama la atención que en esa amplia relación que él ofrece no aparezcan los documentales de Eliecer Jiménez, producidos de manera absolutamente independiente, y muchos de ellos, premiados.

Archivar en la memoria todo esto que está pasando al margen de la industria y la Historia oficial, está bien, siempre que no se olvide aquello que alertaba Derrida: “El archivo es una violenta iniciativa de autoridad, de poder, es una toma de poder para el porvenir, pre-ocupa el porvenir; confisca el pasado, el presente y el porvenir. Sabemos muy bien que no hay archivos inocentes”.

Ahora bien, si algo me deja satisfecho de la polémica es el llamado a construir una “nueva crítica”. Porque no se trata solo de acusar al ICAIC de no estar a la altura de estos tiempos (Gustavo sabe que en ese punto tenemos serias diferencias), sino que necesitamos construir el pensamiento que acompañe a esa otra obra, y la construcción de ese conjunto de reflexiones debería ser impulsado, en teoría, por los críticos.

Claro, que en lo personal intento borrar esas fronteras que muchas veces se establece entre quienes “hacen” y quienes “juzgan”: yo creo en el pensamiento crítico, que no es exclusivo de un gremio en específico. Y muchas veces he encontrado en los realizadores reflexiones que merecerían figurar en el catálogo de lo mejor del pensamiento en torno al audiovisual realizado por cubanos. Como esto que alguna vez me escribió Pavel Giroud, y que he citado un par de veces, por las muchas verdades que encierra:

“He dicho siempre que el esplendor de los grandes momentos del cine no han estado asociados únicamente a la realización, sino que el cuerpo teórico que los ha sostenido, ha sido determinante. Creo que aquí, somos tan responsables de la anulación de Cuba en el panorama cinematográfico universal, los hacedores-pensadores y los pensadores- hacedores.

A fin de cuenta, como decía Godard, aún habiendo diferencias entre hacer una crítica y hacer una película, son dos maneras de hacer el cine. Solo puede evolucionar una cinematografía, si ambas van de la mano. Nadie ha logrado saber si Godard fue un crítico que terminó haciendo películas o un cineasta que apuntaló muy bien su arte con un intenso y sólido respaldo teórico”

 

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