Homo criticus, homo faber

Liliam Vázquez • La Habana, Cuba
Foto cortesía de: Vivian Martínez Tabares

Es difícil escribir sobre Rine Leal. Crítico, maestro, cronista, historiador, ejemplo. Todos conocen de su obra monumental, y no me refiero sólo a La selva oscura, [1] fascinante y sorprendente historia del teatro cubano. Hablo de su sostenida labor en numerosas publicaciones que recogen su pensamiento cuestionador y profundo, desde sus inicios en el periodismo cultural en la década de los años 50. Antes, había escrito algunas obras cortas, pero su espíritu inquisitivo indicó el camino. El homo criticus fue  más fuerte, y así lo demuestra su obra fundacional.

Imagen: La Jiribilla

La crítica teatral en Cuba fue una antes y otra después de su presencia. Más allá de juicios taxonómicos, le interesó ir a la esencia última del hecho teatral y de sus vínculos con la historia, tanto del teatro nacional como de las relaciones de este con el entramado universal de esa expresión.

La crítica teatral en Cuba fue una antes y otra después de su presencia. Más allá de juicios taxonómicos, le interesó ir a la esencia última del hecho teatral y de sus vínculos con la historia, tanto del teatro nacional como de las relaciones de este con el entramado universal de esa expresión. Las claves aparecen continuamente en su obra. En la recopilación de sus trabajos aparecidos entre 1954 y 1966, [2] ya queda plasmada su postura frente al vínculo crítico-teatro. Deja claro que el crítico es, en primer lugar, un espectador especializado, y esa definición coloca a este en una posición de compromiso  con su campo de acción, pero excluyente de posiciones complacientes: todo lo contrario. Este compromiso implicaba un ejercicio extremo con el fin de encontrar el sentido de cada puesta, de cada obra, de cada actuación en la curva de expresión escénica nacional. Dicho de otra manera: la significación de cada elemento en la construcción del teatro de la nación, más allá —incluso— de sus excelencias estéticas o de sus defectos. Porque la huella circunstancial no era su prioridad. Se siente parte de los procesos que  enjuicia y eso garantiza la búsqueda  a ultranza de la verdad, por difícil de afrontar que sea.

Por otra parte, coloca al espectador en el centro mismo de la creación teatral, lo cual permite que su mirada abarque con mucha más certeza el sentido mismo del acto creativo, y le confiera a este un sentido antropológico que lo lleva entonces a interrogantes más profundas y esenciales sobre su objeto de análisis. De esta manera,  su obra crítica se erige como un sistema de pensamiento, donde cada reseña, cada prólogo, cada selección antológica, son claves de un todo, único y múltiple a la vez, en el cual se expresa libremente su pensamiento abarcador.

Coloca al espectador en el centro mismo de la creación teatral, lo cual permite que su mirada abarque con mucha más certeza el sentido mismo del acto creativo, y le confiera a este un sentido antropológico que lo lleva entonces a interrogantes más profundas y esenciales sobre su objeto de análisis. 

Justamente, en la selección de críticas publicadas en 1967 con el título En primera persona, se muestra brillantemente esta condición. No sería posible entender, ni siquiera conocer cabalmente el devenir teatral de la década que estudia ese conjunto de trabajos, sin la mirada estratégica que unifica cada una de estas aproximaciones. No sólo se refiere aquí a los estrenos acontecidos; su espíritu crítico lo lleva a buscar el significado oculto, las claves, los enigmas y las respuestas que yacen en cada uno de ellos. Saluda con alegría la llegada de nuevos nombres, la presencia cada vez más frecuente de textos cubanos, la producción teatral que aparece con un sentido de movimiento emergente. Y señala errores de la política teatral, peligros que acechan y equivocaciones que no deben permitirse. Al final, este conjunto de trabajos resulta el documento (crítico teatral) más completo de esa década. Por supuesto que no es el único, pero su sentido de sistema, el abordaje de los temas esenciales más allá del texto, la intención de explicar-se el teatro de esos años como reflejo directo de la realidad en que se inserta, hacen de esta selección un hito modélico del crítico y del papel de la crítica desde un compromiso ineludible con la historia.

Visto así, llama la atención la visión personal que Rine Leal tenía de su función. Se refería a sí mismo como un “hacedor de libros”. Para él, resultaba lo más fácil y lúdico del mundo. Esto no excluía el gran esfuerzo personal y el gran número de horas dedicadas a la investigación, calificadas con una ecuación de su propia cosecha que contabilizaba el tiempo empleado en archivos y bibliotecas, una muestra además de ese sentido finísimo del humor que formaba parte de su propio ser. No se puede hablar de Rine sin mencionar esto. Su presencia elegante, ese “charm” que sin duda lo caracterizaba, los movimientos juguetones de su boquilla y aquella sonrisa ingenua bajo los ojos de águila, son huellas que quedaron en todos los que tuvieron el honor de disfrutar de su magisterio. Esta imagen hacía muy fácil la comunicación con sus alumnos y colegas. Su personalidad lograba un vínculo natural y armónico que permitía conocer su obra sin prejuicios ni barreras. La modestia y generosidad que desbordaba hacían el resto. Y además, su sentido ético de la polémica.

Se refería a sí mismo como un “hacedor de libros”. Para él, resultaba lo más fácil y lúdico del mundo.

La selva oscura, considerada por muchos como su obra cumbre, fue su respuesta a incomprensiones y perjuicios. Frente al silencio impuesto, optó por la construcción de esa obra modélica y cuyo sentido heurístico ha permitido que, tanto su creación posterior como la de muchos de sus seguidores, se haya podido integrar orgánicamente en ese intento colectivo de explicarnos el universo teatral de nuestro país. El “hacedor de libros”, como gustaba autodefinirse, completó los dos primeros tomos de su obra en múltiples críticas, prólogos, ensayos, entrevistas y artículos, a la vez que alentaba a sus alumnos a sumarse a este empeño. Sinceramente esperaba que alguno de ellos asumiera el reto: escribir el tercer tomo de ese clásico de nuestra historiografía teatral. Quizá sus deseos se han cumplido en parte. El magisterio que ejerció desde muy joven ha dejado huellas en aquellos que fueron sus colegas y alumnos. Fundamentalmente, gran parte de la obra de los profesores y egresados de la Facultad de Arte Teatral del Instituto Superior de Arte, se enlaza orgánicamente con los presupuestos teóricos y el espíritu de ese título imprescindible, que más allá de críticas y señalamientos a imprecisiones y juicios discutibles que se le han imputado, sale airoso y desafiante del escrutinio y sigue marcando el meridiano en los estudios histórico críticos que sobre el teatro cubano se han realizado.

No puedo resistirme a traer, como final de estos apuntes, la voz de Rine Leal, en el párrafo final del prólogo que abre En primera persona, páginas introductorias que trascienden esta función al expresarse en ellas el corpus  básico de la poética de este creador. Sus últimas líneas, que aparecen a continuación, hablan de su pasión, de su legado y del compromiso ineludible que ha dejado para los que, como él, prefieran transitar por esa selva oscura y sorprendente donde habita el teatro cubano: “Si este libro sirve para algo, (incluso demostrando lo que no debe ser una crítica) entonces mi estancia en el teatro es más que triunfante. Si no, otros lo  harán mejor que yo. A ellos también, a los que vengan tras de mí, a los que me sigan, a los que me contradigan, a los nuevos críticos y creadores, a los que me copien y citen, a los que maldigan mi memoria, a los que me pidan que regrese al teatro, a los que se alegren de mi ausencia, a los que me lean y a los que me olviden, a todos por igual dedico este prólogo y estas críticas, y los despido con palabras definitivas: Quodscripsi, scripsi”.[3]

 

Notas:
1. Rine Leal: La selva oscura, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 1976.
2. Rine Leal: En primera persona. Instituto del Libro. La Habana, 1967
3. Ibid, pp. 33.

 

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