Desde Annecy: Cofradía para estrechar lazos

Celia Medina • La Habana, Cuba

 “La mixtura con los Frijoles Gigantes no puede caminar mejor, ya tenemos dominados tres temas de ellos, donde cantamos y tocamos juntos; ellos, a su vez, montaron dos de nosotros”, así relata Pachi Ruiz, miembro del dúo Cofradía de Trinidad, el encuentro en el Centro Cultural Le Brise Glace de Francia con la banda francesa Jack and the Giant Bean, compuesta por Kevin Dall’ Agnol, voz líder y guitarra,  Ethien Busson en la percusión y Marlon Nemoz en el bajo.

Imagen: La Jiribilla

Desde el 12 de octubre los cubanos dialogan en Annecy con las maneras de interpretar de este conjunto: conciertos, grabaciones, intercambios múltiples han tenido lugar en este nuevo programa que en coordinación con el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau de La Habana apuesta por “el descubrimiento de una Isla y su cultura”.

En esta segunda gira —recordemos que la primera, octubre de 2014, la protagonizaron Karel Fleites y Asunto mío (Santa Clara) y L’ Orchidee D’ Hawaï—, como parte del proyecto ACCEDES, financiado por la Unión Europea, Cofradía y Jack and the Giant Bean exploran sonoridades y culturas que contribuirán a la expansión de sus propuestas originales.

Este 16 de octubre el dúo trinitario, que integra además Lía Llorente y se hace acompañar en este recorrido por la joven cantante Lucimila Rodríguez, Rainer Pérez (bajo) y Eduardo Quintana (percusión), alteraron su habitual repertorio –enfocado en la trova tradicional cubana– para regalar un conjunto de canciones infantiles en la escuela elemental Le Romains. Más de 150 niños compartieron temas como “Cazadora de tristeza”, “Historias marineras” y “Marinero de ti”, que fueron respaldadas por el percusionista de Jack and Giant Bean.

Imagen: La Jiribilla

En la noche, esta vez en el centro social La Soierie de la localidad de Faverge (a 30 minutos de Annecy), Cofradía cantó “Digo yo”, “La felicidad” y “Tal como somos”, de la autoría de Pachi Ruiz, así como “Estandarte”, de Lía. Incluyeron también en el extenso programa que interpretaron a teatro lleno composiciones de otros músicos cubanos, para concluir con “La negra Tomasa”, composición del santiaguero Guillermo Rodríguez.

Noveles artistas cubanos en espacios culturales franceses y jóvenes músicos europeos en distintos escenarios de la Isla es la propuesta de este hermoso puente construido entre el Centro Pablo y Radio Francia Internacional, con el apoyo de instituciones amigas, fraternas. Si hubiera que hablar de los objetivos finales de estas confluencias señalaríamos la importancia de acercar geografías lejanas, del arte y su infinita potencialidad para enfrentar y reconciliar realidades, “de los intercambios humanos, del aprendizaje mutuo y del desarrollo de las relaciones culturales y de amistad entre Cuba y Francia”, como señala Carlos Acciari, uno de los coordinadores de esta iniciativa.

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