Neurosis teatral colectiva a la vuelta de la esquina

La Sala Covarrubias del Teatro Nacional de Cuba recibió en la noche de este jueves 22 de octubre a Marat, al Marqués de Sade, a Charlot Cordey, a Peter Brook, y un sinnúmero de personas que a partir de este momento conoceremos como locos/actores.

Ellos y otros, decidieron apostar por agruparse un momento, conscientes de que no producirían grandes cambios sociales, pero al menos impulsarían cambios individuales.

Las últimas palabras no son mías, son del primer loco que desfiló en escena a través de un video-mensaje: Peter Brook; y les digo locos porque si asumimos que estos es una representación, tal y como dijo Sade en Charenton, entonces la Covarrubias fue el primer pabellón psiquiátrico en aparecer y los asistentes a ella fuimos los primeros actores/locos en asistir a esa gran representación que constituye el Festival Internacional de Teatro de La Habana (FITH).

En la obra FITH —como la llamaremos a partir de ahora— existen varios directores escénicos, pero destacaron en su primera puesta en escena, Carlos Celdrán, interpretando al director artístico de dicho evento junto a sus palabras de bienvenida; Flora Lauten y su compañía Buendía, interpretando el rol de homenajeados.

Sobre los locos del Buendía, vale decir que fueron los abanderados en la locura, la llevaron tan lejos que se tornó realidad, y por un determinado espacio temporal, nosotros, los pacientes psiquiátricos sentados en butacas, estuvimos viajando en su máquina del tiempo a muchos pasados: al de 1793, al de 20031 y también en furtivos momentos al siglo XX.

Lo que constituye una metáfora para “los cuerdos” es la guía para los locos, en especial los que junto al Marqués de Sade discursaron sobre la historia y sus repeticiones. Los pacientes/actores rejuegan con lo más clásico de las artes escénicas, lo relacionan con la música, a la vez que ponen al teatro al servicio de la Historia ¿o viceversa?

Charenton , es una re-presentación, lo que en ella acaece ya fue mostrado en la vida fuera de la institución mental y dentro de la misma, pero no por eso deja de volver a ocurrir; no por eso deja de repetirse envestido con una débil túnica de autenticidad. En la locura individual esto último no significa grandes cambios, pero en la neurosis colectiva significa destino, futuro y los intérpretes que trabajan junto a Sade lo saben y lo gritan en cada parlamento.

Los locos por venir

Más locos/actores se esperan en esta obra teatral que durará hasta el 30 de octubre. Este viernes (23 de octubre) por ejemplo, toca el turno de la mañana a los perturbados mentales críticos y pensantes. Ellos y todos los que se integren interpretarán el rol de espectadores ante el documental Tell me lies, de Peter Brook, quien también debuta en esta obra en el papel de homenajeado.

En la noche aparecerán en múltiples escenarios otros pacientes psiquiátricos de varias nacionalidades, tal es el caso de los alemanes de Teatro Konstanz y su Anoche dejé de matarme gracias a ti, Heiner Müler, caso de perturbación mental especial pues le siguen el juego de la locura al paciente cubano Rogelio Orizondo en el pabellón/sala Tito Junco del Bertolt Brecht. También se presentarán en su sala de confinamiento del Teatro Mella, unos locos muy alegres: Nederlander Worldwide Entertaiment, con la representación Broadway Rox.

La lista de locos/actores que se han acercado a esta obra FITH es bastante extensa y  se esperan grandes representaciones, por lo que los pacientes de Charenton solo fueron una muestra de la gran neurosis teatral colectiva que se avecina.



Notas:
1. Año en que el Buendía estrenó Charenton

 

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