Experiencia migrante de los indígenas de Abya Yala desplazados a EE.UU.

Jaime Gómez Triana • La Habana, Cuba

El III Coloquio de Estudios sobre Latinos en EE.UU., bajo el tema “Más allá de los bordes y las fronteras. Transnacionalismo y Creación”, ofreció esta vez espacio al estudio de los migrantes indígenas del sur desplazados al país de Norteamérica. Fruto de la colaboración entre el Programa de Latinos y el Programa de Estudios sobre Culturas Originarias, ambos de la Casa de las Américas, el panel “Ciudadanía trasnacional étnica” puso de relieve la realidad doblemente invisibilizada de poblaciones que de ningún modo caben dentro de los marcos nacionalistas y mucho menos se autoreconocen mediante el empleo de una categoría supranacional como “Latinos”. Sin duda, atender las dinámicas de estos grupos que aportan una amplia diversidad a los conglomerados migrantes en el norte, presupone un enfoque multidisciplinario así como la interacción de diversos puntos de vista

Imagen: La Jiribilla.

Si atendemos a las principales zonas visibilizadas a la hora de emprender este camino tendríamos que señalar tres ámbitos diversos e interrelacionados. De un lado está la necesidad de emprender un debate epistemológico y descolonizador que valore en su justa medida los aportes de estos grupos desde categorías propias; por otro aparece la urgencia de abordar las dinámicas mutantes de estos grupos desplazados, sus instituciones, la recomposición de alternativas de convivencia que ponen en el centro las propias prácticas de comunalidad, por último habría, también, que tener en cuenta los efectos de la migración en las comunidades de origen, percibidos a través del retorno o desde la  perspectiva de aquellos que no se marchan.

La categoría indio continúa marcando, homogenizando, ocultando las experiencias de cientos de pueblos y también de millones de personas.

Justamente esas tres zonas de análisis fueron las abordadas por los investigadores participantes en el panel. El estudioso maya k’iche’ Emilio del Valle Escalante, quien es profesor de literatura y culturas indígenas de América Latina en Chapel Hill, Universidad de Carolina del Norte, EE.UU., se refirió justamente al conflicto de las epistemologías y la necesidad de descolonizar. El investigador presentó un recorrido que abarcó desde el inicio de la conquista hasta el presente, cuando la categoría indio continúa marcando, homogenizando, ocultando las experiencias de cientos de pueblos y también de millones de personas. De ahí que el mirar desde el Estado-Nación o desde la academia a las poblaciones indígenas como un “problema” sigue siendo entonces una realidad. Este “problema” ha intentado ser resuelto de muchas maneras con exclusión, pobreza, mestizaje, genocidio. La respuesta desde los pueblos indígenas está relacionada entonces con otro proyecto político, un proyecto emancipatorio, que implica generar puentes entre las poblaciones indígenas del norte y las del sur, también las del Caribe y proponer categorías propias que impliquen romper los estereotipos y, más allá, pensar desde un “nosotros” que sin ser excluyente permita una descolonización real. 

Imagen: La Jiribilla

Lourdes Gutiérrez Nájera, investigadora mexicana de la Universidad de Drake, se refirió a la inmigración zapoteca, en particular a las experiencias de reagrupamiento y pertenencia de los yalaltecos en el contexto migrante de Los Angeles. El sentido de pertenencia grupal y las estrategias que permiten crear lazos de reciprocidad, redes de intercambio. “¿Cómo crear los espacios de inclusión frente a una realidad que los hace ser indígenas marginados, tanto en México como en EE.UU.?”, ¿qué prácticas crearán el sentido de comunidad dentro de un espacio transnacional?, y ¿cuáles son las dimensiones de género en estos procesos?” fueron preguntas centrales de la ponencia. El estudio presenta además las disimiles prácticas de convivencia, entre ellas, las formas de préstamo y de crédito, los bailes, y otras muchas estrategias que permiten reproducir la identidad étnica entre la comunidad indígena zapoteca en el intento de conjurar la marginación dentro de la sociedad estadounidense.

Vivir en EE.UU. implica entonces para algunos de estos migrantes vivir como no son, lo que no son, sin comunidad. Frente al American Dream hay que hacer posible el sueño de los pueblos indígenas que no está fuera de sus comunidades, de la defensa de su tierra.

Por su parte Irma Alicia Velázquez Nimatuj, periodista y escritora maya k’iche’, que se doctoró como antropóloga por la Universidad de Austin, Texas, propuso responder a la pregunta de investigación “¿Qué lleva a los poblaciones indígenas a migrar?”. Insistió en la existencia de circuitos comerciales en toda Mesoamérica que eran sumamente importantes antes de la llegada de la invasión española. Sin duda, lo que ha variado son las razones de esa movilidad, siendo las motivaciones económicas las que han primado en los últimos años. El abandono de los pueblos indígenas, la pauperización, el desempleo, el machismo, el deseo de tener un desarrollo para la comunidad, la injusta depreciación de sus productos en el mercado, la inexistencia de políticas públicas son algunas de las causas de la migración sistematizadas por la investigadora en sus estudios de campo. Más allá entonces están las consecuencias de la migración: desintegración familiar, inacción debido a las remesas, drogadicción, pérdida de valores, costumbres y creencias, infidelidad, enfermedades. Vivir en EE.UU. implica entonces para algunos de estos migrantes vivir como no son, lo que no son, sin comunidad. Frente al American Dream hay que hacer posible el sueño de los pueblos indígenas que no está fuera de sus comunidades, de la defensa de su tierra.  

Más allá de las ponencias el panel articuló imaginarios diversos y abrió líneas de trabajo hacia el futuro que contribuirán indudablemente a visibilizar procesos tremendamente complejos, habitualmente preteridos, que hacen parte de nuestras realidades. Descolonizar implica entonces conocer, discutir, ubicar en su justo lugar —sacar de la marginación— a estas poblaciones de cuyas prácticas de comunalidad tenemos mucho que aprender. Frente a la necesidad de “migrar para vivir mejor” valdría la pena proponer y defender la categoría de Vivir Bien. Esa aspiración que nos llega desde los propios pueblos indígenas del sur es acaso la más importante si de verdad aspiramos a un mundo sin hegemonismos, ni exclusiones, sin racismo, sin pobreza.

Imagen: La Jiribilla

 

 

 

 

 

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