Yoan Zamora

Globalización

 

Lamentablemente continuamos sin resolver el asunto de que entre nosotros se conozca el trabajo de los artistas que residen fuera de La Habana. No soy de los que cree en el fatalismo geográfico, pero lo cierto es que para los que viven en lo que se suele llamar “el interior” es muy difícil promocionarse en los principales medios de comunicación cubanos radicados en La Habana. Por razones como esa, la obra de músicos de altísima calidad no se conoce como debiera ser.

Tal es el caso del avileño Yoan Zamora, para mí uno de los trovadores de nuestro país que en la actualidad posee una cancionística tremendamente sólida y con valores dignos de haber corrido mejor suerte que la que ha tenido hasta el presente. Formado en esa cantera de cantautores que desde hace años resulta la Universidad Central de Villa Clara y que está nucleada en torno al proyecto denominado Trovuntivitis, cuando uno escucha sus composiciones de inmediato se percata de las cercanías ideoestéticas con el quehacer del nutrido grupo de cantautores villaclareños y que en el presente, en conjunto, es de lo más llamativo en el panorama de la Canción Cubana Contemporánea.

Pese a que Yoan Zamora lleva ya casi 20 años en las lides musicales, recién es que se ha conocido su ópera prima, un disco resultado de una grabación en vivo registrada en el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, a propósito de uno de los conciertos pertenecientes al ciclo denominado “A guitarra limpia”.

Para la ocasión, Yoan armó una banda de respaldo, integrada por músicos de su terruño que en lo fundamental laboran en el circuito turístico de Ciego de Ávila. En lo concerniente a las funcionales y hermosas orquestaciones realizadas para este puñado de melodías de Zamora, radica uno de los rasgos distintivos del fonograma. No siempre los arreglistas consiguen revestir las piezas de origen trovadoresco de un modo equilibrado y lograr que dicho trabajo sea el complemento justo para la canción, algo conseguido con creces en esta oportunidad.

Aparecen en el álbum nueve temas de Zamora, un repertorio conocido de anterioridad por los que nos movemos en el circuito trovadoresco. Así, disfrutamos de “Globalización” (quizá la obra del creador que mejor suerte ha corrido en relación con la difusión), “Hija de Dios”, “No se toca” (bella composición dedicada a su hija), “En lo que he sido”, “Orfandad”, “Constelación”, “Letanía” (con destacado desempeño del trompetista en el solo), “Equilibrio” (de las que más se disfruta en cuanto a su orquestación y “Nana para Alejandro” (también con un bien facturado arreglo).

Esta producción discográfica que fuese nominada en la categoría de Nueva Trova durante la emisión del premio Cubadisco 2015, por sus notables valores, tanto en música como en texto, debería ser difundida por nuestros medios de comunicación, cosa que hasta ahora no ha sucedido y tampoco creo que pase.

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