“In a Cuba state of mind…”

Enriquito Núñez Rodríguez • La Habana, Cuba

Tenía  cuatro años cuando escuché por primera vez la música de Broadway, en el tocadiscos comprado por mi padre en la navidad de 1957  para estrenar el long-play de West Side Story que se había traído de New York. Mi viejo había asistido nada menos que al estreno del mítico musical de Leonard Bernstein y Jerome Kern, y a partir de ese día las notas de “Maria”, “Somewhere”, “The Rumble” y “Tonight” se grabaron en  mi ADN para siempre. Pero también The King and I, South Pacific, My Fair Lady, Hello Dolly, junto a George Gershwin, Glenn Miller, Benny Goodman y Stanley Black, forman parte de la banda sonora de mi niñez. Años más tarde, un mal día se estropeó aquel tocadiscos RCA, y ya fue imposible conseguirle la unidad, causando así un triste silencio en la sala de mi casa.

Pero mi gusto por la música norteamericana nunca dejó de aumentar. Era 1967 cuando nos escapábamos de la secundaria para reunirnos en el Náutico y broncearnos untándonos la piel con mantequilla con yodo, mientras escuchábamos “La Dobliu” en un radiecito Zenith de pilas. La WQAM, una emisora del sur de la Florida,  nos actualizaba de lo mejor que se escuchaba por aquellos días en EE.UU.: The Beatles, The Beach Boys,  Rolling Stones, The Four Seasons, Aretha Franklin, Dave Clark Five, The Supremes, Mama’s and Papa’s, Simon & Garfunkel, Jackson Five, Bob Dylan, y todos cantando con Steve Wonder Up-Tight.

En 1987 me compré un tocadiscos soviético Accord y un minuto después un disco de Barbra Streisand que me costó la fortuna de 50 pesos. Ese día escuche por primera vez la canción “Memories”, del musical Cats, de Andrew Lloyd Weber, en la portentosa voz de esa “rara avis” de la canción norteamericana. Treinta años después que mi padre trajo de New York el disco de West Side Story, las notas de “Somewhere” volvieron a escucharse en mi casa. Ya yo componía mis propias canciones, y las músicas de  Silvio, Pablo, Mercedes Sosa, Joan Manuel Serrat y Bola de Nieve, junto a las de Doris Day, Fred Astaire, Judy Garland, Gene Kelly y tantos otros, me acompañan desde entonces.

Por eso no podía perderme el espectáculo que Nederlander Worldwide Entertainment, una de las más importantes compañías productoras de espectáculos musicales de EE.UU., trajo al 16 Festival de Teatro de La Habana. De Nederlander… solo conocía la puesta en escena cubana de Rent, que con sonado éxito se presentó recientemente en la Sala Tito Junco, del Brecht. Lamentablemente no pude asistir al espectáculo Embajadores de Broadway, que nos trajo en 2011. Así que bastó solamente el título: Broadway Rox”, para sacarme de mi siesta dominical.

Sabía que en el teatro Mella me esperaba un concierto a cargo de seis jóvenes estrellas de Broadway, acompañadas  por una pequeña banda neoyorkina. Pero lo que sucedió allí fue realmente más allá de la indiscutible calidad del espectáculo, del talento y las bellas voces de los seis cantantes, o las canciones que cantaron. Con el único antecedente de aquel Musical Bridge, que hace tres décadas trajo a La Habana a una veintena de fabulosos músicos norteamericanos,  las anteriores presentaciones de Nederlander… en 2011, o las actuaciones de jazzistas de la talla de Dizzie Gillespie, Nicholas Payton, o Roy Halgrove en los festivales Jazz Plaza, este espectáculo permitió al público que abarrotó el Mella apreciar un repertorio norteamericano pocas veces escuchado en vivo en Cuba.

Todos juntos, a veces a dúo, y en solitario, las tres muchachas y los tres muchachos nos llevaron a un recorrido por lo que fueron —y aún son— muchos de los más conocidos títulos de piezas musicales antológicas de Braodway. Pero también otros temas inolvidables, como la hermosa versión a seis voces de “Because”, de The Beatles y “Dancing Queen”, de ABBA. Y, desde luego, disfrutar de frescas interpretaciones de las más recordadas melodías en las partituras de Jesuschrist Superstar, Hair, Rent, Tommy o The Rocky Horror Show, entre otras. Desde el mismo principio, a fuerza de buena música, actuaciones sinceras, simpatía personal, pero sobre todo gracias a un perfectamente balanceado programa, bajo la dirección escénica de Rob Evans, el público comenzó a responder una y otra vez, puestos en pie, con ovaciones que premiaban a los jóvenes cantantes. Cuando en la segunda mitad del show sonaron las notas de “Acuarius”, del musical Hair, y la tropa de Braodway Rox me transportó en vilo a mi adolescencia, yo ya sabía que estaba presenciando un espectáculo de gran nivel. Momentos memorables fueron el “Holding out for a hero”, del musical Footloose, o el tema de Jesuschrist Superstar en la poderosa voz de Jason Wooten, o el “Defying Gravity”, por las tres muchachas, con aquel cardíaco final a cargo de Carrie Manolakos.

Mención aparte para el desempeño del grupo acompañante,  bajo la dirección musical del pianista Charles Czarnecki, con destaque para Thomas Monkell en las guitarras. Cinco excelentes músicos que enfrentaron con maestría el reto de no permitir que el público extrañara la fastuosidad de las orquestaciones originales. El mejor ejemplo fue la versión de “Memories”, del musical Cats, un tema tan versionado, pero que esta vez electrizó al público con la cálida voz y la entrega de Ashley Loren, acompañada solamente, por suerte, por  Charles Czarnecki al piano.

A cada tanto, desde la pantalla, una postal con estilo de los años 50, nos traía “Greetings from New York”. Oportuno back-grownd visual para que casi al final del concierto, en el homenaje que le hacían al compositor neoyorkino Billy Joel, quien nos visitó cuando el musical Bridge, el carismático Dustin Brailey cambiara intencionalmente la letra del último verso de la conocida canción de Joel, conmoviendo al público habanero al declarar, con una sonrisa en el rostro, que estaba “In a Cuba State of mind…”

De postre, un “Hey Jude” coral del teatro en pleno, y finalmente Broadway Rox cerraría su actuación invitando al escenario al elenco cubano de Rent, para juntos entregar, con “Don’t stop believin’”, un bello gesto de hermandad artística entre jóvenes intérpretes de EE.UU. y Cuba.

Desde el domingo en la tarde agregué a la lista de mis cantantes norteamericanos favoritos los nombres de Chloe Lowry, Dustin Brailey, Ashley Loren, Justin Sargent, Carrie Manolakos y Jason Wooten, las jóvenes estrellas de Broadway Rox.

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