La desafinación de Pablo Milanés

Pablo:

He vuelto a sentir, como un corrientazo, tus declaraciones, esta vez a la prensa dominicana. Dejé pasar unos días para ver si el tiempo podía modificar esta sensación y desafortunadamente no lo logro.

¿Sabes?, una de las cualidades que más te he admirado siempre, entre muchas, es tu afinación impecable al cantar. Te confieso, Pablo, que te he perseguido por toda Cuba a lo largo de muchos años en tus conciertos en vivo y sin dejar de disfrutar cada momento, te he “cazado” con el  rabillo de la oreja para ver si se te ocurre algún día dar una nota desafinada. Siempre me has derrotado y qué feliz me hace sentir esa voz extraordinaria, que todo se lo traga y  no regala ni una sola croma al infortunio.

A lo mejor es un error de mi parte querer que los buenos lo sean en todo, pero no me canso de preguntarme una y otra vez: ¿Por qué esa desafinación política en un ser tan afinado musicalmente? Tanto, que por momentos es atonal, ilustrativa de una pobreza de ideas que se acerca a la frontera de la ignorancia más irracional.

¿Quién te dijo Pablo, que los sindicatos en Cuba no tienen libertad de expresión? Tú solo puedes decir eso porque no has estado en ninguno ni tampoco has tenido que lidiar con ellos. Me gustaría que me respondas cuál es ese Sindicato “estrella” que conoces en el mundo  y que tan bien impresionado te tiene. ¿Tú sabías que todo lo que se hace en un centro de trabajo lo tiene que aprobar el sindicato, y que no se puede tomar una medida disciplinaria con un trabajador, aunque sea bien justa, sin que el sindicato esté de acuerdo? Tú no sabes eso porque tú no sabes nada de sindicatos desde hace muchos años. Estos no son perfectos, pero ahí van, sin perretas, exigiendo y haciendo.

¿Tú conoces a Ulises, el compañero de la CTC? Te puedo asegurar que es un hombre asequible, de formación obrera y líder sindical desde abajo. Pero vamos a lo hondo, Pablo, que tengo que decirte algo más:

En la década de los ochenta, cuando el neoliberalismo se esparcía por Europa como la verdolaga, impulsado ferozmente por Ronald Reagan y Margaret Thatcher, los sindicatos fueron blanco de esas políticas, cuyo objetivo esencial era amordazar a los trabajadores y anular su fuerza.

Luego, en los noventa, vinieron con ese cuento a América Latina y disfrazaron de “Diálogo Social” la evolución que pretendió arrasar con todo vestigio de fuerza obrera organizada.

¿No sabes tú que en casi todos los países del mundo los Sindicatos responden a los Partidos, son parte inseparable de estos? Pregúntale a UGT si no es del PSOE. Y bien que así sea. Pero debes saber que la CTC fue la conquista de los trabajadores cubanos, dirigidos por el Partido Comunista que fundó Mella.

Debes saber que Jesús Menéndez, Aracelio Iglesias, Blas Roca, Alfredo López, Villena, José María Pérez Capote, Lázaro Peña y muchos otros excelentes líderes y mártires sindicales eran cuadros formados y hechos por el Partido Comunista que fundó Mella.

¿Por qué te molesta entonces que estos dirigentes sindicales sean del Partido que, con Fidel al frente, es el continuador genuino de aquel partido y de aquellas luchas? 

¿Prefieres a Mujal, el de la CTK, el de Batista, el de Alemán y todos los ladrones, aduladores y pro yanquis?

Te quiero, Pablo, pero quítate la varicela que te hace desafinar tanto, que te descoloca y te lanza, casi sin remedio, al bando de los impresentables.

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