Selección de poemas

Fernando Balseca • Ecuador

Rompecabezas 9

 

“La compensación no te daré mientras en existencia haya placeres”.

Cindred ofrenda a los dioses

su diario paseo por la playa

cuando los peces representan signos del amor.

“Cuánta lujuria en ese mundo atormentado”.

Dama mía: no hagas caso de los dioses

hagamos lo que te dije.

Mas ella eleva rezos al reino de los cielos

se tumba entre las piedras de la arena

y los castores, los coyotes

la acompañan en el juego del perdón de los pecados.

 

“Acostémonos ¿por qué aquello vulgar mortal?

Proposición negada

cuando una mujer la moral ofenda

deberás exigirle que se vista”.

Poco espacio ofrece el paraíso

para que el cuerpo de Cindred se derrame.

Ella atiende el llamado de los dioses:

no merecen la importancia que te ocupa.

Pero Cindred grita Así Son Todos Los Hombres

se echa a llorar dice Quítame La Mano.

Y los castores, los coyotes

se van en retirada lentos y con hambre

de hace ya infinitos días de ser novios de las hembras.

El mar

ha sido exterminado.

La cama destruida.

 


Caballería *
 

Y bien:

corrí flaco potro por el olor de tu pelo

orillas del mar me llamaban hasta el fondo

hundirme o no hundirme

he ahí el verdadero gran dilema terrenal.

Corrí flaco galgo y no llegué más allá de la sala de tu casa

el comedor de visita

los armarios

tu cuarto vedado tu cama

tu linda cama

tu cama no

al fondo la cocina

un pasillo como una cuchilla cortaba toda intención mía

de atisbar el más allá de tus ropas.

Corrí corrí como un atleta

el peor de la columna pero siempre en la carrera

por el olor de tu pelo ya lo dije

no siento sino un alacrán en mis rodillas cabalgando más lento

que yo en tu carrera.

Salí flechado junto a tus pantalones

camisetas que me quitaron el sueño después de las 11 de la noche.

Corrí corrí potro fino en medio del bosque de mandarinas

no más tu mamá

no más tus juegos y tus jugos.

Corrí caballero corrí corrí

despejé las alimañas en mi trote

fui veloz

lo más que pude

y no alcancé ni a agarrarte unos cuantos cabellos de recuerdo.

 

*De Cuchillería del fanfarrón, 1981

 


XXII.

 

Alsacia era una región de mi mapa personal aún no visitada

                                       /por no saber si era francesa o alemana

consternado por la guerra que dificultaba la importación de lentes

                                             /y de espejos ópticos modernos

no quise quedarme a la intemperie y por eso aguardé con esperanza noticias nuevas de un país o de otro

como a un documento que encerraba una verdad científica y famosa

mas yo escribía imaginarios que no habían sido imaginados

trastocaba tiempos dibujando constelaciones solo visibles

                                              /en un invierno al pie del agua

allí la vi dormir aunque no supe controlar sus sueños

                                                    /ni yo mis pesadillas

(“la gentileza de sus palabras hacia mi persona”)

sin que se diera cuenta

sin que me diera cuenta

protegí sus pechos de ruidos sus ojos del exceso de yodo sus caderas

de residuos calcáreos microscópicos

del sol y de las algas armé la defensa de sus muslos la guarnición

de su cintura midiendo allí la longitud exacta de mi abrazo

memoricé cada palabra y cada reparo que remeció la supuesta fortaleza de mis

convicciones

mezclé mis bálsamos para humectar sus cejas besé poro por poro

sus lunares que destilaban cada condensación tocada por la lengua

encontré un poema completo incrustado entre las letras de su nombre

(secretamente fui un rayo infrarrojo tonificándome en sus hombros desafiando la

caída de sus piernas)

mas una ola siempre nos revuelca nos revuelve hacia la tierra firme débiles después

de semejante esfuerzo

entonces era discípulo del vivir en buena ley y cortesía

pero intenté desatender las voces que me ataban el deseo y fui copiado

                                        / por el peso y la costumbre

por la obediencia al estado civil como parte del legado hacia la prole

("y muchísima suerte hoy y siempre")

así me quedé añorando esa imagen que delineó mi afán de vivir juntas

                                        /dos tres conciencias a la vez

estallando una por otra colisionando mordiendo el filo una sobre otra

extrañando su voz y su cuerpo que habitaré aunque nadie ni yo mismo sepa cuándo

cómo dónde

Alsacias mar

          (y amar)

y dueña de un todo imposible universo de locura.

 

 
Fernando Balseca Franco: Poeta, ensayista y catedrático universitario. Nació en Guayaquil, Ecuador, 1959. En los 70 participó del colectivo Sicoseo de Guayaquil; en la década posterior integró el Taller de Literatura del Banco Central del Ecuador en Guayaquil, que coordinó el escritor Miguel Donoso Pareja. Asiduo colaborador de la sección libros del diario El Comercio de la capital; integra el Comité Editorial de la revista Kipus del Area de Letras de la Universidad Andina Simón Bolívar, sede Quito. En 1991 publicó la antología de poesía ecuatoriana La palabra perdurable. Consta en las antologías: La novísima poesía latinoamericana (México, 1982); Palabras y contrastes: antología de la nueva poesía ecuatoriana (Cuenca, 1984); Posta poética (Quito, 1984); Poesía viva del Ecuador (Quito, 1990) y La palabra perdurable (Quito, 1991). En la 54 edición del Premio Casa de las Américas se desempeña como jurado en la categoría de Poesía.

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