La búsqueda por la felicidad de los países
más pobres exige un nuevo equilibrio del mundo

Luis Inácio Lula Da Silva • La Habana, Cuba

Es importante discutir la integración a plenitud, no solamente como tema de campañas electorales o en reuniones de Jefes de Estado.

Si hubiera una unidad sólida entre los intelectuales, estudiantes, movimientos y gente de izquierda e hiciéramos funcionar realmente nuestros Facebook y Twitter, no hiciera falta que nadie diga lo que queremos decir. Es necesario que salgamos de aquí con el deseo de hacer esta reunión aunque no estemos reunidos físicamente.

Imagen: La Jiribilla

La elite política y económica de nuestros países no simpatiza con los movimientos de izquierda, no por los errores que hemos cometido, sino por las cosas que nos han salido bien. Esa es la causa de que su prensa no soporte a Cristina, Correa, Chávez, Mujica a Evo… porque ¿quién hubiera imaginado que un indio, con cara de indio, con comportamiento de indio, gobernara Bolivia y lo hiciera bien?

Yo rezo y le pido a Dios que el significado de la elección de Obama en EE.UU. sea cumplido, porque que haya sido electo un joven negro como presidente de los EE.UU. ya es una revolución, por lo que ruego por que él se llene del valor que tuvo su pueblo para votar por él y haga su trabajo.

Martí luchó por las causas más justas de su tiempo: la independencia de Cuba y la emancipación de los pueblos latinoamericanos; y como un verdadero intelectual lo plasmó en su poesía y en la obra de toda su vida. Ligado a su tierra por un verdadero sentimiento de patriotismo, se dio cuenta de que la lucha por la independencia no tenía fronteras: enseñó ampliamente que “Patria es humanidad”.  

Hemos llegado a un punto en que la búsqueda por la felicidad de los países más pobres exige un nuevo orden económico, un nuevo equilibrio del mundo.

Imagen: La Jiribilla

Nosotros en Brasil probamos que sí se podía incrementar la economía, el mercado interno y distribuir la riqueza al mismo tiempo sin que el país cayera. Argentina, Ecuador, Dominicana, Bolivia también lo probaron. Pudimos probar que sí se podía aumentar el salario mínimo y evitar la inflación.

América Latina nunca tuvo tal cantidad de gobiernos progresistas como los tiene hoy, desde Guyana hasta Argentina. Jamás cambiaremos la situación actual del mundo si no cambiamos la estructura de las organizaciones multilaterales como el FMI y el Banco Mundial. Esta crisis no fue provocada por ningún trabajador cubano, brasileño, boliviano, ningún campesino africano o asiático; es fruto de la ambición de los ricos con la complicidad de los gobiernos que acogieron sus deseos durante el siglo XX.

Un mundo distinto es posible, solamente hay que hacer lo obvio.
 

Fragmentos de la Intervención Especial del expresidente brasileño Luis Inácio Lula Da Silva en la III Conferencia Internacional Por el Equilibrio del Mundo.

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