Luc Chessex en La Habana: viaje a la semilla

Carmen del Pino • La Habana, Cuba

Disculpándose por su español un tanto oxidado, con la certeza de que vida y obra son una misma cosa, rememorando anécdotas, múltiples anécdotas sobre su llegada a Cuba, sus trabajos iniciales en la Isla, su relación con el campo periodístico cubano de los 60, comenzó Luc Chessex en la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana el primero de un grupo de intercambios con el público cubano.

Imagen: La Jiribilla

El inicio de esta historia está cuando un joven fotógrafo de Lausana, aburrido de la tranquilidad de su ciudad, de la fotografía publicitaria en la que estaba inmerso, decidió vender su automóvil para insertarse en la realidad efervescente de una isla en revolución. En barco y sin pasaje de regreso llegó Luc a una urbe que poca relación tenía con la gráfica de las cajas de tabaco de su padre –única referencia en imágenes que tenía de la Mayor de las Antillas–, y que tampoco era exactamente la Cuba descrita por Sartre en Huracán sobre el azúcar.

Sin embargo, cámara al hombro y desde el Hotel Vedado, Luc decidió compartir la agitada dinámica de un pueblo en constante transformación. Según cuenta, pensaba estar solamente un año en estas tierras, pero lo cierto es que superó la década su estancia en la nación cubana. Y en una etapa que atrajo a esta geografía a muchos de los más importantes fotógrafos y periodistas del momento con la esperanza de retratar especialmente a Fidel Castro, Luc tornó la mirada hacia cómo la imagen del líder del proceso era incorporada en murales, vidrieras, muros y fachadas diversas del país; fotografías que conformarían el libro El rostro de la Revolución.

Mientras desarrollaba esta temática más personal, inspirado en la manera de hacer de artistas como Robert Frank, Chessex trabajó en algunas de las mayores publicaciones de la época —Cuba Internacional y Revolución y Cultura y la agencia de noticias Prensa Latina—; viajó por la Isla durante el breve tiempo que estuvo a las órdenes de una revista de la agencia de ferrocarriles; se enamoró del nombre de Consolación del Sur y dirigió su objetivo hacia esos paisajes; se presentó en el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC) y terminó a las órdenes de Tomás Gutiérrez Alea durante la filmación de La muerte de un burócrata.

En este regreso a la semilla Luc fue mostrando algunas de las instantáneas que conformarían El rostro de la Revolución, que dejaron ver, todo mezclado, escenas un tanto surrealistas, reflejo de aquello que Carpentier llamara lo real maravilloso. Y es que postales y fotos de Fidel Castro confluían en las calles y paredes, por ejemplo, con estampas religiosas o pancartas de dirigentes de la URSS. Para Luc, si bien los europeos tienen la costumbre de catalogarlo todo, en el trópico las cosas más extrañas se fusionan con naturalidad, y su cámara fue testigo de estos diálogos un tanto caprichosos que pueden establecerse en estas zonas.

Imagen: La Jiribilla

"La Havane. Cuba", 1967

 

 

Para un artista como Luc las presentaciones sin intercambios no tienen mucha razón de ser, de manera que, expuesta la serie de fotografías, situadas algunas premisas, el creador quedó a disposición de las preguntas del público. Rompieron el hielo periodistas de Prensa Latina, quienes, luego de agradecer a Luc la preciosa colección de su autoría que guardan en los fondos de la agencia, se interesaron por el viaje que hiciera junto al periodista Ernesto González Bermejo por Bolivia tras las huellas del Che. El encargo era viajar a buscar rastros del guerrillero, pues, aunque se dijo que habían quemado su cuerpo, no existía la certeza, recuerda Luc. Con los testimonios, entrevistas e imágenes recogidos durante dos meses y medio los profesionales de la información regresaron para montar dos números de la revista Cuba Internacional.

Pero este no sería el único recorrido del fotógrafo por América Latina: pronto la agencia lo enviaría a documentar la vida de diversas regiones del continente, etapa que Luc considera como privilegiada por la libertad creativa que implicó: libre como el aire se describe el fotógrafo en estos tiempos y de estos tiempos compartió también un conjunto de instantáneas.

Interpelado sobre cómo ha evolucionado la fotografía en estos años el artista señaló que los cambios tecnológicos determinan otros ritmos en el tratamiento de la imagen: hoy se hacen 10 mil fotos cada día, por tanto, el fotógrafo tiene que encontrar un tema y explotarlo, para luego encontrar espectadores interesados en su propuesta. En este sentido, llamó la atención sobre Internet como plataforma alternativa para dar a conocer la labor fotográfica.

Para concluir este encuentro —el primero de varios— Chessex respondió a una pregunta señalando que entre los temas de interés que ha detectado y conocido aquí se encuentran las intervenciones constructivas de la Oficina del Historiador en La Habana Vieja y de regresar a Consolación del Sur en un próximo viaje.

Por lo pronto, el diálogo cultural de Luc con Cuba, establecido a través del Centro Pablo y de la Universidad de Lausana junto a Silvia Mancini, que incluye en esta oportunidad a instituciones como la Universidad de La Habana y la Alianza Francesa, se extenderá a otros espacios que serán escenario de conferencias y exposiciones. Las premisas estrenadas en este encuentro se mantienen: desempolvar los recuerdos, aprender del público, construir junto a la audiencia las memorias de una época, las historias de una nación.

La exposición fotográfica de Luc Chessex Mirar a Cuba en los 60 se inaugurará el viernes 1ro. de febrero y se mantendrá abierta durando todo ese mes en la Sala Majadahonda del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, en la calle Muralla 63, La Habana Vieja. Entre las actividades programadas se destaca el encuentro Hablar de Cuba en los 60, el próximo martes 5 de febrero, cuando el fotógrafo se reunirá, en la Sala Majadahonda con gente amiga de aquella época para rememorar aquella intensa década e incorporar esos testimonios al documental sobre la vida y obra de Chessex que se filma en La Habana en estos días.

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