Una burundanga para las nostalgias

María Laura Germán • La Habana, Cuba

“¡Aquí te lo cuento! Y no me hagas suposiciones por el camino” 1
 

En el mes de enero de 2007 ocurría mi primer encuentro con Luis Enrique Valdés; sin saber quién era Luis Enrique, ni él supiera con certeza si dos años más tarde contaría entre sus alumnas de tercer año del Instituto Superior de Arte. Pero así fue, justo como lo cuento. Hoy me toca dar las notas, citarlo a este encuentro con una Burundanga que ha volcado ya unas cuantas almas; y no es este el espacio adecuado para declarar cuánto me enorgullece hacerlo.

Burundanga. Lío con muñecos y actrices para una reina y una faraona, estrenada en octubre de 2012 por las actrices Sara Miyares y Marybel García, bajo la dirección de Rubén Darío Salazar, regresa luego de una temporada en La Habana a las tablas que la vieron nacer: el escenario de la Sala Pepe Camejo en la ciudad de Matanzas.

Imagen: La Jiribilla

Ya otras veces mi corazón se estrujó, y otras reí a carcajadas; pero no es de esas veces de lo que quiero hablar. Este último encuentro fue cita en la que confluyeron las energías más puras del folclor al que alude la obra. Y esas energías, mezcladas con la fibra de Marybel: que en su rol de Lola Flores dispone toda su juventud y despliega lo mejor de sus condiciones histriónicas; y a la experiencia y siempre deslumbrante fuerza de Sara Miyares quien da voz a nuestra amantísima Celia Cruz; hicieron retumbar los cristales de la sala, despertaron de sus lechos los espíritus de las homenajeadas, y casi se imaginaron, en voz propia, los acordes de Burundanga...

Más allá de ser un texto en esencia titiritero, la puesta goza  la suerte de haber sido dirigida por Rubén Darío Salazar, mago esplendoroso del arte de los títeres que sabe siempre donde quitar o poner un nuevo acorde titiritero. A la pareja artística dramaturgo–director, se suman los diseños de Zenén Calero, alma de la fiesta, visualizador de duras nostalgias. Y es de esta hermandad que brotan la música, los colores, los talentos para dar el más puro sabor cubano en son de homenaje a dos grandes que ya lo merecían: Lola Flores y nuestra Celia Cruz.

Imagen: La Jiribilla

Siento la nostalgia de mi tierra

De una manera inmensa, de una manera eterna

Porque hasta el día en que yo vuelva,

Siempre seré extranjera. 2

Extranjero se es mientras en el alma no duerma tranquila la conciencia. Extranjero se es mientras no exista homenaje que reivindique las culpas mal otorgadas. Nuestra Celia no ha de sentirse, donde quiera que descanse, extranjera. No ha de pensarse nunca más olvidada o renegada, porque desde la mismísima voz de su hermana gitana se escucharon otra vez las canciones que quería, y porque desde los corazones de sus titiriteros cubanos se entonan sin miedo las notas de una burundanga capaz de derribar todos los olvidos.

Imagen: La Jiribilla

 

Notas:
 
1. Parlamento de Celia Cruz en el texto teatral Burundanga, de Luis Enrique Valdés Duarte
2. Fragmento de la canción “Siento la nostalgia de palmeras”, de Ángel Cucco Peña y Guadalupe Lupillo García, interpretada por Celia Cruz.

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