Polémica musical o música polémica

Soledad Cruz • La Habana, Cuba
Viernes, 8 de Febrero y 2013 (1:29 pm)

La música se ha convertido en uno de los temas polémicos en Cuba, por eso me parece oportuno que la Sección de crítica e investigación de la Asociación  de Radio y medios audiovisuales de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) propicie un encuentro sobre el asunto el próximo lunes 11 de febrero del 2013, desde las 10 a.m. en la Sala Villena de 17 y H, en el  Vedado.

La UNEAC abrió la caja de Pandora al manifestar en uno de sus consejos nacionales la preocupación por expresiones pocos edificantes, facilistas o abiertamente groseras entre los más populares géneros al uso, liderados por el reguetón, algunas de cuyas letras reproducen, sin ningún tamiz, los peores decires callejeros. Luego, el presidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión hizo saber que por esos medios no se trasmitirían productos musicales lesivos a la sensibilidad de aquellos que esperan de cualquier obra con pretensiones artísticas una contribución al enriquecimiento espiritual y no la legitimación rítmica de actitudes, conductas, modos de pensar que proyectan todo lo contrario. Enseguida salió a relucir la oreja peluda de la censura. He escuchado a algunas personas, muy ilustradas incluso, preocupadas, sin tomar en cuenta que en realidad cada producto que se difunde masivamente debería tener cualidades mínimas para el bien común,  lo cual, como sabemos, no ha sido el signo distintivo de nuestros medios comunicacionales.

Nuestra programación radial y televisiva, que muestra parcialmente buenos programas sin duda alguna, emplea recursos en otros muy cuestionables, más condicionada por las circunstancias, las modas que por un inteligente intento de equilibrio entre la diversidad de gustos y propuestas, repetidores sin afán de creatividad de cualquier fórmula foránea. Por supuesto la difusión musical ha sufrido esos desaguisados.

En las circunstancias actuales, donde numerosos soportes tecnológicos permiten la cercanía a cualquier tipo de música, de cualquier parte, la radio y televisión  no determinan por sí solas el gusto musical pero sus trasmisiones podrían ser un referente de calidad artístico estética, concepto efectivamente con muchas variables luego que la llamada postmodernidad se ha interpretado, por algunos, con el criterio de telenovela brasileña de que todo vale,  lo cual por supuesto depende en función de que, porque si se trata de la democratización creativa es interesante siempre que no se confunda, como parece estar sucediendo, con facilismo, con premiar la involucionadora ley del menor esfuerzo.

No creo que sea necesario declarar una guerra al reguetón que suele ser considerado el totí culpable, cuando en realidad películas cubanas, obras teatrales cubanas, obras literarias no se distancian mucho de las peores letras reguetoneras; se trata de no hacerse cómplice difusor de lo que no tiene valores que lo ameriten. He escuchado reguetones con buenos textos que muestran preocupaciones sociales, otros que se distinguen por su sentido del humor o por la picaresca bien elaborada. Y esa debe ser la exigencia para todos los géneros porque, dicho sea de paso, en ellos, los otros géneros, también se aprecian filosofías lesivas.

Por supuesto que las duras realidades en el cotidiano nacional propician ciertas tendencias nada alentadoras; pero esas circunstancias no son peores que las vividas por Sindo Garay, que además no fue a una escuela de música, aunque sin duda tenía sensibilidad, valores, talento, factores evidentes en sus piezas musicales. Elementos que también cuentan en la obra del contemporáneo duo Buena Fe que  asume la conflictiva, contradictoria realidad nacional con agudeza, elaborando sobre ella sus textos pero no reproduciendo simplistamente los fenómenos de la realidad. “Pi 3. 14”, por ejemplo, es una manera verdaderamente ingeniosa de expresar un asunto peliagudo sin vulgaridad.

Son muchos los aspectos de esta tema y espero que se traten ampliamente el próximo lunes 11 de febrero de 2013, en la Sala Villena de la UNEAC, encuentro que convoca con la pregunta ¿Quién decide el gusto musical en Cuba?, lo que augura algo más que una polémica musical.

Comentarios

Estimada Soledad, temo que tal vez si se prohibiera la difusión de ciertas creaciones musicales contentivas de vulgaridades, de las que usted misma dice pudiera ser el reguetón, eso lo haría más popular aún, como nos sucedió con el rock y "The Beatles" en los años sesenta del pasado siglo. No los difundían por la radio o la televisión, pero no hacía falta, porque se podían escuchar en cualquier esquina o en cualquier hogar de la vecindad. Todos sabemos que nunca fue más popular un género musical o un grupo de músicos, como en aquellos años de prohibición. Por otro lado, la historia nos ha demostrado que, lo que no sirve, o no gusta, en cuanto a géneros musicales se refiere, se decantan solos, sin que haya que prohibirlos. Vivir para ver.

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