Gustavo Fernández Larrea:

Todo puede cambiar si te pones la “fama”
de sombrero

Paquita Armas Fonseca • La Habana, Cuba
Viernes, 8 de Febrero y 2013 (5:48 pm)

Gustavo Fernández Larrea nació en Bayamo, en 1959, y con él vio el mundo un ser humano que no se coloca la fama de sombrero, a pesar de haber dirigido dos buenos programas de la Televisión cubana: ¿Jura decir la verdad? y El selecto club de la neurona intranquila, ambos premiados en diversos certámenes; pero si importante son los galardones para este poeta, narrador, especialista en efectos especiales y director, entre otros quehaceres artísticos, lo más relevante es que esos espacios han tenido un buen índice de teleaudiencia y un alto nivel de gusto según los estudios realizados por el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT). En el caso del segundo, un programa de participación, el equipo de trabajo comandado por Gustavo ha logrado que en los hogares cubanos se multipliquen los competidores en temas variopintos que contribuyen a elevar la cultura de la teleaudiencia.

¿Qué tiempo lleva en el aire El selecto club de la neurona intranquila?

El proyecto del programa fue elaborado en el 2006 y presentado en algunas redacciones y canales sin suerte, pues nadie entendía de qué iba. Al fin, por un imprevisto, cuando iba a recogerlo del Canal Habana —ya me habían llamado, tampoco les interesaba—, tropecé con la entonces directora del canal, Amada Montano, con quien tenía amistad, y al preguntarme qué estaba haciendo por allí, y contarle, me pidió pasar a su oficina y conversamos. Resulta que algo así era lo que ella estaba buscando para la programación de verano de 2007, y dio luz verde al proyecto. Se realizaron 13 programas que no salieron al aire hasta el verano del otro año (2008) por la complejidad de post-producción que llevaba; fueron más irreverentes, desenfadados, con muchos problemas técnicos, de dirección de actores o mal casting, grabados con infinita premura, sin escenografía pues no tuvimos presupuesto nada más que para el pago de actores y equipo técnico, sin ambientación, con muchas dificultades en el vestuario, pero para mí tenían una frescura inusual y una propuesta diferente para la Televisión cubana.

Sucedió que un asesor del entonces Presidente del ICRT, Ernesto López, lo vio al aire —recuerda que el Canal Habana se ve en la Capital y parte de otras provincias— y le recomendó a Ernesto trasmitirlo a todo el país. De inmediato llamó al equipo de Programas Dramatizados y, luego de reunirse con asesores y especialistas, decidieron que el proyecto debía realizarlo la televisión nacional a través de esta redación. Para Cubavisión lo reajusté porque de 47-48 minutos tuve que llevarlo a 27. O sea, el espacio lleva al aire con el nuevo formato cuatro años —en marzo grabo la Anual de la cuarta temporada—. Pero desde que salió al aire en el Canal Habana han transcurrido seis años.

¿De quién fue la idea? ¿Siempre has dirigido el programa? ¿Quién o quiénes se han encargado del guion?

La idea fue mía. Ulises Toirac, el director general de ¿Jura decir la verdad?, concibió su proyecto para ponerlo por temporadas —como las sitcom, pero de muchos capítulos—; así que, entre temporadas, descansábamos unos meses y reestructurábamos todo en ese tiempo muerto. Luego de la segunda larga temporada, Ulises tuvo problemas y estuvimos fuera del aire dos años. Por otro lado, yo sentía una gran necesidad de seguir trabajando en la tele —todavía entonces lo hacía como diseñador de efectos digitales de video, o sea, llevaba la dirección y este otro proyecto a la vez— y tenía muchas ideas y deseos de hacer algo distinto. Así que quise crear un espacio de competencias que no coqueteara con los rincones comunes que nos ofrecían los otros proyectos de ese tipo de los últimos años. Por esa época, yo tenía acceso a las trasmisiones de TV española y era fan de un programa llamado Saber y ganar, con corte competitivo y cultural; me di a la tarea de hacer algo parecido en su esencia y sin los euros o pesetas con que se premiaba a los participantes en aquel. Estaba claro que el programa debía atraer la atención del público al que iría dirigido por sí mismo. Me puse a observar y aprender los juegos que realizan ciertos grupos de jóvenes en lugares públicos como el de las películas y otros y, adecuándolos a mis intenciones, comencé a conformar secciones que pudieran resultar interesantes para ese público. El proyecto se elaboró destinado a profesionales, artistas, intelectuales y estudiantes con intereses en la cultura y el aprendizaje de sus especialidades, un sector algo reducido pero que podía apreciar el proyecto con más entusiasmo. O sea, mi objetivo fundamental fue proponer formas de aprendizaje alternativas a la académica mediante juegos, recursos nemotécnicos, asociación de ideas y humor; sin embargo, cuando se hizo la primera investigación por el ICRT, surgió como primera evaluación favorable que, a la hora del programa, la familia se reunía frente al televisor a disfrutar juntos y participar como competidores. Para mí fue una enorme sorpresa y me enorgullecí de que, a pesar de los problemas de la familia cubana, el programa lograra hacer olvidar diferencias y unirlos durante 27 minutos en una actividad sana y educativa.

Recuerdo que me enteré por la asesora de Jura…, que trabajaba en el Centro de Investigaciones, que el público estaba pidiendo espacios de participación o competencias y de humor, algo que colegiaba el mío de manera poco común. Hoy en día esa persona es la asesora de mi programa: Nelia Casado Castro.

Pasamos al guion. El proyecto inicial, o sea, los 13 programas iniciales fueron escritos por mí en un alto porciento —le pedí ayuda a Baudilio Espinosa para terminar de confeccionar los dos últimos programas—; pero cuando me llamaron para hacerlo un habitual de la televisión nacional, decidí que debía tener un equipo de guionistas que, a la vez, conformaran el grupo de creación. Desde entonces, participo en la confección de preguntas y el resto de la dirección, pero ellos escriben la sección Dramatizando (antes se llamaba Di-versiones por un espectáculo del Nwito y por la esencia de esta sección). Una vez al mes nos reunimos en mi casa para conformar los guiones de preguntas: Baudilio, el conductor; Carlos Fundora, escritor y asesor de la Redacción de Programas Dramatizados y Luis Alexis Pérez, Nwito, escritor y director del grupo La oveja negra. Cada uno trae su material y entre los cuatro, escogemos las preguntas, trabajamos sobre los dramatizados y nos ponemos de acuerdo sobre cualquier otro tema de interés para el programa. Hemos repartido las secciones que son elaboradas antes, y ese día se discuten y mejoran. Durante el año procesamos nuevas secciones para ponerlas a prueba en competencias trimestrales, repechaje y final con el fin de dejarlas o no para las nuevas temporadas. Me encargo, además, de conseguir las fotos necesarias para graficar todas las secciones —por lo general, se utilizan más de 200 fotos por programa—.

Otro dato interesante que, por ser interno, las personas desconocen es la atención al público que se comunica por correo electrónico. Durante el primer año lo hice yo, respondiendo a cada correo que recibíamos, agradeciendo su interés por el programa y respondiendo inquietudes o cualquier otro comentario. Llegó un momento que los correos, principalmente contestando a la sección Concurso del público, fueron demasiados (hubo trimestres en que eran más de 700) y se me hacía imposible hacerlo, por lo que Nwito, con la ayuda de Fundora,  se encargó de esta tarea y, en casos específicos, respondía Baudilio personalmente. La retroalimentación es muy necesaria, incluso nosotros elaboramos algunas secciones con las sugerencias que nos hace ese público (sucede en el cuarto programa de cada mensual).

¿Cómo seleccionan los competidores?

Elaboramos un cuestionario donde medimos cultura general, asociación de ideas y agilidad mental. Luego, hago un spot que se trasmite por la televisión solicitando a los interesados en participar en el programa que se presenten un día, a una hora específica en el ICRT. Además, lanzamos la convocatoria desde diferentes programas de TV y radio. El día del casting llevamos a aquellos que se presentan a una escuela cercana donde les aplicamos los cuestionarios, y los calificamos. Entonces, escogemos las mejores notas para participar en el programa. Al resto los incitamos a que se sigan preparando y prueben de nuevo. A cada quien se le llama por teléfono y se le informa el resultado, aprueben o no. Yo elaboro una base de datos y de allí vamos seleccionando los concursantes. A partir de ahora, realizaremos la prueba de dos maneras: una escrita, sobre cultura general, y otra oral e individual, para medir los demás parámetros que necesitamos y exigimos.

Algo que continuamente las personas se preguntan es si los competidores van al programa con objetivos específicos a tratar, o llevan algún tipo de guía de contenidos dada por nosotros, y no es así. Ellos van sin saber ni temas ni contenidos a tratar, no saben a lo que van a enfrentarse. Así resulta mejor, somos más honestos y los resultados son más significativos.

 

¿Cuándo y por que surgió “la neurona juvenil”?

La liga juvenil de la neurona, que en el lenguaje popular ha devenido en "La neuronita", surge a partir del interés de un extenso grupo de adolescentes por participar en el programa. Teniendo en cuenta que la diferencia de edades puede ser definitoria en la competencia, por el tiempo de aprendizaje personal y en la escuela, era injusto enfrentar a jóvenes de marcada diferencia etárea. Por lo que decidimos crear un espacio para adolescentes entre 12 y 15 años; esta sería la cantera que luego conformaría El selecto club... Era necesario estimular la apetencia de los más jóvenes por el conocimiento y la cultura general. Claro está, sabemos que los adolescentes son competitivos por esencia, y eso nos ayudaba. Luego del primer paquete de programas la Educación, en su nivel provincial, nos agradeció la labor que hacíamos. Insistimos en seguir realizando una temporada al año hasta que este año, el Departamento de Programación del ICRT, nos pidió dejarlo como habitual. En eso estamos enfrascados ahora mismo. La única dificultad es que no hay capacidad en los estudios de la Televisión y hay que buscar lugares alternativos fuera del Instituto que tengan las condiciones técnicas para realizarlo sin menoscabo de su calidad. Yo reestructuré el proyecto para alejarlo un poco del programa para adultos, hacerlo más movido e interesante para la edad. Ya se han realizado cinco paquetes de programas con resultados significativos.

¿Qué necesita el espacio para lograr lo que soñaste?

Un poco de apoyo nos vendría bien; por ejemplo, al antiguo Ministro de Cultura Abel Prieto nos ayudó mucho. Muchos artistas y organizaciones no gubernamentales lo hacen con mucha frecuencia. Y algunas empresas estatales también. Desde hace mucho estoy involucrado en cambiar la escenografía, para que visualmente mejore; y creo que en los meses venideros vamos a lograrlo para complacencia de todos.

Es preciso agregar que tenemos dos colaboradores: uno para las informaciones y otro para la gráfica de la sección Identifícalo y el Concurso del público. Todos los meses, a cada ganador de este concurso, se le envía un Diploma como constancia —muchos de ellos, lo han enmarcado y hoy adornan las paredes de sus casas—. Quiero agradecer a todos los que se han inmiscuido en el proyecto, especialmente al artista José Manuel García Rebustillos, quien desde el inicio respondió el llamado que hicimos para que nos ayudaran y, no solo hasta el día de hoy entrega su obra semanalmente, sino que ha logrado aunar un grupo de artistas plásticos que forman parte de la gran familia de la Neurona intranquila.

Y, una última cosa, a pesar de la aceptación popular del espacio y de los logros y premios obtenidos seguimos trabajando con la misma humildad y sencillez que un proyecto así requiere. Porque todo puede cambiar si te pones la “fama” de sombrero.

Comentarios

Gustavo, hace poco leí una entrevista donde hablabas de haber nacido en Bayamo, sin embargo no te han invitado a ningún evento en nuestra ciudad, apena, pero creo que aún están a tiempo de realizarlo. Eres de mi generación y te recuerdo de niño a tí y a tu hermano Ramón, del brazo de tu mamá Isora, una bella mujer, residiendo en una casa muy bonita. Ella, una excelente maestra y tú papá un médico muy nombrado y querido. El talento no cabe dudas, lo heredaron de ambos. Muy linda entrevista, continúa dandonos alegría.

Ramón, sabía que habias nacido en Bayamo. No tengo información acerca de si has estado por aqui por la ciudad recientemente. Siento sano orgullo al saber que tienes uno de los mejores programa de la televisión cubana. Me gustaría comunicarte una idea. riobyamo@yahoo.es

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