Adrián de Souza Hernández (1957-2013)

En busca del último camino

Enrique Pérez Díaz • La Habana, Cuba
“Cuando deseas llevar a cabo un proyecto, cada objeto, cada planta, cada animal, cada cosa oculta o no en la naturaleza se confabula para ayudarte. No puedes olvidar que todo tiene un precio, hasta las más insignificantes, no se trata de vender y comprar, es que la vida es un proceso de dar y recibir”.
Adrián de Souza
 

Nos deja Adrián de Souza Hernández (1957), narrador, ensayista, autor de libros para niños y destacado profesor y divulgador de las tradiciones yoruba en Cuba, quien falleció repentinamente en esta capital a la edad de 56 años, víctima de un infarto. Era miembro de la UNEAC y, entre sus premios y distinciones ostentaba la Orden al Mérito otorgada por la Asociación de Escritores de la República Bolivariana de Venezuela, 1996, varios Premios de la Crítica Literaria y el Premio Nacional de Literatura UNEAC 2006.

De Souza lega una vasta y rigurosa obra publicada, que comprende títulos tan reconocidos por público y crítica como: Las dieciséis esencias básicas del Ifismo, 1996; Orichas. Mitos y Leyendas. Tomo I, 1996; Orichas. Mitos y Leyendas. Tomo II, 1996; Echu-Elegguá. Equilibrio dinámico de la existencia, Ediciones UNIÓN, 1998; El sacrificio en el culto de los Orichas. Ebbó, animales, materiales y plantas; Los orichas en África, 1999 y 2005; Ifá. Santa palabra. La ética del corazón, Ediciones UNIÓN, 2003, Premio de la Crítica 2005; El Portador, Imágenes S.A. y el Centro Cultural Africano Fernando Ortiz de Santiago de Cuba, 2003; Los orichas en África, Editorial Ciencias Sociales (Primera reimpresión); Ifá. Santa palabra. Concepto ético sobre la muerte, Ediciones UNIÓN, Premio UNEAC 2006, entre otros.

Su libro más reciente, En busca del Simurg, estaba especialmente escrito para la infancia, un nuevo camino en el que se iniciaba portando un original mundo de sugerencias y espiritualidad, sin abandonar sus temáticas habituales y su premisa de propiciar en Cuba el conocimiento de la cultura, tradiciones y espiritualidad africana, sobre todo entre los niños, adolescentes y jóvenes.

En sus días más recientes me enviaba a diario sus nuevos cuentos, muchos dedicados al duende Akín, donde tenía no solo fines ecologistas y medioambientales, sino también el propósito de reforzar en los más jóvenes el sentido de que los seres humanos debemos vibrar unos con otros y en consonancia con nuestra madre tierra.

Adrián proyectaba publicar, además, su trilogía sobre El portador, cuyo primer tomo (dedicado a la juventud) ya fuera editado hace años, así como una valiosa recopilación de cuentos orales escuchados en el terreno a maestros espirituales durante sus viajes por el continente africano.

Cuando uno se adentra en la estructura de su primer libro infantil, al momento le asaltan preguntas filosóficas sobre el sentido de la vida. De hecho, en un inolvidable encuentro que le programara la editorial Gente Nueva en la Galería Museo Servando Cabrera Moreno para presentar su libro con niños de la Escuela Primaria UIE del Vedado (Unión Internacional de Estudiantes), el autor quedó gratamente sorprendido por la reacción positiva y los cuestionamientos filosóficos de la infancia ante su primer acercamiento literario a ella. Para presentar su libro aquella tarde, comencé haciendo estas preguntas al protagonista, una especie de alter ego del propio Adrián, quien en vida y obra siempre reflexionó sobre el sentido de toda existencia humana: ¿Quién eres? ¿Adónde vas? ¿Por qué estás aquí? ¿De dónde vienes? ¿Sabes lo que quieres en realidad? ¿Cuál es tu cometido y el legado que te trajo al mundo? ¿Has cumplido tu misión?

Y el lector se percata de que muchas veces nos solemos preguntar cuestiones semejantes, sobre todo cuando estamos a punto de iniciar un gran viaje, el viaje de los sueños, el añorado, el que parecía imposible y que está matizado por el riesgo de lo desconocido y por la dinámica del cambio para el cual, en ocasiones, no estamos preparados. Reto y fuga. Adiós y sorpresa. Camino y peligro. Ruptura y elevación. Distancias y camino. Desierto y esperanza. Mar y aventura. Misterio y sorpresa. Desconocido y amistoso. Bosque y confianza. Puente y abismo. Paloma mensajera o ave rapaz. Océano y gruta.

De todo eso y mucho más nos trae el viaje hacia el mundo, que es el más temido como esperado y, al emprenderlo, todavía no recordamos —pues en realidad desde siempre veníamos con ese concepto atávico que ya hemos olvidado— que el peor viaje no será este sino el que, un buen día, nos decidamos a hacer hacia el interior de nosotros mismos: el paraje más recóndito e ignoto que podamos sospechar, donde nos aguardan la mayor cantidad de sorpresas y hasta peligros quizá.

Todas estas sensaciones experimenta Akín, el triunfador, animoso joven que decide buscar al ave Simurg de la que cuentan las leyendas de su tierra, conocida entidad mítica sobre la cual todos hablan pero que nadie ha visto nunca-jamás. Como mismo le ocurre al protagonista de un libro tan célebre como el criticado Alquimista, de Paulo Coelho, en la historia de Adrián de Souza hay un joven en un viaje iniciático por el mundo, trayecto que le traerá el mejor conocimiento de la naturaleza, en esta ocasión representado por los sabios ancianos con que se cruza y las hermosas aves, cada una de las cuales le va obsequiando su presente más preciado: una pluma, que para ellas reviste toda su esencia, pues ¿acaso no es el plumaje (lo exterior) —además del canto, que les sale del alma, claro— lo que las hace particulares y a cada una diferente a las otras?

En el trayecto por bosques, desiertos, montañas, etc. Akín se va fortaleciendo, pierde sus miedos, que lógicamente eran muchos y, un buen día, casi al final de su largo y aventurero recorrido, de modo inesperado, para su gran sorpresa al fin llega a descubrir dónde está el Simurg, justo en el sitio que menos esperó: obviamente, el más cercano.

En la obra creativa de Adrián de Souza, este, su primer libro para niños, no es un hito aislado, pues los textos que anteriormente nos legó avisan de su interés por las cuestiones de la trascendencia y la espiritualidad de los seres humanos, por ese mejoramiento ético por el que también clamaba un pensador tan importante como José Martí, hombre anticipado a su tiempo y a su especie. Y por eso este es un libro sumamente oportuno para que lo lean nuestros niños, adolescentes y aquellos adultos que no renuncian nunca, pese a la edad que tengan, al crecimiento interior, que siempre es posible, con independencia de la edad que se tenga.

En un mundo como el de este siglo, signado por el acelerado desarrollo de las nuevas tecnologías, por la globalización en el arte y la literatura —que pretende vender productos fáciles para el divertimento y que propicien poca inquietud o reflexión— la obra de Adrián de Souza —y especialmente En busca del Simurg— descuella como un oasis en medio de tanto pragmatismo y ausencia del mejor sentir humano. Amén de un estilo sencillo, el buen ritmo narrativo, permeado de hermosas imágenes poéticas de gran plasticidad, este pequeño y tan grande libro En busca del Simurg, cuya tirada se agotó en pocos meses ―y que se nutre con las ilustraciones de la consagrada y querida Rita Gutiérrez Varela y el diseño de Armando Quintana, eterno y siempre joven viajero de la belleza y la amistad: el entrañable Mandy de Gente Nueva― demuestra ser un regalo al paladar del más exigente y veterano lector.

Adrián se va en este último viaje en busca del Simurg que siempre tuvo consigo y deseamos que a bordo de esa nave que le conduce hacia la belleza del infinito y el portentoso crecimiento humano sea capaz de encontrar su Simurg, esperándole una soleada tarde en un bello jardín lleno de aves que entonen su canto de esperanza al mundo. Y al corazón… Como su personaje Akín, quizá a veces se sintiera perdido en el largo camino de la vida. También, como El Portador de su libro homónimo, se lleva en un puño el alma de sus muchos hermanos, familiares y amigos y nos deja la riqueza de su saber y obra literaria.

Sé que muchas veces en su propia existencia Adrián se hizo los mismos cuestionamientos que su protagonista Akín y que desde mi amistad con él hoy me atrevería a responderle: ¿Quién soy? La fuerza. ¿Adónde voy? A las estrellas. ¿Por qué estoy aquí? Para enseñar y ayudar. ¿De dónde vengo? Desde el infinito. ¿Sé lo que quiero en realidad? ¿Para qué necesitas saberlo? ¿Cuál es mi cometido y el legado que me trajo al mundo? Descubrirte y crecer. ¿He cumplido mi misión? Misiones como la tuya son eternas, mi hermano…

Comentarios

Antes que todo mi mas sentido dolor por ese gran hombre sin agravios de género, , solo me queda decirte Adri, no es lo que te llevas sino lo que dejas , "FELíZ VIAJE " , te deceo de corazón, estoy seguro que encontrarás el Simurg, es y será siempre de hombres como tú, vivirás para siempre " FELICIDADES , por todo y allá junto a tí estaremos buscando , nuestro Simurg. bye, bye.

LO SIENTO MUCHO, LA RECORDAREMOS SIEMPRE, MI MAS SENTIDO PESAME PARA SU FAMILIA, ADRI EN VERDAD ME DIO MUCHO DOLOR, UN CARIÑO INMENSO PARA TI Y TU MAMI

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